Puntúa esta banda sonora

 

 

  Wolf Totem

(El último lobo)
James Horner
     
Año:   2015
Sello:   Milan
Edición:   Normal
Nº Tracks:   13
Duración:   59:00
     
Ficha IMDB
 
 
 
 

Introducción:
Jordi Montaner

Análisis pista a pista:
Óscar Giménez

 
1. Leaving for the Country (02:18)
2. Wolves Stalking Gazelles (04:19)
3. An Offering to Tengger / Chen Saves the Last Wolf Pup (09:22)
4. Wolves Attack the Horses (04:49)
5. A Red Ribbon (03:20)
6. The Frozen Lake (04:42)
7. Discovering Hidden Dangers (02:47)
8. Little Wolf (03:27)
9. Scaling the Walls (04:07)
10. Suicide Pact (02:17)
11. Hunting the Wolves (06:05)
12. Death of A’Ba (01:35)
13. Return to the Wild (09:52)
 
 

Tema principal en “Leaving for the Country”

Tema B en “Leaving for the Country”

Tema de Tengri en “Wolves Stalking Gazelles”

“Hunting the Wolves”

 


Con Wolf Totem puede afirmarse que ha vuelto el mejor James Horner que todos sus seguidores aprecian desde hace décadas. Música excelente con orquestaciones exquisitas, un tema principal retentivo y maravilloso, y melodías emotivas que elevan las imágenes espectaculares de una película de alto contenido poético y que parece hecha a medida del compositor. La metáfora de las tradiciones inmemoriales que se pierden, reflejada en la cultura mongol y en la exterminación de los lobos, bien podría aplicarse de este tipo de bandas sonoras cada vez más difíciles de encontrar y saborear.


No se me ocurren cosas negativas de este trabajo. Tiene hasta sus dosis de parabarás y autorreferencias a trabajos anteriores. ¿Y qué? De otra manera no sería Horner.


Muchos en los que aparece el tema principal –como en “An Offering to Tengger / Chen Saves the Last Wolf Pup”, “A Red Ribbon”, “Suicide Pact” o “Return to the Wild”, sin olvidar destacados fragmentos de acción como los de “Wolves Stalking Gazelles”, “Wolves Attack the Horses” y, de manera especial, “Hunting the Wolves”.

BSOSpirit opina

Nota media: 8,73

 
Ángel Aylagas (8), David Doncel (9), Fernando Fernández (10), Asier G. Senarriaga (10), Óscar Giménez (10), Ignacio Granda (9), Juan Ramón Hernández (8), David Martínez (9), Antonio Miranda (8), Sergio Rivas (9), David Sáiz (6)
 

 
Horner pone a bailar a los lobos
 

alt“La música concede al momento cinematográfico una dimensión de profundidad.” La frase es del fallecido realizador ruso Andrei Tarkovsky, quien en 1974 firmó, junto a Andrey Konchalovskiy, el guión del mejor antecedente de la película que hoy nos ocupa. Se trata de la cinta Lyutyy (El feroz), dirigida por Tolomush Okeev y a la que puso banda sonora el compositor Dmitri Borbayev. Lyutyy narraba las desventuras de un pequeño pastor mongol que adoptaba furtivamente a un cachorro de lobo y que desafiaba a su familia, a la tradición mongol y a las autoridades soviéticas del momento con su disparatado arrebato.

Esta película entró en 1975 en el circuito comercial internacional sin pena ni gloria. Fue nominada en el Festival Internacional de Chicago, pero nada podía en los Oscar frente al Amarcord de Fellini. No obstante, era una película extraordinaria en su concepto y en su factura. Contenía filmaciones sin truco de lobos esteparios que hicieron las delicias de nuestro Rodríguez de la Fuente y que desataron el interés de los etólogos por el comportamiento social de los lobos.

