Puntúa esta banda sonora
Imagen

ImagenImagenImagenImagen

Fuwaku no Scrum

Taro Iwashiro
     
Año:   2018
Sello:   Nippon Colombia
Edición:   Normal
Nº Tracks:   20
Duración:   53:00
     
Web de la película
 

 

Reseña por:
Juan Ramón Hernández

Imagen

1. Angel Ladder -On Air Version-
2. All for One, One for All
3. Portrait of a Family
4. Never for Me
5. Long Distance
6. The Innocent Proof
7. Bond Link
8. Harmony for Team Mates
9. Never for Us
10. Happy Family Circle
11. Try at Goal
12. On the Dead-Ball Line
13. Never for Mates
14. Is it Que Sera, Sera ?
15. Missing Light
16. Salvation for Tomorrow
17. Endless Monologue
18. We Must Go On
19. Family Photograph
20. Angel Ladder -Instrumental Version-

Imagen

“All for One, One for All”

 

“Portrait of a Family”

 

“Try at Goal”

Imagen
La forma en que Iwashiro aborda con su música la parte deportiva, perfectamente concebida para el tipo de escenas que acompaña.

Imagen
Nada que reprochar salvo cierto desorden temático en la edición de la banda sonora.

Imagen
“All for One, One for All”, “Portrait of a Family” y “Try at Goal”.

Drama costumbrista con tintes deportivos

Marukawa Ryohei es condenado por homicidio involuntario tras un altercado con un hombre que intentaba violar a una chica en un tren. En ese tiempo privado de libertad, su esposa le abandona y le niega volver a ver a su pequeña hija. Tras seis años y debido a su buena conducta, consigue salir de la cárcel, pero por su cabeza, tras perderlo todo, sólo pasa una idea: quitarse la vida y está buscando un lugar para ponerle fin. Justo en el momento que va a suicidarse arrojándose al río se cruza en su camino Utazu Sadao, un veterano jugador de rugby perteneciente al equipo senior Osaka Yodogawa Yanchars que, consciente de las intenciones del protagonista, invita a Ryohei a que asista al día siguiente a ver un partido de su equipo y este último acepta la propuesta.

Al día siguiente, en el trascurso del partido, Utazu se lesiona y le pide a Ryohei, quien había jugado al rugby en la universidad, que ocupe su lugar. Tras alguna reticencia, Ryohei acepta sustituir al veterano jugador ,lo que le lleva a formar parte del equipo. Jugando y relacionándose con esta peculiar “familia” que ha aparecido en su vida, Ryohei emprenderá un camino que quizá le vuelva a llevar al sendero de la vida y dejar su idea suicida a un lado.

Esta es la premisa de esta serie de la cadena NHK que se estrenó hace cosa de un mes en tierras niponas y durante sus siete episodios, con tono “Kapriano” en algunos momentos de la historia, nos mostrará un viaje de aprendizaje y descubrimiento de un ramillete de personajes a cada cual más interesante en lo que cuentan de sus vidas, con especial mención a los personajes de Ryohei y Utazu, cuya relación y química en pantalla ofrecerán grandes momentos a una serie que, por su corta duración, y por cómo se desarrolla, deja un poso muy agradable tras finalizar su visionado.

La música de Fuwaku no Scrum

Ante una historia con estos tintes, Iwashiro opta por dos vertientes musicales en la historia: una de ellas para dar voz al protagonista, así como reflejar el drama interior que le atormenta; y la otra dedicada a acompañar a su relación con el peculiar equipo de rugby y sus integrantes. Todo ello utilizando una formación orquestal bastante reducida para dar el punto emocional e introspectivo que la historia necesita musicalmente.

Dentro del segundo bloque se encuentra uno de los dos temas principales que están muy presentes en la película: “All for One, One for All”, un tema que bajo el sonido de las cuerdas y el bandoneón (instrumento del que gusta mucho el Maestro nipón) principalmente da cuerpo al veterano equipo de rugby, sus integrantes, todas las cosas (buenas y malas) que les ha deparado la vida y sobre todo al sentimiento tan grande de unión que hay entre ellos. Una pieza que desprende mucho corazón y que aparece en distintos momentos del film.

