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Wonder Woman

Rupert Gregson-Williams
     
Año:   2017
Sello:   Sony Classical
Edición:   Normal
Nº Tracks:   15
Duración:   79:04
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Juan Ramón Hernández

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1. Amazons of Themyscira (6:47)
2. History Lesson (5:16)
3. Angel on the Wing (3:47)
4. Ludendorff, Enough! (7:39)
5. Pain, Loss & Love (5:29)
6. No Man’s Land (8:54)
7. Fausta (3:20)
8. Wonder Woman’s Wrath (4:09)
9. The God of War (8:03)
10. We Are All to Blame (3:12)
11. Hell Hath No Fury (4:01)
12. Lightning Strikes (3:37)
13. Trafalgar Celebration (4:51)
14. Action Reaction (5:55)
15. To Be Human (feat. Labrinth) (4:04)

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“Amazons of Themyscira”

 

“No Man’s Land”

 

“Hell Hath No Fury”

 

“Lightning Strikes”

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Lo genial que funciona la banda sonora con la espectacularidad de las imágenes de la cinta de Jenkins.

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Una buena cantidad de música que, inexplicablemente, como tantas otras veces, ha quedado fuera de la edición discográfica.

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“Amazons of Themyscira”, “No Man’s Land”, “Hell Hath No Fury” y “Lightning Strikes”.

Cuando las cosas se hacen con cabeza, corazón y pasión

En su particular camino por ofrecer a los espectadores un universo como el que Marvel Studios, ahora de la mano de Disney, lleva trabajándose años y años para disfrute de todos los aficionados al cómic, DC Entertainment y WB ya nos dieron la primera pincelada con Batman v Superman: El amanecer de la justicia de lo que planeaban hacer con sus personajes más emblemáticos en la gran pantalla. En aquella película un personaje se convirtió en un “roba escenas” total cuando hizo acto de presencia como presentación y antesala de su película en solitario, y por fin esta semana nos llega dicho film para contarnos los orígenes de uno de los integrantes de la Santísima Trinidad de DC Comics: Wonder Woman.

Como gran aficionado al cómic, uno siempre tiene sus dudas cuando va a llevarse por primera vez al formato cinematográfico las andanzas de uno de esos personajes del que a lo largo de los años tantas aventuras has leído y al que tu cabeza pone su particular cara y físico en la gran pantalla, y luego te llevas chascos horrorosos como Escuadrón Suicida por citar algo bastante reciente. En el caso concreto de Wonder Woman yo veía con malos ojos la elección de Gal Gadot para interpretar a un personaje tan icónico y con unos rasgos físicos muy característicos, pero he de reconocer que en cuanto la vi aparecer junto a Batman y Superman en la película de Snyder me comí mis prejuicios con patatas y vi que esa espigada chica tenía un ángel especial que le hacía llenar la pantalla tanto en su rol de Diana Prince como en el de la poderosa Princesa Amazona.

Y es que metiéndonos ya en la película que tan estupendamente ha dirigido Patty Jenkins, no hay ni un solo atisbo de duda en que Gal Gadot es absoluta dueña y señora de la cinta (con permiso de Chris Pine en momentos muy concretos) desde ese fantástico comienzo en Themyscira. Sabiendo transmitir tanto la inocencia como la bondad, fuerza, nobleza, determinación, coraje y ese espíritu tan característico del personaje, apoyándose en esa expresividad tan tremenda que tiene en sus ojos y rostro al igual que en un físico espectacular trabajado durante meses para clavar sus escenas de acción. Como he mencionado antes, hay que destacar también a un estupendo Chris Pine interpretando a Steve Trevor, el cual tiene una gran química con Gadot (y viceversa) que hace totalmente disfrutable toda la historia de ellos dos, acompañados por muy buenos secundarios (maravillosas Connie Nielsen y Robin Wright) en el que el único “pero” es la elección de David Thewlis para interpretar a cierto personaje que no desvelaré.

Volviendo a Jenkins, hay que alabar el buen gusto y sentido de la directora rodando, ofreciendo momentos realmente sobresalientes a lo largo del metraje, el cual está en mi opinión francamente bien montado, con una estructura narrativa de la que tendrían que aprender otros muchos colegas de oficio. Sin olvidar ese mensaje (que me encanta) que lanza en pro de la mujer utilizando para esto a partes iguales tanto la fortaleza de Diana como su inocencia y desconocimiento ante las normas de una sociedad machista hasta la saciedad.