Tarkovsky anteponía en su cine el naturalismo al realismo… “Dar alma a la naturaleza resulta algo connatural en el cine”, escribía. Era partidario de narrar siempre de forma clara y sin ambages lo más expresivo de la naturaleza y del interior del ser humano en perpetuo conflicto.

altJean-Jacques Annaud resigue la pista abierta por Tarkovsky en su filmografía, con muchos más medios aunque con una inquietud intelectual algo más torpe. En El último lobo, el realizador pone más acento en su comunión con los chinos que con los mongoles (habida cuenta que sus Siete años en el Tibet irritaron a Pekín y los productores exigieron probablemente cierta redención). Su historia contiene algunas incongruencias antropológicas -como el hecho de que los pastores nómadas mongoles no guardan a sus ovejas en cercados-, pero Annaud no persigue hacer ningún documental, ni tan sólo rendir tributo a la idea de Tarkovsky, sino edificar una fábula ecológica al estilo de Bailando con lobos: un joven urbanita fascinado por los grandes espacios vírgenes debe mediar en un conflicto ineludible, el del progreso humano contra el equilibrio natural. No estamos en América ni Annaud es Walt Disney. El progreso se impone y el lugar de la naturaleza salvaje es el pasado, la historia natural hecha de exterminios.

¿Qué música le ponemos a todo esto? Annaud pasa de los expresionistas franceses. Coulais, Yared o el mismísimo Desplat no encajan tanto en su erótica del paisaje y los espacios como Jarre, Delerue o Sarde… Por esto recurre una vez más a un John Barry americano de circunstancias, como pueda ser James Horner.  Ambos comparten criterios melocinematográficos afines y se conocen desde hace más de 20 años. Annaud quiere pocos diálogos y mucha emoción, y Horner, hay que admitirlo, se siente en este cine como pez en el agua.

altLa banda sonora se grabó en Londres. Horner es Horner, y en su partitura no puede faltar un autoplagiado “parabará” (que se corresponde con el arranque de la primera sinfonía en re menor de Rachmaninov) o alguna insinuada referencia a la música de Holst… Para Horner, la cosa va de chinos y equipa su repertorio orquestal de vientos y cuerdas con percusiones metálicas, instrumentos de cuerda y flautas japonesas shakuhachi, sin tener en cuenta para nada las sonoridades propias (y distintas) de la estepa mongol. La inclusión de un cántico mongol en plena cinta parece más obra de Annaud que de Horner, y tampoco aparece en el disco de Milan… La cuestión es que quede “oriental”. Tampoco podemos pedir a Horner que prescinda de vocalizaciones femeninas en sus estrofas orquestales más sensibleras.

Pero hay que reconocer que la banda sonora funciona perfectamente en dos aspectos: la identificación de un tema central “lobuno” y la sincronización de las escenas de acción: las persecuciones. El lobo (Canis lupus), nos guste o no,  es todo un referente en la evolución del ser humano. Revelaciones científicas muy recientes ponen de relieve que los cromañones ganaron la partida a los neandertales por adoptar el tótem del lobo en sustitución del del oso.

altDe los lobos aprendimos a emboscar y a jugar en equipo. Rasgos tan aparentemente dispares como la democracia, el honor (y el suicidio) o el terrorismo proceden en nuestra cultura de siglos de hambruna contemplando cómo los lobos nos ganaban siempre la partida jugando mejor, y aprendimos de ellos… Llegamos, incluso, al extremo de inventar lobos clónicos a los que pusimos el nombre de perros.

El lobo (tal vez junto a las orcas, en el mar) es el mejor depredador del planeta. Os parecerá que un oso, un tigre o un león son inmensamente más feroces y más fuertes… Pero nunca veréis a un lobo actuando en un circo, protegiendo bienes o tirando de un carro.

altIncluso los lobos de cine no son lobos… Son perros con rasgos lobunos y amaestrados para hacer de lobos, criados y seleccionados por especialistas. En esta cinta, Annaud tiene la virtud de recurrir al lobo estepario original de Mongolia, muy distinto del lobo gris norteamericano que sale siempre en todas las películas. Aunque sea con ayuda del ordenador, el realizador francés reconstruye con una fidelidad científicamente impecable las escenas de caza. Puede que esta película no sea fiel a los mongoles, pero sí lo es a los lobos. Los lobos de Annaud están soberbiamente dirigidos por un macho alfa en cuyas estrategias no figura sólo “matar para comer”, sino un abanico de comportamientos mucho más sofisticados. Uno de ellos es el terror, sembrar pánico… Cuentan que hace 50 años un joven pastor gallego volvía solo a casa, cruzando un páramo, cuando resultó emboscado por una partida de lobos. Los predadores no le hicieron ni un rasguño, pero el muchacho quedó mudo de por vida y sus cabellos encanecieron prematuramente…