Siguiendo en la línea musical para el equipo, nos encontramos con “Harmony for Team Mates”, un corte que sirve para mostrar la nobleza en el juego y en la vida de los veteranos jugadores, ambas cosas reflejadas por la sección de cuerdas y por un coro masculino que en realidad es la voz del propio Iwashiro (cosa muy habitual también en sus composiciones) superpuesta en varias capas para dar la sensación de varias personas cantando. También los valores humanos de quienes forman esta peculiar familia a la que ha llegado el protagonista quedan reflejados bellamente con cuerdas solistas y piano en el emotivo “Happy Family Circle”.

Siguiendo con esta vertiente de equipo y metidos en faena de partido jugado escucharemos cortes como “Try at Goal”, “On The Dead Ball-Line” o “Never for Mates”. El primero de ellos con protagonismo absoluto de la guitarra acústica acompañada de las cuerdas insuflando fuerza a una escena deportiva de una manera a la que como espectadores no estamos acostumbrados en absoluto y que funciona de maravilla en la película. Con el segundo track, Iwashiro da la pausa al juego la par que la incertidumbre del resultado en el juego jugando con las percusiones, guitarra acústica nuevamente y cuerdas dando como resultado otra secuencia que gana muchísimo con su música. Será con el tercer corte de este bloque con el que el compositor nipón volverá a incidir en la parte dramática de la historia que conlleva las relaciones entre los distintos integrantes del equipo, en especial la relación entre Ryohei y Utazu.

Será con “We Must Go On” como Iwashiro cierra el bloque dedicado a los peculiares Osaka Yodogawa Yanchars, un tema en el que jugando con la electrónica y las cuerdas mostrarán una última carrera, unas últimas yardas, las cuales quedarán para siempre grabadas a fuego en el interior del protagonista y sus compañeros.

En cuanto al bloque dedicado expresamente al protagonista hay que destacar también varios temas. El primero de ellos será “Portrait of a Family”, en el que nuevamente el bandoneón es protagonista destacado junto a la guitarra acústica y la electrónica, los cuales muestran y retratan la incertidumbre y desesperanza que corroen a Ryohei tras cumplir condena. Dicho tema enlaza con “Never for Me”, el cual, bajo las tristísimas notas del violín junto al piano y viola nos dan a entender las ideas suicidas del protagonista y su pena. Este corte a su vez se une con “Long Distance” que es el que en un principio encamina los pesados pasos de Ryohei hacia el río para quitarse la vida.

Otro corte a destacar es “Never for Us” un tema en el que las notas del piano desgranan los sentimientos tanto tiempo guardados del protagonista mientras habla con Otazu. Una música que plasma la poca estima en la que se tiene en ese momento de su destrozada vida así como la nula esperanza que tiene en volver a formar parte de esta y tratar de ser feliz.

Será también el piano junto a elementos electrónicos de “Missing Light” el que acompañe el comienzo de la redención de Ryohei y su posible salida del pozo en el que se encuentra metido, Una redención que se va afianzando y que muestra el tema “Salvation for Tomorrow”, en el que las cuerdas y piano dejan entrever un rayo de esperanza para quien ha sufrido tanto injustamente gracias a sus nuevos compañeros y amigos. Dicha esperanza tomará por completo al protagonista bajo el track “Is It Que Sera, Sera? Donde nuevamente el bandoneón toma protagonismo acompañado de cuerdas, oboe y piano, mostrando una inusitada alegría y ganas de vivir para el ex convicto.

Y finalmente, llegamos al otro tema principal de la banda sonora que, en esta ocasión, sirve para acompañar y retratar a Ryohei. Dicho tema lo escuchamos en el primer corte de esta edición discográfica, la canción “Angel Ladder”, que sirve de opening para la serie y es interpretada por la dulce voz de la veterana Taeko Ohnuki.

Instrumentalmente hace acto de aparición en los dos últimos tracks del CD: “Family Photograph” y “Angel Ladder (Instrumental Version)”. El primero es el corte que cierra la historia y en donde las notas del piano dibujan una nueva vida para Ryohei, una que sólo le puede traer más alegrías y satisfacciones que otra cosa. El segundo tema, aunque aquí concretamente es el que acompaña los créditos finales, aparece en distintos tramos de la película para remarcar el carácter apacible y bondadoso de una persona que ha sido atropellada por los acontecimientos y reniega de todo, pero que poco a poco va volviendo a tener fe en el ser humano y en la vida, siempre acompañado por las notas del bandoneón, piano y oboe. Un bonito broche para una banda sonora que vuelve a demostrar que la música compuesta por Iwashiro siempre es una música que es hecha desde el corazón y enriquece muchísimo a los personajes e historia a los que acompaña.