Puntúa esta banda sonora

 

 

  Cinderella

(Cenicienta)
Patrick Doyle
     
Año:   2015
Sello:   Walt Disney Records
Edición:   Normal
Nº Tracks:   30
Duración:   78:34
     
Ficha IMDB
 
Web del Compositor
 
 

Reseña por:
Óscar Giménez

 
1. A Golden Childhood (03:57)
2. The Great Secret (03:02)
3. A New Family (02:16)
4. Life and Laughter (01:35)
5. The First Branch (02:12)
6. Nice and Airy (01:54)
7. Orphaned (03:47)
8. The Stag (04:57)
9. Rich Beyond Reason (01:44)
10. Fairy Godmother (02:48)
11. Pumpkins and Mice (04:33)
12. You Shall Go (03:03)
13. Valse Royale (02:07)
14. Who Is She (03:21)
15. La Valse de L’Amour (02:35)
16. La Valse Champagne (01:36)
17. La Polka Militaire (01:48)
18. La Polka de Paris (01:23)
19. A Secret Garden (02:49)
20. La Polka de Minuit (02:03)
21. Choose That One (01:17)
22. Pumpkin Pursuit (02:29)
23. The Slipper (01:01)
24. Shattered Dreams (04:11)
25. Searching the Kingdom (02:52)
26. Ella and Kit (02:12)
27. Courage and Kindness (04:39)
28. Strong (03:15)
29. A Dream Is a Wish Your Heart Makes (02:01)
30. Bibbidi-Bobbidi-Boo (The Magic Song) (01:23)
 
 

“The Stag”

“Who Is She”

“Pumpkin Pursuit”

 


Es una historia hecha a medida de Patrick Doyle. El estilo sinfónico clásico es su hábitat natural, aunque a veces tenga que salir de él en otros encargos. Cenicienta la ha dado la oportunidad de dar rienda suelta a toda su magia, emotividad y grandilocuencia.


Existe peligro de no poder sacarse de la cabeza la pegadiza tonadilla de la cancioncita popular “Lavender’s Blue”.


Son muchos porque el compositor tiene tendencia a que cualquier pieza parezca el clímax musical de la película, así que lo dejo en tres cortes imprescindibles que resumen lo mejor de la partitura: “The Stag”, “Who Is She” y “Pumpkin Pursuit”.

 

BSOSpirit opina

Nota media: 8,89

 
Fernando Fernández (9), Asier G. Senarriaga (9), Óscar Giménez (9), Ignacio Granda (8), Juan Ramón Hernández (9), David Martínez (10), Antonio Miranda (8), Sergio Rivas (9), David Sáiz (9)
 

 
Una película a la medida de Patrick Doyle
 

altPatrick Doyle debió de frotarse las manos cuando se enteró de que su amigo Kenneth Branagh iba a ser el director de una nueva versión de La Cenicienta producida por la Disney con actores de carne y hueso. Más o menos lo mismo que cuando lo llamaron de Pixar para encargarse de la banda sonora de Brave y le mostraron una historia ambientada en sus adoradas Highlands que necesitaba música con puro sabor escocés.

Cinderella es la undécima colaboración de Doyle con Branagh como director y suponía para el compositor sumergirse en el tipo de música en el que mejor se desenvuelve. Hace unos años nos contó en Úbeda que no aceptaba ningún encargo con el que no pudiera disfrutar, pero es muy fácil imaginarse al amigo Patrick sentado al piano escribiendo emocionantes temas románticos, melodías cargadas de magia, trepidantes temas de acción y leitmotivs con orquestaciones grandilocuentes para una gran formación como la London Symphony Orchestra. Y es que el famoso cuento tiene todos los ingredientes para que el compositor escocés disfrute escribiendo una partitura sinfónica de corte clásico e inventando valses y polcas como si se hubiera criado en la Viena de los Strauss.

