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The Snowman

(El muñeco de nieve)
Marco Beltrami
     
Año:   2017
Sello:   Back Lot Music
Edición:   Normal
Nº Tracks:   25
Duración:   49:40
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Fernando Fernández

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1. Main Titles (3:30)
2. Building a Snowman (3:04)
3. Down the Harry Hole (2:25)
4. Rafto Investigates (1:57)
5. Snow Stalking (2:01)
6. Studying Source (3:11)
7. Bumming a Ride (1:05)
8. Rafto on the Case (2:34)
9. Dr. Red Herring (1:09)
10. Bridge to Chicken (1:51)
11. Sylvia’s Death (1:37)
12. Harry Leaves for Bergen (1:41)
13. Arriving in Bergen (1:07)
14. Raftos Visiter (1:47)
15. Finding Vetlesen (2:47)
16. Searching for Katrine (1:09)
17. Lady Vengeance (1:31)
18. Finding Katrine (1:24)
19. Car Chase (2:30)
20. In Search Of (1:39)
21. After Shock (1:24)
22. Ice Wide Shut (2:18)
23. Barn Find (2:16)
24. The Hole Family (1:21)
25. Carillon My Wayward Son (2:22)

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«Maint Titles»

 

«Down the Harry Hole»

 

«Studying Source»

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La clase y estilo de Beltrami están presentes y son evidentes, aunque sea de forma puntual. Su personalidad destaca, aunque no consiga sobresalir todo lo que él sabe.

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No ya la abundancia de ambiente en la banda sonora, ni las distorsiones por molestas que puedan ser, sino la sensación de estar frente a una partitura que se va desinflando poco a poco y sin remedio hasta llegar a carecer de un cierre claro.

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Por supuesto, los momentos más emocionales. Pero más que el brillante prólogo de sus “Main Titles”, que luego se queda en nada, el delicioso concierto de piano de “Studying Source”. Una pena que no utilice este recurso y estilo más profusamente en la partitura.

Un Beltrami bajo cero, en muchos sentidos

Últimamente todo en este mundo tan empresarial, marketingniano y digital parece estar cayendo en la multidivisión de categorías. Ya no son nichos, ya son “micro-nichos” categorizables. Como si fueran “matrioskas” que esconden sorpresas unas dentro de otras. Así, en el mundo de las películas de intriga y suspense de toda la vida, el género cuenta con más cajas que los almacenes de Amazon. Para categorizarlo, The Snowman entraría en ese terreno que es ya el thriller (con aspectos más terroríficos en su trama). En este caso además entramos en el terreno de los “asesinos en serie” (locos que repiten sus crímenes, siguiendo unas pautas en ocasiones bordeando lo ridículo). Y encima en un subgénero en sí mismo que ha surgido en los últimos años, que es el del “nórdico”, caracterizado por unos parajes y personajes desolados, estos últimos habitualmente bastante deprimentes y enfermizos, y unas tramas que habitualmente suelen concluir con lo que en nuestro país denominamos “bajonazo”. Como un buen amigo mío dice: películas policiacas para masoquistas deprimentes. Eso es The Snowman.

Esta categorización suele afectar también a la música que acompaña a este tipo de historias. En los últimos tiempos lo más habitual es encontrarnos con bandas sonoras de carácter puramente atmosférico, bien sean electrónicas, orquestales o híbridas. Un estilo que en ocasiones buscar ser “efectivo” en su aportación a la historia y la película, pero termina siendo “efectista” y exagerado, sin aportar nada que no aporte ya la factura técnica de la película. Pero también en ocasiones nos encontramos con bandas sonoras con una carga emocional y temática realmente brillantes. Incluso yendo a contracorriente de la historia, con un estilo que algunos denominan “thriller romántico” (no porque se refiera a una historia de amor, sino porque el tono y estilo musical parecen más cercanos al romanticismo musical del siglo XIX). De este último estilo hay grandes compositores, como el demasiado desaparecido Christopher Young (para mí, un auténtico maestro en el género), o como el responsable de esta: Marco Beltrami. Aunque en esta ocasión el resultado se pueda calificar de algo decepcionante.