Todo lo mencionado anteriormente, junto a otros pequeños detalles, son sin duda algunas de las claves del éxito que está teniendo esta cinta, pero para mí, tras visionarla dos veces y ver posteriormente algún que otro Making Of, un porcentaje muy importante también de dicho éxito está en la pasión y corazón que le han puesto absolutamente todos los implicados en este proyecto, pues es una cinta que tiene alma y que nos quiere contar algo, al margen de ser una estupenda película de aventuras y una de las mejores adaptaciones a pantalla grande de una historia de superhéroes. ¿Y la música? Pues la banda sonora raya a la altura del resto de la producción, en opinión de quien escribe.

Hay veces que, al escuchar por primera vez una banda sonora, lo que normalmente suele ocurrir aisladamente de la película a la que acompaña, pues nos llega antes esa posibilidad a quienes nos movemos en el mundo de la música de cine, tenemos un pálpito y nos atrapa desde esa primera escucha, barruntando que en la película va a funcionar estupendamente. Y esto es lo que me sucedió con Wonder Woman. Tenía algo que hizo que sintiera enormes deseos de ver la película y escuchar la música en ella. Luego te puedes llevar un gran chasco observando el conjunto, pero en esta ocasión mi pálpito iba bien encaminado.

Y es que la banda sonora compuesta por Rupert Gregson-Williams es una de las más potentes que han salido en lo que va de año respecto a lo bien que funciona con las imágenes.

Desde el primer corte, “Amazons of Themyscira”, el compositor británico ya nos atrapa con su música en el comienzo del viaje por los recuerdos de Diana y la presentación del mundo de las Amazonas, deslizándonos tanto el tema que va a estar asociado a la protagonista a lo largo de toda la aventura como el ya creado por Zimmer en BvS (¿Alguien dudaba que este temazo no se fuera a conservar?) para cuando la Amazona se desmelena y se pone a repartir a diestro y siniestro.

Y así, lo mitológico, la grandeza de esta raza de poderosas guerreras, su espíritu combativo y su nobleza, lo veremos reflejado a través de la electrónica junto a percusión, metales y cuerdas, los cuales van a ser el santo y seña de este score. Un score que yo sé de sobra que un altísimo tanto por ciento de gente tacha de “más de lo mismo”, “intrascendente” o directamente que este tipo de composiciones han “asesinado” a la verdadera música de cine representada en todo lo sinfónico y bla bla bla… Pues no, señoras y señores. Este tipo de música es la perfecta para este tipo de películas y cuando vean, por ejemplo, el momento más espectacular de la cinta acompañado por un temazo como “No Man’s Land” deberían comprender lo que les digo y saborear cómo durante nueve minutos un compositor, junto a en este caso directora, si van a una y ponen pasión a su trabajo, saben lo que quieren decir con la música y abarcar un amplio espectro de emociones en el momento justo y necesario, haciendo que todo fluya de una manera natural y espectacular.

Evidentemente, esta edición de la banda sonora tiene muchísimos grandes momentos, algunos centrados en los pasajes de acción tales como “Wonder Woman’s Wrath” o el que sirve de broche a los títulos de crédito, “Action Reaction”. Pero igualmente encontraremos otros cortes que tocan la parte oscura de la historia o la más emotiva, y aquí el bloque del acto final formado por “The God of War”, “We Are All to Blame”, “Hell Hath No Fury” y “Lightning Strikes” es un ejemplo de lo bien trabajada que está la banda sonora y cómo nos hace sentir un carrusel de emociones que van de la maldad más absoluta a la épica total, pasando entre medias por el sentimiento de derrota y la luz del amor (sí, la banda sonora también tiene su tema de amor). Coherencia máxima, total acierto y muy buen hacer por parte de Gregson-Williams en cualquiera de estos temas, cerrando la historia con el no menos emotivo y acertado “Trafalgar Celebration”, cuya finalización no podía ser otra  que ese sonido del chelo eléctrico asociado ya de por vida a la Princesa Amazona.

En resumidas cuentas, la banda sonora de Wonder Woman es la música que necesitaba una película de este tipo y rodada de esta forma. Partituras como esta o como la de Transformers por citar unos ejemplos, no son el apocalipsis ni, perdón por la palabra, la mierda pinchada en un palo que nos quieren vender algunos apóstoles de lo sinfónico y de sus máximos representantes en el mundo de la música de cine. Esta música es la que MEJOR funciona con el sentido cinematográfico de este tipo de cine y aunque a muchos se les retuerzan las tripas con esto, otros tantos disfrutamos de dichas composiciones y las celebramos. By the way… ¿Todavía no sabéis que esta partitura va a sonar en primicia mundial en el inminente MOSMA? Pues a todos los que la disfrutáis ya sabéis dónde está Málaga. ¡Animaos!