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La La Land

(La ciudad de las estrellas)
Justin Hurwitz
     
Año:   2016
Sello:   Interscope 
Edición:   Normal
Nº Tracks:   30 -15
Duración:   53:07 – 42:42
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
David Doncel

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  SCORE

1. Mia Gets Home (0:27)
2. Bathroom Mirror / You’re Coming Right? (1:23)
3. Classic Rope-A-Dope (0:45)
4. Mia & Sebastian’s Theme (1:37)
5. Stroll Up the Hill (0:49)
6. There the Whole Time / Twirl (0:44)
7. Bogart & Bergman (2:11)
8. Mia Hates Jazz (1:10)
9. Herman’s Habit (1:52)
10. Rialto at Ten (1:38)
11. Rialto (0:28)
12. Mia & Sebastian’s Theme (Late for the Date) (1:30)
13. Planetarium (4:19)
14. Holy Hell (0:42)
15. Summer Montage / Madeline (2:04)
16. It Pays (2:12)
17. Chicken on a Stick (1:40)
18. City of Stars / May Finally Come True (4:18)
19. Chinatown (1:23)
20. Surprise (1:30)
21. Boise (1:13)
22. Missed the Play (0:36)
23. It’s Over / Engagement Party (1:35)
24. The House in Front Of The Library (0:31)
25. You Love Jazz Now (0:51)
26. Cincinnati (2:06)
27. Epilogue (7:39)
28. The End (0:46)
29. Credits (3:40)
30. Mia & Sebastian’s Theme (Celesta) (1:28)

SOUNDTRACK

1. Another Day of Sun (3:48)
2. Someone in the Crowd (4:20)
3. Mia & Sebastian (1:38)
4.  A Lovely Night (3:57)
5. Herman (1:52)
6. City of Stars (Pier) (1:51)
7. Planetarium (4:17)
8. Summer Montage _ Madeline (2:05)
9. City of Stars (2:30)
11. Engagement Party (1:27)
12. Audition (The Fools Who Dream) (3:48)
13. Epilogue (7:40)
14. The End (0:46)
15. City Of Stars (Humming) (2:43)

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“Mia & Sebastian’s Theme”

 

“Planetarium”

 

“Epilogue”

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Es cine en estado puro. Del clásico. Del bueno. De ese que nos hace soñar. Su música, la espina dorsal, el corazón y el cerebro de todo. Música de cine en toda su genialidad. Justin Hurwitz esta llamado a ser uno de los grandes compositores de Hollywood.

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NADA.

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En cuanto a canción, me quedo con “Another Day of Sun”, vitalidad y optimismo en esencia pura. En cuanto al score, sin dudarlo, “Epilogue”, donde la música adquiere un lugar predominante en pantalla, incluso más predominante que el resto del metraje tratándose de un musical.

BSOSpirit opina

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Nota media: 8:36

Ángel Aylagas (8), Josep Manel Blanch (8), Fernando Fernández (9), Asier G. Senarriaga (8), Óscar Giménez (8), Ignacio Granda (8), Juan Ramón Hernández (8), David Martínez (9), Antonio Miranda (8), Jordi Montaner (8), David Sáiz (10)

 

Un homenaje a los soñadores
 

¡ATENCIÓN, CONTIENE SPOILERS!

No recordaba la última vez que una canción o un conjunto de canciones se alojaban en mi cerebro repitiendo dentro de mi cabeza sus pegadizos estribillos a modo de muletilla mañanera como magnífica forma de dar saludos a un nuevo día.

Pero si solo fuera para despertarse… Y yendo al trabajo, saliendo de él, haciendo la comida, trabajando con una infusión vespertina, preparando la cena, lavándome los dientes… hasta en fase REM.

Justin, has firmado un pacto con el diablo. Porque si no, no se entiende. No entiendo cómo con tu edad y con tu trayectoria has podido conseguir aquello que muchos jóvenes compositores han buscado frustradamente durante tantos años en los que la música proveniente de la Ciudad de las Estrellas sigue empeñada en darnos el enésimo refrito del Batman Begins de Zimmer.

La La Land, la nueva película del nuevo niño prodigio de Hollywood, Damien Chazelle, aquel que con tan solo 32 años va a tener a sus pies a la industria californiana de cine, después de que la película se atiborre de Oscars en su próxima ceremonia, es un canto a la alegría, a la música, a los soñadores y, por supuesto a Los Angeles, esa ciudad donde conviven casi cuatro millones de almas y que en una primera visita me resultó todo menos glamurosa. Diría más, fea muy fea.