altHay algunos aficionados que opinan que con Cinderella ha vuelto el mejor Patrick Doyle, el que encandiló a la mayoría con sus obras de los noventa. Tal vez no seamos muchos, pero yo me encuentro entre los que piensan que no ha vuelto porque nunca se había ido. Es cierto que para algunas producciones de los últimos años ha cambiado de registro para adaptarse a sonoridades más modernas, tal como le exigían blockbusters como los recientes Thor o Rise of the Planet of the Apes, pero su estilo inconfundible y su talento seguían estando ahí. En Brave funcionó de maravilla y creo que esta Cinderella es un vehículo perfecto para el compositor. Eso sí, los que busquen algo original, arriesgado o rompedor no lo van a encontrar aquí. Si no os va el clasicismo de Doyle, absteneos.

altLa película ha cosechado críticas bastante buenas. Branagh, que últimamente ejerce de director de encargo y no de proyectos propios, ha hecho un trabajo más que correcto y se ha mantenido fiel a la versión del cuento publicada por Charles Perrault a finales del siglo XVII –la que introdujo el hada madrina, la calabaza y el zapato de cristal-, que también siguió el clásico de Disney de 1950. Eso la distingue de otras revisiones de recientes de la compañía del ratón que han modificado la historia conocida, como la Maleficent “poco maléfica” del año pasado o la Snow White and the Huntsman de 2012. Branagh ha conseguido recrear la magia que necesita este cuento con elegancia y sin irse por las ramas. No nos muestra a ratones y pájaros que hablan y cosen vestidos, pero tampoco les corta los pies a las hermanastras como propone Sondheim. Incluso las interpretaciones son bastante aceptables, con Lily James y Richard Madden (la sobrina de Downton Abbey se lía con el hijo mayor de Ned Stark), la siempre solvente Cate Blanchett en el papel de la madrastra y una Helena Bonham Carter perfecta como hada madrina.

altEn cuanto a la música es un recital completo de todos los rasgos de Patrick Doyle. Al poco de escuchar cualquier pieza –con excepción de las de danza que intentan ser como originales clásicos- advertimos la impronta del compositor escocés. Hay quien dice que los temas de Cinderella recuerdan a Much Ado About Nothing, a Sense and Sensibility o a Harry Potter and the Goblet of Fire. En cierto modo no les falta razón, aunque personalmente veo similitudes de estilo con algunos temas de Nouvelle France, Nanny McPhee o incluso Secondhand Lions. En cualquier caso, está claro que Cinderella es puro estilo Doyle.

En el score encontramos dos temas principales, uno para la protagonista y otro para su relación con el príncipe. Los dos leitmotivs suenan repetidas veces a lo largo y ancho de la partitura aunque, como es habitual en el compositor, nos lo presenta de muchas formas distintas.

altEl que podríamos considerar tema principal de Cenicienta lo escuchamos ya en el primer corte, “A Golden Childhood”, concretamente a partir de 1:51. La escena inicial nos ha presentado el crecimiento de una niña que vive una infancia feliz con su padre y su madre. Este leitmotiv suena en el momento en que el padre regresa de viaje y se reúne con la familia. El tema de Cenicienta desprende aquí entusiasmo y felicidad a través de las cuerdas, las maderas y el piano.
 

Lo volvemos a encontrar en bastes cortes del disco. Por ejemplo, en una ejecución de cuerdas y piano más relajada, aunque optimista, al principio de “A New Family”; también con carácter algo más introspectivo en “The First Branch”, cuando su padre le anuncia que va a partir de viaje, dejándola sola con su nueva madrastra y hermanastras.
 