altHorner se recrea musicalmente en esa astucia. Sus escenas de persecución de gacelas y caballos ofrecen sutiles subidas de tono que nos hablan de un gesto secretamente inteligente… Los lobos no quieren abatir piezas, sino desmadrarlas hacia un lago congelado traidor en el que todas las reses se hundirán y perecerán, disponiendo de una excelente despensa de carne para todo el año. Los hombres, como buenos simios que somos, les arrebatamos el invento.

Se trata, en suma, de una banda sonora muy al estilo de los clásicos (Poledouris, Jones, Barry, Jarre, Goldsmith), una música para suspirar por los cada vez más escasos y amenazados espacios vírgenes y para bailar con lobos.

Temas de Wolf Totem

La partitura de El último lobo no es abundante en leitmotivs. Eso sí, tiene un tema principal excepcional de esos que calan hondo, de los que atrapan las neuronas del espectador desde el mismo instante en que suenan. Y lo hace bien pronto, a pocos segundos de iniciada la película en una versión imponente de cuerdas y trompas cuando vemos el título de la película y una silueta lobuna que se recorta ante la luz de la luna.
 

altHorner lo utiliza constantemente a lo largo de todo el metraje, quizá hasta abusando un poco. Pero lo hace transformándolo y disfrazándolo de muchas maneras. En esencia es un tema que expresa nobleza, pero que también sirve como adagio desgarrador, para evocar sentimientos profundos y para subrayar con joie de vivre la comunión con la naturaleza.

Podría decirse que este el tema principal se asocia de forma específica con el animal protagonista, el lobo que Chen Zhen rescata cuando es un cachorro y que cría hasta que se convierte en un ejemplar adulto. Sin embargo, por extensión, Horner lo emplea con asiduidad para otras escenas de lobos.

Las frases del tema principal tienen una continuación, un tema B que constituye la evolución de este leitmotiv y que el compositor utiliza asimismo con cierta profusión. Nos lo presenta ya en el corte inicial “Leaving for the Country”.
 

altOtro leitmotiv interesante es el que podemos llamar tema de Tengri, el dios del cielo de los mongoles. Aparece un par de veces cuando Chen Zhen ve nubes con formas, lo que otorga a esas escenas una evidente dimensión mística que realza la música con las cuerdas y sonido de órgano. Lo encontramos en “Wolves Stalking Gazelles” y en “Return to the Wild”.
 

altEn cuanto a la acción, Horner emplea diferentes recursos según la escena, en ocasiones tirando de autorreferencias que el buen aficionado sabrá identificar. Pero destaca un tema que usa un par de veces asociado a las cacerías de la manada de lobos, primero cuando persiguen a unas gacelas y luego cuando una loba se lleva un cordero. Se trata de un tema de acción excelente y original que encontramos en determinados momentos de“Wolves Stalking Gazelles” y de “An Offering to Tengger / Chen Saves the Last Wolf Pup”.
 

En el último de los cortes citados también hay un leitmotiv que el compositor utiliza un par de veces en el film. La sucesión de notas puede recordar al principio a una de las melodías de Dragonheart –solo lo recuerda, que no se sobreentienda nada más-. En el disco suena cuando un individuo se pone a masacrar a los lobeznos que Chen ha encontrado en una madriguera y, más tarde, cuando el protagonista observa que un grupo de colonos construyen sus casas a orillas de un lago que ha permanecido virgen hasta entonces.
 

Con cierta frecuencia, Horner recurre a series de dos acordes que forman un conjunto funesto y que asocia a la muerte, ya sea de algún humano de la historia o de algún lobo, adulto o cachorro. Hay ejemplos en “Death of A’ba” o “Discovering Hidden Dangers”, entre otros.
 

Por último, aunque pueda haber más leitmotivs, en “A Red Ribbon” podemos oír lo que podría considerarse el tema romántico de la película, un bello tema de cuerdas y arpa, referido a los sentimientos que tiene el protagonista hacia Gasma, una joven casada de la tribu de mongoles.
 