Pero qué equivocado estaba. Porque no todo queda en su aspecto físico. Los Angeles, la Ciudad de las Estrellas, o como ellos la conocen, La La Land, es atractiva, bella y fascinante a su manera. Gracias a esa magia, ese ambiente multirracial, liberal, cultural e intelectual, al fin y al cabo, a su importante personalidad, que ha sido construida a través de las innumerables culturas externas que la han intoxicado con sus autóctonos matices, mientras estos buscaban hacer realidad esos sueños que en otros lados se consideraban efímeros.  Un lugar donde los tontos soñadores pueden llegar a hacer realidad sus anhelos.

La película de Chazelle nos da la bienvenida por todo lo alto. Dejándonos con una mueca tonta durante todo el espectacular travelling inicial. Un número musical que posteriormente reconoceremos como el mejor de la película, canción incluida. “Another Day of Sun” será la culpable de que no abandonemos a la película de nuestras vidas durante futuras semanas. Ese ritmo pegadizo de un tramo de ella, reiterativo y machacón, pero con un sentido de la musicalidad y dinamismo simplemente prodigioso, será el comienzo de una bella amistad con la película. ¡Que digo amistad! ¡Amor, amor total e irrefrenable!

Sí, ya se que muchos de vosotros, aquellos combatientes contra los gustos generalizados, aquellos que atacasteis sin rubor Titanic, Avatar o El señor de los anillos… ¡Y porque no vivisteis en la época de Ben Hur!- consideráis una decepción esta película de corazones luminosos y luchadores empedernidos. Incluso alguno os atrevéis a declarar que la película es una burda copia de clásicos del cine musical.

Pero es que no entendéis que esta película no es para vosotros, poseedores de la sabiduría universal (o al menos de la sabiduría de redes sociales). Pero si me apuras, este mundo tampoco. De hecho muchos ya estamos cansados de vuestra actitud del “no me gusta nada”. No es moderna. No es interesante. No es cool. No es intelectual. Es más, me importa un pimiento (y no los de Padrón, esos que pican que están tan buenos). Las poses y el postureo, para las pasarelas de moda.

La La Land es una de las mejores películas que ha parido el cine de Hollywood en mucho tiempo. Una maravilla para los sentidos que consigue hacernos reír, llorar, vibrar, cantar, bailar y pensar que solo podremos conseguir nuestros sueños si confiamos en nosotros mismos y nos rodeamos de los mejores compañeros de viaje.

Una película que ha tenido un recorrido de cinco años para llevarse a cabo, que ha exigido una criba por parte de director y el compositor de 1.900 demos creadas por este último, de la que solo sobrevivieron 15, que hizo aprender piano a su actor principal o sacar a relucir la maravillosa voz de su actriz protagonista, que es un canto de amor al mundo del musical o del jazz,… una película así no puede considerarse mala o decepcionante.

Aquellos que seguís “erre que erre” diciendo que por qué se le ha nominado al Oscar a mejor partitura, os recomendaría que primero vierais la película. Luego ya hablamos.

La La Land es una puesta al día de películas como Cantando bajo la lluvia, a un mundo menos luminoso, más global, más lleno de “peros” y menos dispuesto a disfrutar “porque sí”. Un mundo más lleno de tontos, pero no de los que sueñan, como describe la película, sino de aquellos que caminan dormidos.

Demasiada complejidad, frialdad y aristas que hasta nos han modificado un género como el musical de final feliz perpetuo. Pero La La Land se debe a su tiempo. Y ante eso, ni el torrente de voz de Emma Stone en “Audition (The Fools Who Dream)” puede hacer nada.

Al menos Justin Hurwitz en ese número final de traca, su “Epilogue” (sí, ese score mediocre que no debería haber sido nominado… lo que me gusta la ironía), despliega todas las construcciones musicales que ha ido desarrollando a lo largo de las dos horas de película (sí, también es muy larga, tenéis razón, venga, ahora a mirar el Facebook a ver si alguien os ha dado un “like”), contando un (falso) final feliz, de esos tan del musical de los cincuenta, cuando el cine era mágico y Hollywood, la industria de los sueños.

Saca pecho, Justin, porque te lo mereces. Y el Oscar. Y ya puestos las llaves de la ciudad de La La Land. Tus 1.900 demos han dado lugar a maravillas como “Another Day of Sun”, “Someone in the Crowd”, “City of Stars”, “Audition (The Fools of Dream) o ese leitmotiv principal, ese que aparece por primera vez tocado por un soñador Ryan Gosling ante la mirada enamorada de Emma Stone, y que luego desata todo su potencial en “Planetarium” o en la prodigiosa ya comentada “Epilogue”. Un leitmotiv que esta tan metido en el argumento, en el ADN de la película, en la piel del espectador, que sin él la película apaga su luz.

 

Gracias a La La Land, los tontos soñadores volveremos a recordar que nuestros sueños pueden hacerse realidad. Y seguiremos siendo tontos a los ojos de aquellos que caminan dormidos.

Despiertos y tontos, soñadores y bailarines, pianistas y cantantes. Amantes y amigos. Todos juntos en un atasco monumental en otro día bajo el sol.