Puntúa esta banda sonora

 

 

  Kiseki No Ringo

(Las manzanas milagrosas)
Joe Hisaishi
     
Año:   2013
Sello:   Universal Japan
Edición:   Normal
Nº Tracks:   28
     
     
Ficha IMDB
 
Web del Compositor
 
 

Reseña por:
Juan Ramón Hernández

 
1. Apple Miracle
2. The Beginning of the Fate
3. Words of Mother
4. Sky of Tokyo
5. Night of Shugen
6. Tradition of Tsugaru
7. Price of Safety
8. Search of Happiness
9. Entrance to the Answer
10. The beginning of the Challenge
11. Search for a Trial
12. Determination of the Challenge
13. Storage of Rabaul
14. Day of our Challenge
15. Nightmare
16. Thinking about Three Equal Parts
17. Light of the Promised
18. Hell of Reality
19. Hinako’s Fall
20. Back of Twilight
21. Exit of Darkness
22. Proof in Human
23. Resumption of the Challenge
24. End of the Poverty
25. Word of Thanks
26. Little Hope
27. Continuation of the Challenge
28. Trajectory of Apple
 
 

«Apple Miracle»

«The Beginning of the Fate»

«Trajectory of Apple»

 


Cómo con prácticamente dos temas se alimenta toda la película, acompañando la música a la perfección a historia y personajes.


NADA.


Por escoger entre tantos buenos, me quedo con «Miracle Apple» y «The Day of Our Challenge». Toda la esencia y magia de la música del maestro está en ellas.

 

 
La maestría puesta al servicio de la sencillez
 

altBasada en la biografía del agricultor Akinori Kimura y dirigida por Yoshihiro Nakamura (Fish Story, Golden Slumber), Kiseki No Ringo nos traslada a un entorno rural en la prefectura de Aomori en la cual nació Kimura (Sadao Abe), quien desde muy pequeño muestra una gran fascinación por la mecánica, así como por cualquier cosa que tenga que ver con la tecnología. Tras abandonar su hogar para probar fortuna en la ciudad trabajando en una gran compañía donde su talento puede verse desarrollado , Kimura se ve en la necesidad de volver a requerimiento de sus padres para hacerse cargo de la granja familiar.

altUna vez ha retornado a su hogar y tomado las riendas del cultivo de la familia, Akinori se casa con su amor desde la infancia, la dulce Mieko (Miho Kanno). Junto a ella y al gruñón pero amable padre de Akinori (un estupendo Tsutomu Yamazaki) se ponen al frente del cultivo de manzanas. Pero muy pronto descubren que Mieko es tremendamente alérgica a los productos químicos indispensables para el cultivo de estos frutos.

Para no destripar nada más de una magnífica y entrañable historia de superación, sólo añadiré que, a raíz de este problema, los protagonistas se verán durante diez años envueltos en una lucha muy «quijotesca» (principálmente Akinori) para seguir adelante. Reflejada estupendamente en la película con la justa medida de drama y comedia.

altJamás había oído hablar de esta historia, de la cuál la viuda de John Lennon, Yoko Ono, quedó tan fascinada en su lectura en un aeropuerto que no dudó en traducir ella misma al inglés dicha historia en su blog. Pero como suele suceder en el maravilloso mundo de la música de cine, el amor por la música de determinados compositores hace que descubras verdaderas joyas. Fue así que mi predilección por la música de Joe Hisaishi me llevó hasta esta película y a su hermosa música.

altNo hay nada nuevo en esta banda sonora que no le hayamos escuchado ya anteriormente al compositor nipón, pero este trabajo sigue siendo todo un ejemplo de cuán maestro es para crear melodías que hablan por sí solas en la descripción de situaciones y personajes.

El score tiene dos temas bien definidos. El primero podríamos llamarlo el tema de las manzanas. Aparece en el track 1, «Apple Miracle», por primera vez, con introducción y finalización de ese instrumento al que tanto le gusta dar protagonismo a Hisaishi, la trompeta. Y con ese desarrollo orquestal tan característico en él también a modo de una especie de bello vals. El otro leitmotiv aparece en el track 2 «The Beginning of the Fate». Es un tema adjudicado al protagonista y que en esta primera aparición describe con una genialidad absoluta, bajo acordes de mandolina y guimbarda (arpa de boca), lo bonachón que es como persona y lo que le gusta «trastear» con aparatos e inventos a Akinori.

Estos dos temas principales se nos presentan a lo largo de la composición con distintas variantes, todas ellas acertadísimas y de un gusto exquisito.

altEl primer leitmotiv lo encontramos hasta en ocho temas más. Desde «Night of Shugen», donde el piano es el absoluto protagonista, pasando por «Tradition of Sugaru», con chelos y celesta resaltando en el conjunto orquestal; en el breve y hermoso «Entrance to the Answer» con trompa solista seguida de orquesta; o el último tema, «Trajectory of Apple», iniciado a piano para, acto seguido, tras un acompañamiento de orquesta, dar paso al tema de Akinori con mandolina y guimbarda, retomando para el acto final el solo de trompeta acompañado por la explosión del bellísimo leitmotiv con el resto de la orquesta. En todos y cada uno de ellos está perfectamente hilvanado el devenir de la historia con dichas variaciones.

altEl tema asociado a Akinori también lo encontramos en el disco ocho veces en sus respectivas variantes. Cabe destacar entre ellos «Sky of Tokyo», interpretado a guitarra, mandolina y la aparición de la guimbarda al final del tema, «The Beginning of the Challenge» y «Determination of the Challenge» con este toque mediterráneo, también tan característico en el compositor, o «The Day of Our Challenge», un tema puro Hisaishi en el que destaca por encima de todo una parte del tema en el que arpa y vibráfono nos regalan un bellísimo acompañamiento. Y no me quiero olvidar de «Continuation of the Challenge», en el que la mandolina es la absoluta protagonista con el fondo de la sección de cuerda.

altEs así que el noventa y nueve por ciento de la partitura se sustenta en los dos leitmotivs mencionados y sus variantes. Y como dice un amigo mío que es compositor, esto que parece sencillo y de no complicarse mucho para componer es todo lo contrario y demuestra la genialidad de este pedazo de músico y compositor a la hora de que su trabajo tenga alma propia y sirva al hilo conductor de la película a la perfección.

Kiseki No Ringo es un canto a la esperanza y a la alegría entre las brumas o nieblas que a cualquiera de nosotros nos pueden cubrir en algún momento de nuestras vidas. Y su música una muestra más de que Joe Hisaishi está en el Olimpo de los compositores vivos por méritos propios.