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Iron Fist

Trevor Morris
     
Año:   2017
Sello:   Hollywood Records
Edición:   Digital
Nº Tracks:   26
Duración:   62:45
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Antonio Miranda

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1. Come Down (2:48)
2. Iron Fist Main Titles (1:15)
3. Bad Tea (1:47)
4. We Got You, Danny (1:04)
5. Medication Time (2:34)
6. Circus Bribe (1:02)
7. Circus Was in Town (1:02)
8. M&M Delivery (1:25)
9. The Iron Fist (2:45)
10. Dojo Intruders (1:45)
11. Close (1:05)
12. New Digs (2:05)
13. Brass Knuckles (2:18)
14. Unexpected Guests (2:30)
15. Gao DIY (1:55)
16. I Am the Weapon (6:44)
17. Please Stay (2:20)
18. The Gift of Anger (2:48)
19. Time Is Up, Danny (2:04)
20. Our Future (2:05)
21. New Duty (2:10)
22. Brother vs. Brother (3:45)
23. New Family (1:19)
24. Abandoned Academy (1:37)
25. The Battle Is Won (7:37)
26. Things Changed (2:58)

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“Iron Fist Main Titles”

 

“Please Stay”

 

“The Battle Is Won”

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No hay muchos elementos a destacar. El tema principal puede llegar a ser pegadizo si terminas viendo la serie completa. Pero eso no indica que sea bueno, o mucho menos el idóneo para un personaje como Iron Fist.

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Son tantas cosas… Empezando porque es una banda sonora sin alma, solo con profesionalidad, pero con referencias musicales que no responden a nada que argumentalmente sirva para la historia que se cuenta. El tema musical que se aplica a la intro de la serie no tiene ni pies ni cabeza. Las imágenes van por un lado, la música por otro.

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Me quedo precisamente con los momentos más tranquilos. Principalmente los ambientales creados para representar la relación entre Daniel y Colleen. Por ejemplo, el muy Vangelis “Please Stay”.

BSOSpirit opina

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Nota media: 5,40

Ángel Aylagas (6), David Doncel (4), Fernando Fernández (5), Asier G. Senarriaga (6), Óscar Giménez (4), Juan Ramón Hernández (4), David Martínez (6), Antonio Miranda (6), Jordi Montaner (8), David Sáiz (5)
Un Iron Fist sin Chi

El recorrido de Marvel Studios en pastos televisivos cogido de la mano de Netflix nos ha deparado, hasta ahora, momentos ciertamente inolvidables. Al menos para un comiquero cuarentón que en su vida pensaría que sus héroes, ya no de infancia, sino de adolescencia y madurez, aquellos héroes americanos de ropajes llamativos y de bocadillos con textos recargados, invadirían cada una de las pulgadas de esas teles de salón. Y lo harían con una calidad alta, muy alta.

Nada que ver con esos vehículos televisivos de Spider-Man estrenados en cine en nuestro país a finales de los setenta, principios de los ochenta. ¿Donde andarás, Nicholas Hammond?

Daredevil empezó el pastel de Netflix. Una apuesta arriesgada, muy arriesgada, que buscaba trasladar al contenido de streaming televisivo los planes cinematográficos de los estudios. Crear un universo conexionado donde los personajes que protagonizarían las distintas series del mismo universo compartirían una misma barriada. La de Manhattan. Ya fuera la Cocina del Infierno, Harlem o Chinatown. Y también serie final, Los Defensores.

Daredevil, con sus dos temporadas ya emitidas, es una verdadera maravilla. Una serie de las mejores actuales, que sabe equilibrar muy bien sus momentos más calmados con esas action-set pieces, donde con virtuosos planos secuencia nos dejan claro que ni en el mejor de nuestros sueños podríamos haber tenido una serie como esta, y más teniendo en cuenta su aborrecible precedente cinematográfico.

Jessica Jones sorprendió a propios y extraños. Y lo hizo por una magnifica elección de casting donde brillaba por méritos propios su carismática protagonista, la actriz Krysten Ritter, y su villano, David Tennant, un actor que muchos seguimos desde su genial Doctor Who.

Luke Cage empezó a no gustar a muchos. Tal vez en una muestra de cierto agotamiento del género superheroico, muy explotado cinematográficamente, y también en cuanto a televisión (recordemos que la distinguida competencia tiene Arrow, Supergirl, Flash o Legends of Tomorrow copando aún más contenido superheroico, y posiblemente explotando una gallina hiperhormonada de oro). Pero para mi fue una grandísima serie, donde una vez más destacaba una muy acertada decisión de casting con un perfecto Luke Cage en la piel del actor Mike Colter y un malo de los mejores de una serie de TV, el oscarizado Mahershala Ali por su papel Cottonmouth.