Asimismo, lo escuchamos y con coros y maderas que resaltan el carácter bondadoso del personaje en “Nice and Airy”, arreglando el desván de la casa;  sugerido hacia el final de “Orphaned” o expresando toda su belleza cuando Cenicienta hace su aparición en la escalinata del salón de baile del palacio en “Who Is She”.
 

altDe hecho, “La Valse de l’Amour”, el vals con ciertas reminiscencias de La Bella Durmiente de Tchaikovsy que da inicio al baile y que centra toda la atención de los asistentes en la pareja de Cenicienta y el príncipe parece de hecho una variación de este tema principal de la protagonista y forma parte de una de las escenas claves de la película donde mejor brilla la música.
 

El arpa y después la flauta ejecutan este tema de forma muy sutil y delicada en “A Secret Garden” (0:45), mientras el piano lo hace también de manera contenida al inicio de “Courage and Kindness” y lo eleva después la orquesta en el momento en que el príncipe le prueba el zapato de cristal al final del film.
 

El otro tema más utilizado no lo escuchamos hasta que aparece el príncipe. Su primera versión es como fanfarria en la escena de caza en la que Cenicienta y  el joven se encuentran en el bosque. Es en “The Stag” (1:22), para mi gusto uno de los cortes más destacados del score.
 

alt“The Stag” se inicia en tono triste, con evoluciones del chelo sobre el tema de Cenicienta, pero la chica decide salir a cabalgar, momento en que el mismo leitmotiv se transforma en frenético tema de acción. Puro Doyle. El ímpetu de la  música se detiene, dejando solamente un arpa y acordes leves de cuerdas,  cuando se encuentra cara a cara con un ciervo. Justo después viene un crescendo y arrancan las fanfarrias y la percusión acompañando a los hombres de cacería. Con el encuentro de Cenicienta y el príncipe, el compositor mantiene la misma melodía, pero nos la presenta apaciblemente con flauta, luego con cuerdas agudas, más tarde con trompas… Cada vez más intensa a medida que se va transformando la instrumentación. Durante toda la conversación de la pareja, Doyle nos deja claro que el amor está haciendo estragos sobre ellos hasta que se separan cada uno por su lado. El tema romántico está plantado.
 

altEn sucesivos cortes volvemos a encontrar este tema de Cenicienta y el príncipe, a veces con ese carácter grandilocuente tan típico del compositor donde uno tiene la sensación de que todas las escenas son el clímax de la película. Está en el fragmento final de “Pumpkins and Mice”, cuando el hada madrina crea con su magia el vestido para el baile. La “fabricación” de los célebres zapatos de cristal también utiliza este mismo leitmotiv en “You Shall Go”, y a través de crescendos inacabables acompaña la llegada de la carroza calabacera al palacio, donde suena pleno de magia, potencia y majestuosidad, con coros, campanas y toda la parafernalia que se espera de una escena de este tipo, en la que no faltan los planos aéreos y los fuegos de artificio.
 

altVuelve a sonar solemne y con otros formatos variopintos en “Who Is She”, cuando la chica entra en el palacio; lo escuchamos delicado y romántico al inicio de “A Secret Garden”, circunspecto con metales al comienzo de “Ella and Kit”, y acapara todo el protagonismo en la conclusión, es decir, en las imágenes de boda y final feliz –con perdices o sin perdices-, donde la música resplandece con sus campanas, coros y fanfarrias imperiales. No podía ser menos. Ya sabemos que Doyle tiene a veces cierta tendencia a la desmesura, pero está claro que en esta escena no cabía esperar ninguna contención.
 

altEvidentemente hay más material temático, aunque no tan utilizado como los dos temas tratados hasta ahora. Otro leitmotiv que encontramos varias veces procede de una canción infantil inglesa del siglo XVII titulada “Lavender’s Blue”. La canción tiene un papel importante en la película, ya que es la que le cantaba a Cenicienta su madre cuando era niña y es la que la protagonista canta al final de la película, revelando a los hombres de la corte que en casa de la madrastra hay otra doncella aparte de las dos hermanastras. Doyle salpica la partitura con la pegadiza melodía de “Lavender’s Blue” en varios puntos en que Cenicienta está con su madre o la recuerda, así como acompañamiento de las escenas finales de la historia. En primer lugar la tenemos en “A Golden Childhood”, esbozada con piccolo y arpa, y luego con violín (1:22) y también al final del corte, como si fuera una canción de cuna (3:23).
 

