Puntúa esta banda sonora
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The Son of Bigfoot

(El hijo de Bigfoot)
Puggy
     
Año:   2017
Sello:   Muzikprod
Edición:   Digital
Nº Tracks:   17
Duración:   38:12
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Fernando Fernández

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1. Where the Light Is (Edited) (1:51)
2. Where You Belong (3:49)
3. Walk to Skate Park (0:45)
4. Skate Park (0:44)
5. Underground (3:41)
6. Simple Sentimental (1:16)
7. Foolish (3:55)
8. Trapper’s Spy Theme (0:20)
9. Hairco (2:42)
10. Mr. Eastman’s Evil Plan (3:12)
11. Simple Feelings (3:24)
12. Never Give Up (2:29)
13. Broken Heart (3:44)
14. Country Tune (1:12)
15. Underground Sabotage (1:28)
16. Where the Light Is (2:53)
17. Hunt Shoot and Snap It ! (0:57)

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“Where You Belong”

 

“Simple Feelings”

 

“Where the Light Is”

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Intentar llegar con un sonido directo y sencillo al gran público, con ese estilo pop comercial y directo.

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Alguna salida de estilo que tiene su sentido como gracia, pero que rompe completamente el tono de canciones y banda sonora… como ese horror que es “Hunt, Shoot and Snap it!!”. Entiendo la gracia, pero no deja de ser un horror.

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Pues donde la banda se suelta como lo que es: una banda de pop-rock. Las canciones desarrolladas específicamente para la película, especialmente “Where You Belong (Running Through the Trees)”. Por ese tono equilibrado entre emocionante, comercial y vitalista, es probablemente la mejor muestra de cómo una canción trabajada para una banda sonora puede funcionar maravillosamente.

El mundo del pop-rock y el cine siguen sin cuajar

Bueno… hoy entramos en un terreno poco habitual en el mundo audiovisual, pero del que existen casos anteriores ciertamente conocidos por los aficionados. La verdad es que soy un verdadero fan del cine de animación, con lo que prácticamente cualquier cosa del género me resulta tremendamente interesante. Otra cosa es que me parezca brillante, eso sí. Pero sí que es verdad, y en esta ocasión también, que se sigue cumpliendo lo que he comentado muchas veces con respecto a este género: la facilidad con que se le puede aplicar cualquier tipo de estilo musical con un resultado al menos interesante. Otro cosa es que interese al aficionado de la música del audiovisual, porque entramos en un terreno ciertamente lleno de grises.

Al grano. Este mes de marzo llegaba a nuestras pantallas The Son of Bigfoot, el nuevo proyecto de animación en 3D de la productora europea nWave. Probablemente nWave sea una de las productoras europeas que, evidentemente lejos de su tiempo y presupuesto, intenta competir cara a cara con las majors americanas del género. Del cine europeo hay otros títulos que probablemente tengan mejor calidad de critica y acogida, pero suelen ser proyectos muy puntuales, o muy esporádicos. nwave es de los pocos estudios que suele presentar proyectos de largos de animación más o menos de continuo. The Son of Bigfoot es su sexto largometraje, y aunque continua sin llegar a la calidad de Pixar o Dreamworks, no proporciona ningún tipo de vergüenza ajena  ver sus películas. Tal vez les falte el que en alguna ocasión se atrevan a meterse en terrenos algo más serios y adultos, ya que todas sus películas, aunque con referencias para padres, se encuentran claramente enfocadas al público más infantil y joven. Con historias muy sencillas y muchos elementos sentimentales y de crecimiento, que suelen ser más el eje de las historias que se ofrece a ese publico infantil de menor edad.

Dicho eso, la verdad es que técnicamente es evidente que siguen creciendo y desarrollando una mucha mayor calidad en su factura con cada nuevo título. Algo evidente con esta historia en la que el pelo (en más de un sentido del que os podríais creer) de los personajes tiene un protagonismo importante. Y de entre esa factura técnica, la música no era precisamente uno de sus puntos malos. Con alguna colaboración puntual de algún Remote Control desaparecido como Henning Lohner en Sammy’s Adventure, su compositor casi exclusivo había sido hasta ahora el cada vez más en alza Ramin Djawadi, cuya colaboración con la compañía había ido también creciendo a mejor desde la inicial Fly Me to the Moon, pasando por Thunder and the House of Magic y su último trabajo el pasado año con Crusoe. Sin embargo, en esta ocasión han roto totalmente ese esquema y tendencia poniendo la banda sonora en manos del grupo de pop-rock belga Puggy, un experimento que entiendo pueda tener su sentido para alcanzar a un cierto público juvenil, ya que la banda ha alcanzado un cierto reconocimiento en el área centroeuropea, que es la base de desarrollo de nWave.