Y eso que el inicio de la banda sonora de The Snowman es realmente ilusionante. Con varios detalles casi diría que brillantes, que ponen nuestras expectativas realmente altas. Para la música, ya habéis visto que sobre la película de Thomas Alfredson prefiero no opinar demasiado. Los “Main Titles” colocan el listón realmente alto y en un punto muy interesante. Y además, básicamente, introduce todos los elementos que van a estar presente a lo largo de la banda sonora de una manera brillante. Una distorsión inicial da paso a un solo de violín con un tono muy quebrado y frágil para, a continuación, dar entrada a un delicado y emocional sólo piano e ir dando entrada al grueso de la orquesta. Todo ello dibujando motivos y elementos melódicos cargados de melancolía y misterio. La presentación es realmente buena y nos introduce a una banda sonora que podemos esperar que sea oscura y dramática comprensiblemente. Pero que no olvida la emoción y la tensión en su desarrollo.

El desarrollo de la partitura, desde ese inicio, es lo que termina hiriendo de muerte y dejándonos cada vez más fríos respecto a la música que nos presenta. En su primera mitad, los aspectos más atmosféricos se encuentran muy equilibrados y repartidos frente a los más emocionales. Ese violín roto que continua aportando ese aire evocador y frágil en momentos como “Rafto Investigates”, “Rafto On the Case”, “Arriving in Bergen” o “Barn Find”. O ese delicado piano que aporta pequeños destellos de emoción en “Snow Stalking”, “Bumming a Ride” o “Finding Vetlesen”. Ambos parecen ser los motivos humanos de la banda sonora que parecen relacionados con la investigación del caso y la relación de este caso con “cuestiones” anteriores que salpican a la trama y al protagonista. Incluso hasta el punto de generar los dos momentos más brillantes de la banda sonora como son ese precioso concierto de piano que es “Studying Source”, o el único tema que se puede clasificar de acción en toda la banda sonora que es “Down the Harry Hole”, que nos introduce en la fracturada vida del protagonista. Todos estos elementos construyen una banda sonora que se puede intuir como interesante y atractiva. Incluso aunque va incorporando atmósfera y distorsiones a lo largo de las piezas, que nos sirven para crear una especie de experiencia malsana y una clara sensación de misterio y de algo que no es todo lo normal que debería. Elementos que es comprensible que se utilicen en una película de este estilo.

Sin embargo, a partir de “Harry Leaves for Bergen”, donde Beltrami desarrolla una de las piezas más electrónicas e introduce la guitarra, la música empieza a convertirse en un puro mural de fondo. Una música que simplemente se convierte en ambiente que acompaña a los desolados parajes y personajes que pueblan la historia. Hay simples subidas de tensión y ritmo como “Finding Katrine” o “Car Chase” que nunca llegan a convertirse en acción, o pura atmósfera como “After Shock” o “Lady Vengeance”. Hay una carencia de intensidad enorme, y sobre todo y más grave, de resolución. El mismo final con “The Hole Family” y “Carillon my Wayward Son”, parece querer volver a retomar los motivos emocionales para conseguir una especie de resolución. Sin embargo, son piezas que no proporcionan ningún tipo de clímax y conclusión. Incluso el piano de “The Hole Family” parece cortarse de repente en un fade-out brusco.

Es una pena que una partitura que es capaz de mostrar claramente cómo Beltrami continua siendo un compositor con mucha clase y aportando ese toque tan personal y original a sus orquestaciones termine disolviéndose en la nada. Unos brillantes toques emocionales y melódicos en su arranque, que terminan siendo devorados por la música más atmosférica y ambiental. Algo que, en momentos, es realmente poco soportable. Como ese muro de sonido de intensidad creciente que introduce en “Building a Snowman”, único momento destacable (para mal) en esa primera mitad de la banda sonora, pero que finalmente se convierte en el aviso de lo que termina siendo la misma. Un mural frío y que pierde toda su emoción y sentimiento según avanza. Lo bueno es que Beltrami no pierde su humor en cuanto a los graciosos nombres con que titula las piezas de la banda sonora.