altEn “Fairy Grandmother”, poco antes de que haga su aparición Helena Bonham Carter como hada madrina, la muchacha está desconsolada junto a un pozo por no poder ir al baile. Recuerda a su madre y una variación del tema de “Lavender’s Blue” suena con tono de desesperación con las notas graves de las cuerdas (0:33). En las escenas finales de la película tiene también sus momentos, por ejemplo en “Ella and Kit” a partir de 0:27, con un carácter manifiestamente romántico. Sin embargo, la exposición más contundente de este tema es el tramo final de “Who Is She” (2:14), cuando suena a lo grande con Cenicienta bajando la escalinata del baile.
 

altEl tema de la madrastra es más oscuro y perverso, obviamente. Doyle nos los presenta pocas veces, pero es muy descriptivo de la personalidad del personaje encarnado por Cate Blanchett. Lo escuchamos en la parte final de “Shattered Dreams”, cuando rompe el zapato de cristal que conservaba Cenicienta, pero su ejecución más clara la tenemos en “A New Family”, donde los tonos lúgubres y misteriosos acompañan la primera visión de la villana de la función con su gato Lucifer.
 

altPara el hada madrina Doyle crea un motivo que presenta con sonoridad mágica al final de “Fairy Godmother” –cuando se transforma de anciana en hada en 2:35- y repite con carácter ligero a lo largo de “Pumpkins and Mice”, pieza para la escena en que convierte la calabaza en carroza, los ratones en caballos y las lagartijas en pajes. Es una pieza abundante en pizzicatos y florituras de maderas que proporciona cierto carácter cómico a toda la escena.
 

Otro tema que encontramos un par de veces en la banda sonora es el que hace referencia a la pérdida de la madre y luego del padre. Es un hermoso adagio con una gran carga emotiva, emparentado con el tema principal de Cenicienta, que ocupa la mayor parte de “The Great Secret”, cuando la madre, poco antes de morir, habla a su hija de la magia derivada de la bondad. Después, en “Orphaned” vuelve a sonar estremecedor cuando recibe la noticia de la muerte del padre.
 

Valses, polcas y otros bailes

altLa banda sonora de Cinderella también va a ser recordada por su media docena de valses y polcas que ocupan las escenas del baile en el palacio. No es la primera vez que Doyle se disfraza de compositor de época para crear piezas de danza clásicas. Así, que recuerde a bote pronto, tenemos como ejemplos sus dos fantásticos valses de Harry Potter and the Goblet of Fire o la gavota y el minueto de Nouvelle France, entre otros, aparte de alguna que otra giga en otras bandas sonoras, entre ellas la de Brave en “Fate and Destiny”.

En el caso de Cinderella, los tres valses y las tres polcas que escuchamos en el disco tuvo que componerlas antes del rodaje de la película para que se utilizaran en las coreografías correspondientes. “Fue una maravillosa oportunidad para escribir música clásica real”, declaró el compositor.

altEl vals más destacado es el comentado “La Valse de l’Amour”, que bailan Cenicienta y el príncipe ante la mirada de todos los invitados y que está basado en el tema principal de la protagonista. Antes ha sonado “La Valse Royale”, una pieza desenfadada, con mucho pizzicato y melodías juguetonas de maderas, utilizada cuando los invitados entran y son presentados en la fiesta.
 

Por su parte, “La Valse Champagne” es más potente y dinámico, muy imperial, podría decirse, que suena de fondo en alguna de las escenas del palacio.
 