Pista a pista

A partir de aquí hay spoilers, así que lo mejor es no continuar si no habéis visto la película y no queréis que os la destripemos.

1. Leaving for the Country (02:18)
Una fémina aulladora al estilo troyano abre la banda sonora para la escena de títulos, pero pronto queda en un segundo plano para dar paso al majestuoso tema principal con la imagen de un lobo recortado ante la luna en lo alto de una montaña.
 

altTras esa presentación del leitmotiv central de la partitura, Horner reduce el volumen y nos lo vuelve a repetir con instrumentación china, primer con un laúd llamado pipa y luego con un erhu. Mientras van apareciendo títulos, se nos presenta al protagonista, Chen Zhen, un estudiante de Pekín que parte de viaje para pasar dos años con los pastores de Mongolia y enseñar a sus hijos a leer y escribir. En esta escena introductoria de viaje escuchamos lo que podemos llamar tema B, una melodía que suele seguir a la del tema principal y que encontraremos varias veces a lo largo y ancho del score. Aquí con trompas, cuerdas y flautas, y un patente aire solemne.
 

2. Wolves Stalking Gazelles (04:19)
altPrimero escuchamos una melodía para shakuhachi, uno de los instrumentos orientales favoritos del compositor. Se le unen las cuerdas mientras en la pantalla vemos a una manada de lobos acechando a un grupo de gacelas. Es música de transición, de espera, hasta que los timbales hacen su aparición y la acción se desata, primero acechante y luego desbocada con unos glissandos de cuerdas que casi convierten la cacería en una fabulosa danza.
 

Cuando la música de acción se calma la música se vuelve más tranquila. Sin embargo, todo este tramo final del track (a partir de 3:10) corresponde a una escena anterior de la película, aquella en que Chen se ha visto rodeado por lobos. Tras ahuyentarlos haciendo ruido con los estribos, ve en el cielo un rostro sonriente y se imagina que el dios Tengri lo ha salvado. Es entonces cuando Horner nos presenta el tema de Tengri, formado de acordes y sonoridades propias de toda una revelación mística.
 

3. An Offering to Tengger / Chen Saves the Last Wolf Pup (09:22)
altUno de los cortes más largos de la edición discográfica. Acompaña una sucesión de diversas escenas, comenzando con aquella en que los mongoles, por orden de las autoridades, buscan y sacrifican los cachorros de lobo que encuentran por la estepa. Gasma pronuncia una plegaria antes de arrojar un lobezno hacia el cielo y es entonces cuando suena el inicio del corte, con instrumentación étnica y piano, con apuntes de shakuhachi, un fragmento de resonancias dramáticas que subrayan después las cuerdas y un laúd chino que esboza el tema principal.

altEl tema de acción asociado a la cacería de los lobos del corte anterior suena de nuevo cuando una loba se lleva un cordero del rebaño que están cuidando Chen y su amigo Yang Ke. Los dos jóvenes persiguen al animal, que acaba despistándolos. El siguiente fragmento de música (3:20) acompaña la escena en que encuentran la madriguera de la loba y sacan sus crías. Es cuando suena otro de los leitmotivs comentados más arriba, un tema que resalta el drama de la muerte de los cachorros a manos de un individuo que quiere comprar sus pieles. El mismo drama que se aprecia en las caras de los jóvenes.
 

Sin embargo, Chen se adentra en la lobera y sale con el último cachorro, instante en que Horner hace resplandecer el tema principal de forma majestuosa. Es uno de los momentos de la película.
 

Flauta y arpa china repiten el tema principal hasta que retornan las trompas y las cuerdas interpretando el tema B, cuando ponen al pequeño lobo a mamar junto a los cachorros de una perra que ha parido recientemente. La intrigante frase final de trompa nos muestra a los lobos vigilando en la distancia.