Pero el experimento no termina de ser redondo en muchos aspectos. Ahora, curiosamente, sí que me resulta bastante más adecuado y razonable que algún otro “experimento” similar que se ha realizado anteriormente y que parece rodeado de mucho prestigio. Me viene a la mente el horroroso trabajo de Mark Knopfler para La princesa prometida y la blandita canción que se convertía en su omnipresente base interpretada por Willy DeVille. Aún más sangrante para mí, que soy un declarado fan tanto de Knopfler como del personal estilo del ya desaparecido DeVille. En esta ocasión el trabajo de Puggy no intenta meterse en camisas de once varas y consiguen mantener, en su mayor parte, una presencia y sonido que es muy similar a su trabajo habitual en el mundo del pop-rock. Sin querer convertirse en “compositores de cine”, algo que es probablemente lo que mejor hayan podido hacer.

Para los que no les conozcáis, Puggy es una banda plurinacional, formada hace ya unos cuantos años por el experto bajista francés Romain Descampes, el guitarra y vocalista británico Matthew Irons y el batería sueco Egil “Ziggy” Franzén. Ellos siempre comentan que son una banda belga porque se conocieron en una escuela de jazz de Bruselas, desde donde empezaron a trabajar juntos. Unos cuantos discos y varios conciertos como teloneros de bandas como Smashing Pumpkins o Deep Purple, han terminado de establecerlos en el mundo de la música. Ahora, dando un paso más con esta banda sonora que se ha publicado tras el lanzamiento de su cuarto disco en 2016. Desconozco si la idea era atraerlos para la utilización de alguna canción suya en la banda sonora, pero la cuestión es que terminaron haciéndose cargo de toda la banda sonora. Y con un resultado en ocasiones interesante y no molesto. En otros momentos, curioso y divertido, o al menos original. Y algún momento, realmente marciano. Es una banda sonora cuyo atractivo al aficionado tenga más que ver con la curiosidad que les pueda despertar la misma, o simplemente porque les guste ese pop suave y sin compromiso que destila la especial voz de su vocalista.

Aunque ya lo mencionaba antes, su mejor baza probablemente sea el no querer convertirse de repente en “compositores de cine” de la noche a la mañana, algo que no he visto que termine funcionando bien aun cuando se ha intentado. Fuera del maravilloso trabajo que suelen destilar Nick Cave y Warren Ellis, el resto de músicos de este género que entran aquí suelen terminar siendo pedantes y cargantes, cuando no simplemente inútiles. Y sí, eso incluye a Jonny Greenwood también. En este caso Puggy se ha centrado en desarrollar diversos temas de corte pop-rock en su estilo habitual, con los que van salpicando la banda sonora. Estos sean probablemente los momentos más destacados de la misma. Se les nota que es un terreno que dominan, con unos buenos desarrollos instrumentales y múltiples juegos de coros y voces que suelen funcionar muy bien. Canciones directas, sencillas y que funcionan muy bien. Desde piezas animadas y comerciales como “Simple Feelings” o el tema principal “Where the Light Is”. O los temas más delicados y emocionales como “Foolish”, “Broken Heart” o la deliciosa “Where You Belong”,  donde la banda aprovecha para reforzar su sonido con piano y cuerdas. En ese sentido son cuatro buenas canciones. Directas, sencillas y memorables, y con letras especificas y dirigidas al desarrollo de la película. Independientemente de que el estilo nos guste más o menos, aquí no hay nada que reprocharles y se les nota que es su terreno.

Durante el desarrollo de la banda sonora existen más canciones, pero su sentido es muy diferente al de las anteriores. En este caso aprovechan para caracterizar algún elemento de la historia y la trama. Y con ello les proporcionan un tono muy alejado de ese pop-rock moderno y comercial. Y ahí nos encontramos estas pequeñas referencias como “Country Tune”, una autentica canción “country”con letras y referencias a la historia, y con cierto tono de broma. También está el ska rockero de “Skate”, muy apropiado para la escena en que se presenta; o la descacharrante versión disco 90’s que es “HairCo”, canción con la que presenta a la malvada corporación que se convierte en antagonista de la historia, una canción que puede romper los esquemas a quien no le pille la gracia al juego de referencias sobre el pelo y la figura del malo de turno, que parece salido de “Miami Vice”, como si de un primo (en estilo y looks) del personaje de Don Johnson se tratase.

