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The Ritual

Ben Lovett
     
Año:   2018
Sello:   Lakeshore Records
Edición:   Digital
Nº Tracks:   18
Duración:   40:38
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Fernando Fernández

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1. Four Tents (1:17)
2. The Ritual (2:09)
3. Mates (1:40)
4. Stalker (1:42)
5. King’s Trail (2:59)
6. Through the Trees (3:53)
7. Search for Hutch (2:26)
8. Dread (2:00)
9. Piggyback (1:28)
10. I Can See the End (2:21)
11. Effigyusls51815910 (1:58)
12. Malevolent Presence (3:27)
13. To Hell with This (3:09)
14. We Worship It (2:26)
15. Wrong Turns (2:32)
16. Burning House (1:06)
17. Fear God (2:32)
18. Monsters (1:43)

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«The Ritual»

 

«To Hell with This»

 

«Fear God»

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La capacidad de la partitura de construir un sonido y atmósfera propios, perfectamente adaptados al desarrollo y evolución de la historia, sin necesidad de recurrir a los tópicos ambientales actuales.

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Ese tono complejo y elaborado en la creación de atmósferas, algo que realmente hace difícil su escucha aislada, pero que, sin embargo, puede ser más interesante a posteriori, una vez ya conocemos la película y la historia, si nos queremos dejar arrastrar por el terror ancestral de su estilo y su continua tensión emocional.

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Los estallidos más potentes de tensión. Esos momentos de catarsis que permiten el desahogo de los instintos, como son “To Hell with This” y “Fear God”. Los pasos previos a terminar con un grito primario y animal para liberarse de los demonios, al igual que su protagonista.

BSOSpirit opina

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Nota media: 5,83

Fernando Fernández (7), Asier G. Senarriaga (5), Óscar Giménez (4), Juan Ramón Hernández (5), Jordi Montaner (7), David Sáiz (7)

 

Reforzando los miedos más ancestrales

¡Aaaaaah, el terror! Ese género que tan bien sabe manejar en ocasiones los lugares y momentos más típicos, haciéndolos de nuevo interesantes cuando los maneja bien. Pero también ese género en el que las atmósferas y los ambientes se han convertido en el sonido típico y tópico que acompaña sus historias. Dicho eso, y aunque soy un auténtico enamorado de la música melódica y temática, no soy ningún radical en este terreno. Y aunque sí que es verdad que este estilo de música aporta muy poco en ocasiones, en otras es capaz de construir y generar perfectamente sensaciones y ambientación que refuerzan y potencian las mismas. O sea que nadie piense que voy a odiar esta música porque se va a llevar más de una sorpresa. Lo que ocurre es que sí suelo ser exigente con lo que esa banda sonora aporta a la película. Y en demasiadas ocasiones aporta poco más que lo que ya nos muestra la propia película.

Puestos en situación, toca hablar de The Ritual, una cinta más que interesante que aprovecha multitud de tópicos ya establecidos en el cine de terror como reunión de amigos con un pasado que les persigue, vacaciones en un lugar recóndito y lejos de la civilización, parajes abandonados y ascuros, y lejanía de la civilización en muchos sentidos, aparte de la distancia física. En ese contexto, la película sólo consigue liberarse de todos esos elementos tan tópicos gracias a la buena factura técnica que su director David Bruckner es capaz de darle a la realización de la historia. Una historia que basa buena parte de su efectividad en la contención y la creación de una atmósfera muy específica, que va poco a poco asaltándonos y creciendo hacia su final, apoyada por una estupenda historia que desarrollaba la novela de Adam Nevill, cargada de múltiples referencias a la simbología y tradiciones vikingas, que se mantienen en la película. Con multitud de elementos referentes a leyendas y demonios nórdicos, relacionados con un Loki original y que no tiene nada que ver con el hermano insulso de Thor que es el que conocen los aficionados.

Esa factura técnica, la cuidadosa creación de atmósferas, así como la ancestral y desconocida cultura nórdica sirven de base e inspiración a Ben Lovett para construir una muy elaborada y ambiental banda sonora que consigue irse introduciendo poco a poco bajo la piel, y reforzando tremendamente todos los elementos que Bruckner necesita en la película. Sí. Es una de esas bandas sonoras ambientales que mencionaba al inicio, pero una que sabe perfectamente conjugar elementos capaces de aportar y generar una nueva capa de elementos que terminan de convertir a The Ritual en un verdadero viaje a los miedos más ancestrales, convirtiéndolos en realidad. Y para ello no recurre a la electrónica como recurso fácil de sonidos extraños y recurrentes que generen esa ambientación. Curiosamente la electrónica está presente en los momentos de conexión humana que refuerza la banda sonora como “Mates”, “I Can See The End”, “We Worship It” o “Monsters”,  pero siempre reforzada por una completa colección de elementos acústicos reales, que le dan una sensación muy orgánica y terrenal a la música.

