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Jigsaw

(Saw VIII)
Charlie Clouser
     
Año:   2017
Sello:   Lakeshore Records
Edición:   Normal
Nº Tracks:   32
Duración:   65:32
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Antonio Miranda

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1. Chase Edgar (2:51)
2. Bucket Room (2:00)
3. Bucket Heads (2:36)
4. Bullet Lodged (0:46)
5. USB Stick (1:22)
6. Tricycle (2:02)
7. Confess (2:27)
8. Chain Hangers (1:10)
9. Carly Requiem (2:22)
10. Barn Confess (2:02)
11. Leg Wires (2:26)
12. Exterior Autopsy (1:54)
13. Silo Wires (3:54)
14. Kinky Types (0:38)
15. Question Logan (1:54)
16. Results Are In (0:48)
17. Grain Silo (1:24)
18. Show Me (0:46)
19. Replica Lair (2:26)
20. Probable Cause (1:19)
21. Mitch Tape (0:40)
22. Cycle Trap (1:56)
23. Swat Lair (2:50)
24. And This (3:09)
25. Anna Ryan (1:44)
26. The Barn (4:02)
27. Find Machine (1:21)
28. Shotgun (1:30)
29. Two Players (2:22)
30. Laser Collars (0:58)
31. Zepp Eight (5:50)
32. End Credits (1:57)

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“Cycle Trap”

 

“Zepp Eight”

 

“End Credits”

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Las secuencias pausadas y descriptivas que el autor consigue no disparar hacia lo negativo. Eso ya es mucho en esta obra.

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Los errores importantísimos de aplicación a la imagen que restan una atmósfera oscura tan necesaria para la historia y las partes de acción, grandes vodeviles musicales.

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La partitura tiene tan poca personalidad que no hay ningún instante que podamos resaltar.

Repentino perdedor por K.O.

Charlie Clouser nunca ha llegado a fabricar una música para la saga Saw que se ganara el calificativo de interesante. Sí ha conseguido instantes llamativos, pero nunca una partitura global que trascendiera. Saw VIII no aporta nada, nada original, nada nuevo, todo repetitivo y con una impresión de “cansancio musical” verdaderamente importante. Este agotamiento continuo en su aplicación de lo mismo que ha hecho siempre con la saga traspasa incluso el umbral de lo pasivo y se asoma a lo incomprensible en los instantes de acción del presente filme.

La obra de los hermanos Spierig, con cintas ninguna de notable resultado, se mantiene en una angustia que sólo consigue al final y ciertos toques de ridículo. Únicamente los efectos especiales de la sangre y las vísceras se alzan al sobresaliente; el resto: insuficiente.

Clouser se mueve con tranquilidad y cierta habilidad en las partes pausadas. La atmósfera que crea, sin llegar a ser buena, sí resulta tensa y su combinación sin pretensiones de los pads es aceptable (“Bucket Room”). El tropiezo monumental aparece cuando el artista pretende relatar las partes más activas: la última pieza, “Zepp Eight”, con la explicación de la trama y la resolución final, en la que la dirección no consigue sino “marionetizar” la figura pretendidamente oscura del asesino, es el ejemplo claro del despropósito a la hora de aplicar la música activa a la imagen.

Realmente un intento grave que desfigura el horror de la cinta y nos recuerda la pesadilla sufrida por cualquier estudioso de la música de cine cuando Clouser, mimetizándose con la imagen (intentándolo) comienza una estruendosa pieza de rock a mitad de filme como si el mundo motero lo reclamase a gritos mientras el motor maltrecho de una motocicleta va accionando un sistema de muerte (“Cycle Trap”). El resultado es de lo peor que se puede escuchar en una sala de cine en muchos años, dos temas vacíos, sin sentido en el global del filme y estrepitosamente empleados.

La conclusión final de la composición para Saw VIII, tras escuchar pocos segundos interesantes, es de gran desolación. No pierdas el tiempo oyendo esta banda sonora o viendo la película. Sólo un principiante en este mundo podría disfrutar con algún fragmento de la obra que, sin duda, quedará olvidada.