La primera de las polcas, “La Polka Militaire”, es contundente y alegre, con ese compás de dos por cuatro tan marcado de carácter marcial por la percusión.
 

altNo solo se usa en el baile, sino también suena en otros momentos de la película. Escuchamos la melodía en “Rich Beyond Reason” y también, como si sonara en una cajita de música, en “A Golden Childhood”, cuando el padre y Cenicienta de niña bailan en el jardín (2:26).
 

“La Polka de Paris” y “La Polka de Minuit” también tienen ese carácter alegre y rápidas evoluciones, imprescindibles en toda polca que se precie. Como el resto de las danzas comentadas, funcionan en la película como música diegética, haciendo ver que es la orquesta del baile la que las interpreta.

altPero las piezas de danza no acaban aquí. El mismo carácter de época tienen otros cortes, como “Life and Laughter”, otro vals que suena en una fiesta familiar en la primera parte de la película, con la madrastra jugando con sus invitados. Y también “Rich Beyond Reason”, que de hecho es La Valse Champagne con otra orquestación y acompaña una escena en que las hermanastras sueñan con ser la pareja escogida por el príncipe.

altSin ser pieza de baile, también nos trasladan a otra época las fanfarrias de “Searching de Kingdom”, con los soldados de la corte recorriendo el reino en busca de la misteriosa doncella que bailó con el príncipe. Los solemnes metales se ven interrumpidos en ocasiones por instantes cómicos con percusiones sincopadas y pizzicatos. Un tema divertido que por momentos recuerda la overtura de Much Ado About Nothing.
 

altNo se puede acabar esta reseña sin destacar otro de los grandes tracks de esta partitura: “Pumpking Pursuit”. La llegada de la medianoche y consecuente huida de Cenicienta del palacio se inicia en “A Secret Garden”, con campanas tubulares anunciando que el tiempo de la magia está a punto de agotarse. El final de este corte es frenético y el mismo tono continúa en “Choose That One”. Cuando la huida se traslada a la carroza en “Pumpking Pursuit”, con los hombres del rey a caballo persiguiéndola, Doyle se luce con unos de esos temas desbocados que alcanzan una intensidad que parece que no puede llegar más alto, pero el compositor se las arregla para aumentarla aún más. La potencia de los metales, las cuerdas furiosas y las incansables percusiones se combinan sin tregua, en la línea del imponente tema de “The Creation” que hizo para Frankenstein. Es otro de los highlights de esta banda sonora.
 

altHay más detalles que podrían comentarse en esta reseña pero, por no alargarla, es preferible que la escuchéis con los ojos cerrados y profundicéis en la música por vuestra cuenta. Vale la pena.

Queda hablar de las canciones. Las tres que hay al final del CD suenan con los créditos finales. La primera es “Strong”, una canción pop escrita por el propio Patrick Doyle con Kenneth Branagh y Tommy Danvers. Está interpretada por la londinense Sonna Rele y se basa en diversos leitmotivs y melodías del score.
 

Las otras dos son nuevas versiones de las dos canciones más famosas de la película animada de Disney de 1950 –escritas por Mack David, Jerry Livingston y Al Hoffman-, aunque la música está arreglada por Doyle. La primera es la romántica “A Dream Is a Wish Your Heart Makes”, que interpreta la actriz protagonista, Lily James, y la otra es el clásico “Bibbidi Bobbidi Boo”, a cargo de Helena Bonham Carter.

altPor si a alguien le interesa, en la edición descargable por iTunes se añaden estas tres canciones en versión instrumental. De hecho, se trata de la misma música de acompañamiento pero sin voz, ideal para los aficionados al karaoke pero totalmente prescindible para el resto.

En una entrevista sobre este trabajo, Doyle dijo su objetivo era capturar el mágico encanto y la emoción de la película con el fin de darle una calidad intemporal porque el canon de Disney es la intemporalidad. “La música de las películas de Disney sobreviven generación tras generación y eso es lo que había en el fondo de mi mente: Quería honrar la gran tradición musical de Disney”. Un objetivo cumplido a la perfección.