Todo pintaba bien para la última entrega de este universo supeheroico televisivo. Iron Fist es mi personaje favorito de los planteados por Netflix. Un personaje con un trasfondo asiático realmente envidiable, que en un primer momento nació como un sosias de Bruce Lee, pero que gracias a la mano del gran John Byrne y a una actualización indispensable de Matt Fractión en “The Inmortal Iron Fist” (con magníficos dibujos de nuestro ilustrador español, David Aja), convirtieron a un personaje con aparente falta de personalidad en uno con elementos realmente fascinantes.

Pero Iron Fist no es lo que tuvo que ser. Y después de ver los 13 episodios que componen su primera temporada, los temores que nacieron cuando anunciaron a su actor protagonista se confirman.

Iron Fist no es una mala serie, pero se equivoca allí donde jamás una serie o película debe de equivocarse. En la elección de su actor protagonista. Elegir a Finn Jones es la mayor equivocación que los responsables del universo Marvel televisivo a tenido hasta la presente. Porque con ello han tumbado a la serie con un golpe de su puño de hierro. Y levantarse es muy complicado, pues esta elección no solo tiene que ver con su primera y decepcionante primera temporada, sino con la serie estrella del universo que han ido preparando desde el nacimiento de este universo televisivo: Los Defensores.

Finn Jones no es buen actor. Por más que lo intente no es bueno. Lo evidenció en Juego de tronos y ahora más que nunca en Iron Fist. Sobre él descansa una serie de tribulaciones y traumas que su personaje tiene que gestionar durante toda la primera temporada. Jones no sabe darles salida de forma realista y coherente de cara al espectador. Tampoco tiene carisma. El carisma se lo quedan los verdaderos descubrimientos de la serie, el genial David Wenham como Harold Meachum, uno de los malos de la función, y las dos sorpresas y muy gratas de la función (y solo por ellos dos merece y mucho ver la serie): Jessica Henwick como Colleen Wing y Tom Pelphrey como Ward Meachum. Es más, la mejor escena de toda la serie, la protagoniza Colleen Wing allá por el final de la misma, en Central Park bajo una manta de lluvia.

Así, la serie se va poco a poco al garete. Porque al principio, un Daniel Rand inexperto, inocente y casi cómico a lo Clark Kent, puede pasar más fácilmente con esa cara de inocencia de Jones. Pero cuando esta cara sigue estando en el momento que se le pide al personaje más firmeza, fuerza y carisma, algo podrido huele en Dinamarca…

Ese no es el Iron Fist que recuerdo de mis cómics. Ni tampoco es Daniel Rand. Un hombre que aunque atormentado por la muerte de su familia, siempre ha sabido responder con una sonrisa carismática que posiblemente viniera influenciada en el momento que crearan al personaje por la del gran Robert Redford. Y claro, muy pocos pueden ser Robert Redford. Pero si al menos lo intentasen…

Uno piensa en actores actuales que lo podrían haber hecho mejor que Jones, y aparecen varios nombres. No ya Daniel Henney el actor asiático que estaban pensando seriamente en contratar en vez de Jones (algo que tampoco creo que fuese lo idóneo). Pienso en nombres como Garrett Hedland (ya que la música de Trevor Morris suena a Tron: Legacy, contratemos a su protagonista), Richard Madden (después de su genial papel en Juego de tronos, con más carisma que Jones de aquí a K’un-Lun) o ya si queremos rizar el rizo y hacerlo especialmente bien, en Ben Foster (un actorazo como la copa de un pino) o Dan Stevens (aunque aquí fueron más hábiles los responsables de Legion).

Pero centrémonos en lo que nos compete, la música de Trevor Morris para la serie. Bueno, no sé qué decir, pero realmente, aunque crea que Morris es un grandísimo compositor, su banda sonora para Iron Fist es tan olvidable como la banda sonora de otro gran compositor para otra serie de Marvel: John Paesano y su banda sonora para las dos temporadas de Daredevil.

Y esto puede marcar el camino hasta la razón de por que esta banda sonora es posiblemente de las más flojas del compositor. Uno que ha entregado maravillas como Vikingos, Los pilares de la tierra o Los Tudor es capaz de aportar más que un remiendo de una banda sonora como la de Tron: Legacy de Daft Punk. Lo tengo claro. Y que los cánones de la misma sean los mismos que definen a la banda sonora de Daredevil me deja claro que en su música han metido mucha mano productores.