Pero analizando estas canciones, especialmente estas más imbricadas en la trama de la película, es fácil ver cómo varias de ellas incluyen amplios momentos instrumentales para facilitar el desarrollo de los diálogos y su incorporación al desarrollo de la película. Incluso el tema principal, “Where the Light Is”, cuenta con una especie de introducción inicial en “Where The Light Is (edited)”, que básicamente utiliza el juego de voces del estribillo del tema para utilizarlo como base de un desarrollo instrumental que comienza con una alargada intro de guitarra y voces, para terminar con un final instrumental y dramático que sirve de encaje con el inicio de la película. Pequeños detalles que son muestra de que la banda ha buscado trabajar su estilo para crear algo más que simples canciones. En ese terreno se encuentran también piezas como “Underground”, una canción con acordeón y que sirve de base a la manera en que el protagonista quiere dar a entender que no es ningún monstruo, de la misma manera que tampoco lo es su padre. Esa delicada voz, así como la instrumentación y el coro cantando ese “prove you are human”, le dan un carácter que va más allá de una simple canción comercial.

El problema, y donde la banda sonora demuestra sus limitaciones, es que sólo jugar con canciones de este corte no termina de redondear su trabajo. Por no decir que en ocasiones la utilización de canciones no tiene sentido si se quiere realizar un cierto trabajo de creación de atmósferas o dramatismo. Para esos momentos en los que las canciones no tendrían mucha cabida o sentido, la banda desarrolla momentos instrumentales con los que buscan redondear un trabajo que pueda ser interesante para ser utilizado en la película, pero que termina sonando como excesivamente típico y deslavazado frente al resto de la banda sonora. El primer ejemplo lo tenemos con “Walk to the Skate Park”, una pieza puramente electrónica que incorpora percusiones y beats múltiples, pero que dan una sensación de algo extraño y fuera de lugar. En este primer caso, no importa demasiado porque la pieza se convierte en una especie de intro instrumental a “Skate”. Pero las siguientes no mejoran demasiado. “Simple Sentimental” es una pieza a solo piano, bonita y delicada, con ciertos embellecimientos electrónicos que sirve como fondo emocional y melancólico al protagonista. Pero de ahí pasamos a “Trapper’s Spy Theme”, una breve pieza de batería y vientos que parece sacada de algún momento de suspense de La Pantera Rosa. O a piezas más desarrolladas como “Mr. Eastman’s Evil Plan” o “Underground Sabotage”, temas electrónicos que sirven como puntos de suspense y acción para momentos específicos de la historia, pero que presentan arreglos muy simples y típicos.

Todos estos momentos son como una colección de piezas tópicas, que no tienen relación entre si ni entre las canciones, más allá de cierto sonido de electrónica, y que dan esa sensación de simple relleno necesario para la película. Solo “Never Give Up”, con su vitalidad y ritmos sintetizados, junto al uso de la voz como recurso instrumental, parecen tener un cierto tipo de carácter interesante y original, con la voz dándoles un cierto tono de cercanía a las canciones, y su vitalidad y energía creando un desarrollo emocional de la trama sin necesidad de recurrir ni a una pura canción ni a una pieza tópica que parece sacada de una librería.

Es una banda sonora diferente cuyo resultado se me antoja muy irregular. Aunque es de aplaudir el intento de hacer algo diferente, buscando jugar con sonidos y músicas más comerciales y cercanos al gran público como elemento interesante. Y sin pretender convertirse en Zimmer o Williams en absoluto. Pero donde su resultado y atractivo para los aficionados recae más en lo que nos pueda gustar el estilo de canciones y sonidos de la banda que en cómo funciona o trabaja para la película. Algo diferente y original que sigue sin terminar de cuajar del todo en su intento de crear una banda sonora de corte pop para una película para el gran público. Aun así, si no conocéis a la banda pero os gusta el estilo, podéis aprovechar para descubrir alguna canción interesante.