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Churchill

Lorne Balfe
     
Año:   2017
Sello:   Filmtrax
Edición:   Digital
Nº Tracks:   14
Duración:   48:33
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Fernando Fernández

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1. The Beach (4:09)
2. Meeting with Month (2:12)
3. An Unsociable Hour (2:34)
4. Eisenhower Will Listen (2:38)
5. Back to London (2:33)
6. Journey to the Camp (2:07)
7. Meeting with the King (5:28)
8. Let It Rain (3:40)
9. The Ships Are Gathering (2:33)
10. We Could All Help (3:46)
11. A Cottage by the Sea (2:40)
12. The Speech (5:48)
13. Recovery (5:20)
14. Purpose (3:12)

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“Meeting with the King”

 

“A Cottage by the Sea”

 

“The Speech”

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La contención en cómo expresa musicalmente la historia, que no las emociones. Una de esas partituras que va delicadamente metiéndose bajo la piel. Una música de la que se disfruta mucho colocándose unos cascos, aislándonos de lo que nos rodea, y simplemente dejarnos llevar.

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A pesar de su seriedad y melancolía, la banda sonora contiene elementos emocionales muy variados, y no deliciosa orquestación e interpretación. Pero no es de las que se deba dar una única escucha. La sensación puede ser la de estar escuchando una partitura monótona. Y nada más lejos de la realidad. Es de las que exige una colaboración, por parte de su audiencia, de querer dejarse llevar y sentir lo que nos quiere transmitir. Algo que no siempre es fácil de conseguir.

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En principio es normal que al aficionado le atraigan más momentos más activos iniciales. Pero la verdad es que son las emociones personales las que realmente proporcionan más satisfacciones si uno las deja entrar. “A Cottage by the Sea”, “Meeting with the King” o “The Speech”, especialmente, sobre todo si nos dejamos llevar por el crescendo de sus sentimientos y melodías.

BSOSpirit opina

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Nota media: 7,12

Ángel Aylagas (7), Fernando Fernández (9), Asier G. Senarriaga (6), Óscar Giménez (6), Antonio Miranda (6), Jordi Montaner (8), David Sáiz (7)

 

Cuando la música sólo quiere ser útil y no darse importancia

La verdad es que si existe un nombre, en los últimos años, habitualmente relacionado con la factoría Remote Control fuera de su gran cabeza visible, probablemente haya sido Lorne Balfe. Y aunque sigue colaborando habitualmente con Hans Zimmer, la verdad es que es uno de esos compositores que, similarmente a lo que han hecho John Powell o Klaus Badelt, han desarrollado una más que interesante carrera alejados de los proyectos con que habitualmente les relacionábamos. Algo que les ha permitido salpicar su currículo de trabajos muy variados y diferentes. Pero sabiendo reconocer en los mismos muchos de sus elementos personales de clase y calidad.

Y además, en el caso de Balfe, la variedad de estilos y géneros ha sido realmente impresionante. Documentales, dramas, comedias, televisión, biopics, thrillers, terror, animación, acción, videojuegos…. Parece que no hay género en el que no sea capaz de dejar su toque. Algo que todavía dice más de la calidad e interés de su trabajo. Especialmente porque nunca deja de lado su habilidad para componer melodías y temas realmente memorables. Algo que, aunque de manera muy delicada y comedida, está muy presente en esta banda sonora.

Churchill es una de estas clásicas películas británicas que también saben hacer en las islas, en donde presentan uno de los momentos y figuras claves de su historia, rodeándola de un estupendo guión y, muy habitualmente, de un reparto de grandes actores. En esta ocasión un brillante Brian Cox, en uno de sus papeles más contenidos, dando vida a la legendaria figura que da título a la película. La historia se centra en el Churchill más humano, el que quedó relegado a un segundo plano, con la llegada de un Eisenhower que tomó en sus manos la decisión de realizar el ataque final a la Alemania de Hitler a través de las playas de Normandía. Una decisión que hizo a Churchill dudar de si se trataba del mejor camino, por el alto coste humano que podría suponer, y que él mismo temía que pudiese convertirse en otro desastre como fue la batalla de Gallipoli varios años antes. Y para este momento y personaje, Balfe, probablemente ha compuesto uno de sus mejores y más delicados trabajos.

Si alguna vez nos ha podido resultar difícil señalar con el dedo alguno de los trabajos de Balfe, para indicar cuál de ellos nos muestra su cara más emocionante y llena de clase, ha sido debido a dos cuestiones: que no nos hemos molestado a escuchar su filmografía (porque hay muchos así) y que nos formamos una opinión preconcebida de lo que “esperamos” que el compositor vaya a hacer. Pues aquí tenéis una ocasión para disfrutar de una partitura repleta de clase y buen gusto, por no hablar de melodía y emociones. En Churchill, el compositor se vuelca en el carácter claramente introspectivo y personal de la historia, para ofrecernos una banda sonora que quiere dibujarnos el espíritu y los sentimientos humanos de esta mítica figura política, en uno de sus momentos más personales. Y el resultado es una auténtica delicia para aquellos que disfrutamos de las emociones a flor de piel que nos proporciona la música.