Porque las señas de identidad son las mismas: tema principal inexistente o sin personalidad ninguna, elementos electrónicos para crear atmósferas no melódicas, momentos de acción corta pega y colorea, nada, absolutamente nada de momentos épicos a nivel musical. ¡Por favor, estamos antes un superhéroe! Me da igual que sea callejero. Pero sus influencias asiáticas están más que presentes en su origen comiquero y por supuesto, en las imágenes de la serie. Por una vez, ¿por qué no se tiende al camino fácil de utilizar elementos asiáticos? Sí, repito, es el camino fácil, pero visto lo visto, un camino necesario para al menos dotar a la banda sonora de algo de melódica fuera de los reiterativos efectos electrónicos.

¿Por qué se utiliza la banda sonora de Tron: Legacy como base del tema principal del personaje? No lo entiendo. Ni la base argumental, ni los universos son coincidentes. Pero el caso más flagrante esta en su maravillosa intro. Maravillosa en lo audiovisual, porque por un lado van las imágenes y por otro la sintonía musical, que nada, absolutamente nada, tiene que ver con lo que estamos viendo. Puedo entender que te equivoques a la hora de elegir el “espíritu musical” de tu serie, ¿Pero hacerlo también en una indispensable cabecera? Aquella que marca irremediablemente el tono de tu serie y que tiene que ser todo lo poderosa que puedas…

Marvel lo hizo más que bien con la banda sonora de Jessica Jones. Un lujazo tener a su compositor Sean Callery en el MOSMA interpretando su maravillosa sintonía principal. Y mejor aun lo hizo con Luke Cage. Una banda sonora fresca y original que tomaba muchos elementos de los sonidos negros setenteros y a la vez del actual hip-hop.

Pensad en Daredevil (que al menos tiene una muy buena sintonía) y ahora en Iron Fist. Parece que tengamos una de cal y otra de arena con el Marvel televisivo.

La banda sonora de Iron Fist es tan ramplona que no tiene ni tema principal para sus grandes descubrimientos. Dotar de sentido temático a un mundo como el de K’un-lun con tanto que aportar y tan fácil de embellecer con una composición en arreglo a su magia y magnificencia. Al menos apuntar su presencia que encontramos muy sutil en toda la primera temporada.

La Mano es un organización con material de sobra para personalizar y caracterizar musicalmente, el mal en estado puro, alargando sus raíces por una sociedad decrépita que domina todo a través de sus grandes corporaciones empresariales.

Y Colleen Wing un personaje con la suficiente enjundia y carácter para tener no solo su tema propio, sino hasta su propia serie, más allá de un Iron Fist de saldo.

La verdad que quiero ser positivo, como siempre lo soy con el trabajo de gente que respeto y admiro. Siempre, siempre, hay una razón para tomar un camino en concreto y no otro. Y alguien como Trevor Morris que se ha caracterizado por tomar caminos correctos, algunas veces más que correctos, que tome uno erróneo, uno que en el universo televisivo Marvel ya se ha tomado con anterioridad, solo puede dejar claro que el peso especifico de lo que el compositor ha decidido es menor que el peso en las decisiones del estudio.

Por que aparte, las canciones definen también un error que afecta a la composición de Morris, por lo que no es algo solo exclusivo de él. Que las canciones de hip-hop sean las que pueblen los momentos de introspección o entrenamiento de Iron Fist es una pasada de vueltas que personalmente no veo fiel al espíritu ni del personaje ni de la historia que nos están contado (que la tonalidad musical de Luke Cage suene en Iron Fist no tiene pies ni cabeza).

En definitiva, Iron Fist ha sido una tremenda decepción para aquellos que conocemos y apreciamos al magnifico personaje de Marvel. Tanto porque la serie no ha sabido cubrir las expectativas no ya de los seguidores del universo Marvel televisivo, que cada son mayores, sino también las expectativas de aquellos que seguimos al personaje desde su origen en cómic y vemos como una mala elección de casting ha perjudicado enormemente la caracterización de un personaje serio, fuerte y de enorme carisma.

La música de Trevor Morris carece de personalidad y elementos disfrutables en una escucha aislada. Con las imágenes solo busca enfatizar ciertos momentos intentando eliminar todo atisbo de melodía o elementos épicos, algo que va en contra de la naturaleza épica del personaje principal, Puño de Hierro.