4. Wolves Attack the Horses (04:49)
altOtro temazo con acción tan desbocada como los caballos de los mongoles a los que persiguen los lobos. La pieza arranca lenta, tensa y oscura, anticipando la acción que se va a desencadenar. Se anuncia tormenta y un par de mongoles parten para recoger a la manada de caballos que cuidan por orden del gobierno. Pero a partir de 1:40 comienza la acción, cada vez más intensa, cuando los lobos atacan. Imágenes espectaculares, sangre, coces, mordiscos, y música desatada de un Horner en estado de gracia, aunque lo haga con recursos propios de su obra precedente. No es difícil encontrar alguna referencia a Apollo 13 (“Master Alarm”) y a otros temas sus bandas sonoras.
 

5. A Red Ribbon (03:20)
altVolviendo bastante atrás en el metraje de la película, la persecución de las gacelas por parte de los lobos acabo con los rumiantes en un lago helado y con la tribu de mongoles haciéndose con el botín de carne congelada como si estuvieran en el Mercadona de la esquina. En la fiesta posterior, los mongoles ríen, bromean y Gasma entrega a Chen una cinta roja. La música arranca con un tema de cuerdas delicado, como un tema romántico a partir del cual se intuyen los sentimientos del chico hacia la mujer casada. No obstante, la continuación de la música nos muestra a los mongoles partiendo hacia su campamento y ese tema romántico dejará de tener presencia durante el resto de la película.
 

altPero eso es solo la primera parte de la pieza, poco más del primer minuto. Luego entra el laúd chino, las cuerdas, la flauta… y nos ofrece una nueva variación del tema principal con cuerdas y el subsiguiente tema B. Sin embargo, todo este fragmento se escucha en la película mucho más adelante, cuando los mongoles se han trasladado a otra zona y Chen cuida de su lobo y corre con él para que se vaya haciendo fuerte. Todo muy emotivo para subrayar el estrecho vínculo que se está creando entre el hombre y el animal.
 

6. The Frozen Lake (04:42)
altEste corte es la continuación de “Wolves Attack the Horses” y comienza justo donde acaba ese corte anterior, con los lobos atacando a los caballos y con otro lobo atacando a las ovejas en el campamento. Las figuras de los violines realzan la tensión y la intensidad va en aumento, al tiempo que aparecen frases de metales con el tema principal y golpes de percusión mientras vemos a los caballos dirigirse de cabeza hacia un lago helado, la misma táctica que emplearon los lobos con las gacelas. La percusión y los bronces expresan de manera contundente el trágico final de los caballos que se van hundiendo en las aguas heladas mientras los lobos contemplan desde lejos el éxito de su estrategia.
 

A partir de 3:35 la situación se ha calmado y la música subraya el drama de la muerte de uno de los pastores, el esposo de Gasma, a través de una trompeta solitaria y –cómo no iba a faltar- el característico “parabará” horneriano (3:46).
 

7. Discovering Hidden Dangers (02:47)
El primer minuto está formado por música de aire un tanto tenebroso a base de acordes graves y sonoridades oscuras cada vez más intensas e intrigantes. Corresponde a un momento anterior, cuando varios hombres acuden al lago helado donde se habían congelado las gacelas para recuperarlas, lo que deja a los lobos sin su despensa, algo que tendrá consecuencias posteriores. Las imágenes de los lobos cabreados en la distancia mirando la escena no tiene precio.

altPero a partir del primer minuto encontramos música más amable, con melodías creadas con arpas, flauta, oboe, laúd…, creando una pieza de compás ternario juguetona que se interrumpe en 1:58 con pares de acordes dramáticos de percusión y metales. Parece que ese minuto de aire bucólico no se llegó a utilizar, pero esos acordes de percusión y metales asociados a la muerte los encontramos cuando Chen y su lobo encuentran en la estepa otro lobo muerto, de lo que podría deducirse que se cambió al final el fragmento musical que los precede.
 

8. Little Wolf (03:27)
Comienza con el tema principal en clave solemne, con golpes de timbales y hasta un par de parabarás. Ahí tenemos a la manada de lobos dispuestos a atacar a las ovejas de los colonos chinos que se han instalado a orillas el lago.
 