La banda sonora es completamente orquestal, con un muy alto protagonismo de las cuerdas y el piano. Lo que ya indica claramente el carácter que Balfe le proporciona a la misma. El tono es realmente serio e introspectivo, buscando no perder el toque emocionante y humano en su corazón. Pero tampoco sin dejar de lado esos elementos de dignidad y honor que eran tan característicos de la figura de Churchill, especialmente en estos momentos tan graves para su país. Curiosamente hay un par de elementos muy significativos de la banda sonora, que en un principio parecen mostrarnos una partitura que va a seguir un camino mucho más vivo y diferente del que luego nos encontramos. Pero no hay nada de malo en ello.

El tema inicial, “The Beach”, presenta perfectamente el tono más serio e introspectivo de toda la banda sonora. Una delicada pieza con su línea melódica principal llevada por el grueso de las cuerdas, que se ve acompañada por una voz tenor solista, que interrumpe con su melodía a la orquesta. Un elemento realmente bonito, memorable y muy significativo, pero que sin embargo no vuelve a presentarse hasta la conclusión de la banda sonora con la final “Purpose”. Es evidente que este elemento es utilizado por Balfe como parte del contexto en el que va a desarrollarse la historia, proporcionándole un tono base, cargado de esos elementos de dignidad y emoción que mencionaba.

El segundo elemento interesante, es que tras esa especie de prólogo/epílogo que nos enmarca al resto de la banda sonora y su historia, podemos encontrarnos con la parte más activa y urgente de la partitura. Ese Churchill inicial, cargado de mayor fuerza y voluntad a la hora de tomar las decisiones que van a definir el resultado de una guerra. “Meeting with Month” comienza con las cuerdas siguiendo el tono inicial, hasta que aparecen el piano y un solo violín que utilizan dos líneas melódicas de diferente tempo (piano urgente, violín melancólico), pero que funcionan estupendamente bien juntas. Y que como consecuencia consiguen que las cuerdas también se contagien de dicha urgencia. Una urgencia que gana aún más fuerza en “An Unsociable Hour”, en la que Balfe va realizando diversas variaciones en su línea melódica creando una pieza realmente interesante y de intensidad creciente. Una intensidad rota repentinamente por las notas a piano, apoyado por percusión y orquesta, que retorna al tono grave y serio que ya va ser el definitivo de la banda sonora.

Pero con estas piezas iniciales, el compositor ha introducido todos los elementos que van a caracterizar su música. El tono no va a abandonar esa seriedad que necesita la historia, pero siempre cargado de un evidente toque emocional y evocador. Especialmente por la aparición del piano, como el elemento que parece identificarse más con el protagonista y reflejando su situación y carácter humano. Por ejemplo en “Eisenhower Will Listen”, donde su aparición marca un profundo contraste con lo que habíamos escuchado inicialmente. Aquí ya no es un Churchill activo y vital, es un hombre entristecido y que empieza a darse cuenta de las consecuencias que puede traer la decisión tomada. Es un elemento que va a ser utilizado por Balfe a lo largo de la banda sonora, cargándola de ese elemento emocional muy cercano que termina de redondear este estupendo trabajo. Especialmente piezas como “Meeting with the King” (delicada y realmente brillante), “Let it Rain” y “The Speech” (reforzadas con un tono evocador gracias a la inclusión del coro, y cargadas de nobleza y fuerza interior) o “Recovery” (donde el piano retoma parte de la fuerza y vitalidad iniciales, al igual que el protagonista). Imposible no sentirse “tocado” por las emociones y sentimientos que la música evoca. Simplemente queda dejarse llevar por el juego que la orquesta y el piano nos van a ir ofreciendo a lo largo de la partitura.

Es una pena que la banda sonora no esté siendo demasiado mencionada por los aficionados y especialistas, ya que personalmente es una de las destacadas del año. Toda una demostración de que no es necesario volumen, acción y potencia en la música para construir una auténtica delicia de partitura. A lo mejor es precisamente eso por lo que no parece llamar la atención, y está pasando desapercibida. Pero realmente es un paso más en la carrera de un estupendo compositor que se está ganando este reconocimiento, no sólo por la calidad y variedad de su trabajo, sino por la demostración de su capacidad de contención y expresar emociones. Parafraseando al protagonista: “… el problema de la música actual es que no quiere ser útil sino importante…”. Balfe demuestra aquí cómo ser útil, sin darle importancia ni llamar la atención. Si en “Beyond Two Souls” demostraba sobradamente esa capacidad, aquí la termina de confirmar sin ninguna duda.