La idea es muy similar a lo que conseguía Benjamin Wallfisch con Annabelle: Creation, y es una nueva demostración de cómo no hay necesidad de electrónica para generar terror. Y en donde ese tono real proporciona un sonido mucho más efectivo. Para ello Lovett recurre a la London Contemporary Orchestra, voces y múltiples instrumentos de percusión y viento que le dan un gran cuerpo y presencia en todo momento a la atmósfera. Y lo hace de una manera muy similar a como el director lo maneja en la película: sin grandes estallidos de sustos continuamente, sino de manera progresiva y dejándonos envolver por ese ambiente hasta que ya es demasiado tarde para escapar de él. Incluso inicialmente el tono dramático de la música es más un pequeño prólogo oscuro, melancólico y evocador, que se va tornando terror a partir de “Stalker”. En ella la música comienza a cargarse de sonoridades extrañas que generan una atmósfera malsana e inquietante. Uno de los aciertos de Lovett es precisamente el recurrir a una instrumentación de viento y percusión con mucho sonido de madera y metálico. Así la música adquiere una sonoridad tribal y terrenal que realmente refuerza el desarrollo de la historia y el lugar en el que se desarrolla, con ese eterno bosque que no sabemos que oculta. Esas sonoridades quedan reforzadas por ese sonido tan especial, desgarrador y muy crudo que las cuerdas de la LCO tienen siempre que aparecen a lo largo de la partitura. Y el resultado es realmente desasosegador.

El único motivo base inicial que observamos queda presentado en “The Ritual” con la percusión y las cuerdas, creando una especie de tonos repetitivos y martilleantes, con claro aire primario y primitivo, que se convierte en una especie de lienzo inicial sobre el que van a ir incorporándose toda otra serie de elementos  según se va desarrollando la música. Aunque el momento más intenso de dicho motivo sea el que escuchamos posteriormente en “King’s Trail”, marcando la entrada del grupo de amigos en ese bosque denso y primordial. La sensación es como de una especie de canto de sirena o llamada que proporciona un aire ominoso e irreal. Hay algo oculto, pero nos sentimos atraídos por ello. Y a partir de aquí comienza a desatarse el terror.

Lovett juega con los diversos instrumentos de percusión y viento para crear los momentos de mayor suspense y tensión. Los múltiples sonidos funcionan como un eco extraño que le proporcionan personalidad a esos arboles que llenan el horizonte. Y de manera muy sutil nos dejamos llevar por una creciente sensación de tensión que nos mantiene en alerta en piezas como “Through the Trees” y las interminables notas sostenidas de “Dread”. Hasta que llegamos al momento de mayor acumulación de tensión y atmósfera con “Effigy”, donde la acumulación de distorsiones y efectos nos confirma que algo esta muy mal. Que estamos en un terreno al que no deberíamos habernos acercado.

Hasta ese momento sólo habíamos tenido un par de momentos en que la paranoia y el terror habían hecho presencia. “Search for Hutch” ampliaba la fuerza de ese motivo rítmico tribal y de llamada, con momentos de potente caos, aumentándolo un punto más en la poderosa “Piggyback”. Pero donde comienza a estallar toda esa tensión es una vez que somos consciente de la malévola presencia que se oculta en los bosques y que les persigue de forma incansable. “To Hell with This” es una pieza rítmica y percusiva que va acumulando tensión, especialmente en esas cuerdas que esperan saltar en cualquier momento, explotando en un brutal final. Pero es sólo un momento previo a desencadenar el final. La película entra a desvelar que es lo que hay detrás de todas estas sensaciones y sucesos. Sin desvelar todas sus cartas nos va preparando con otra espiral de tensión como “Wrong Turns”, que finaliza de forma abrupta ante la revelación de la presencia causante de todo. Sólo queda huir perseguidos por una música cada vez más agresiva en su terror y tensión como es “Burning House”. Y finalmente enfrentarse a “Fear God”, una compleja pieza que encierra terror, pero también un retorno al elemento evocador. En esta ocasión reforzado por las voces que le proporcionan un toque de asombro, terror y sumisión. Algo que además refuerza buena parte del simbolismo y porque del desarrollo de ese enfrentamiento final.

Estamos ante una banda sonora muy atmosférica, pero que aprovecha para jugar con múltiples elementos. Todos ellos trabajados con mucho sentido y buscando reforzar las sensaciones y el tono de la película. Una muestra de como los sonidos acústicos reales proporcionan un punto más de emoción frente a la pura electrónica. Y además le confieren mucha más personalidad y presencia tanto a efectos como a melodías. Evidentemente, es una partitura dura y más compleja de lo que parece inicialmente, por lo que si no se tiene un gusto adquirido hacia estas sonoridades, no atraerá a muchos aficionados. Pero su labor en la película va mucho más allá de lo que consiguen muchas otras, incluyendo partituras mucho más melódicas y tradicionales. Y Lovett es un compositor al que merece la pena tener apuntado en la lista para ver como continúa evolucionando en un futuro.