La escena cambia y tenemos una versión más tranquila y evocadora del tema principal cuando Chen está con su lobo y lo deja al cuidado del hijo de Gasma. Cuerdas suaves y flautas repiten el tema principal y el tema B.
 

altLa cosa se complica cuando llegan otros niños que quieren ver al lobo. Horner acompaña la escena con pizzicatos y juegos de cuerdas, al principio agradables, pero que se complican cada vez más a medida que crecen los problemas, lo mismo que en la escena paralela en la que al jefe de la tribu, el anciano Bilig, le explota un cartucho de dinamita.
 

9. Scaling the Walls (04:07)
altSonidos fríos y oscuros, con percusión, metales y cuerdas que suenan como un enjambre van cobrando cada vez más intensidad mientras vemos a la manada de lobos intentando saltar el muro del corral donde los colonos guardan sus ovejas. Cuando lo consiguen, Horner dota a la música de sonoridades tan triunfalistas como desasosegadoras.
 

La matanza ovina prosigue y al final los lobos huyen cuando llegan los hombres alertados. A partir de 2:38 cambia la escena y los hombres se dirigen hacia el campamento mongol para acabar con el lobo de Chen.

10. Suicide Pact (02:17)
altEl suicidio es el de una pareja de lobos que se ven acorralados por los hombres decididos a acabar con toda la manada. Uno salta al vacío desde lo alto de un montículo y otro provoca un derrumbe. Las miradas de los animales sugieren que es un suicidio decidido inteligentemente, por lo que Horner otorga a la escena una dimensión diríamos que poética, utilizando bellas variaciones del tema principal.
 

11. Hunting the Wolves (06:05)
El exterminio de los lobos esteparios había comenzado con el corte anterior y prosigue en este, con otra demostración de maestría del compositor. Desde los jeeps los hombres disparan a los lobos y van acabando con ellos, incluso prenden fuego a la estepa, lo que provoca una discusión entre Chen y Bao, representante del gobierno en la zona con una tensión que transmite perfectamente la música de Horner.

El fragmento más espectacular, con la persecución del macho alfa de la manada, arranca poco antes de los dos minutos de la pista. El compositor monta una pieza deslumbrante con juegos de cuerdas y metales entre los que inserta llamadas del tema principal.
 

altAcabada la persecución, con el jefe de la manada exhausto, las cuerdas toman la iniciativa en clave dramática hasta el final, presentando la muerte del animal como metáfora del fin de una forma de vida que ha perdurado durante milenios. El tema principal aparece al final del corte en otra ejecución sublime, superponiendo frases en planos distintos, con ciertos tintes de esperanza.
 

12. Death of A’Ba (01:35)
altCon este tipo de títulos para los tracks no hace falta avisar de que en la reseña hay spoilers. El anciano jefe de la tribu muere como consecuencia de la explosión. Acordes largos fúnebres, los que forman la base armónica del tema principal, dan paso a la aulladora troyana que eleva el sentimiento dramático con la compañía del oboe con el tema B y acaba con unas notas del erhu.
 

13. Return to the Wild (09:52)
El disco se cierra con el corte más largo. Los cuatro primeros minutos corresponden al final de la película, mientras que los seis restantes suenan con los créditos finales.

Primer escuchamos una melodía triste de cuerdas que acompaña la despedida de Chen y Gasma. Después, las trompas suenan muy tristes cuando interpretan el tema principal. Es cuando dejan en la estepa el cadáver del anciano Bilig. El leitmotiv central vuelve a resplandecer con toda su majestuosidad cuando Chen vuelve a ver a su mascota, que se ha convertido ahora en el último lobo de la estepa.
 

A la imagen final del animal le sucede otra visión, esta vez en el cielo, con una nube en forma de lobo que Horner acompaña del místico tema de Tengri.
 

Sonrisa del joven protagonista, fundido en negro y títulos de créditos que recuperan otra versión grandilocuente del tema principal y evolucionan durante los minutos restantes de la pieza.
 

altLa película de Jean-Jacques Annaud ha brindado a James Horner una oportunidad perfecta para recuperarse de sus últimas decepciones, como fueron su expulsión de proyectos como Romeo and Juliet –que acabó haciendo, y muy bien, Abel Korzeniowski– y Ender’s Game. Wolf Totem es una banda sonora soberbia, entre las mejores del mejor Horner, una de esas obras capaces de explicar por sí mismas por qué existimos los aficionados a la música de cine.