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  Lincoln

 
John Williams
     
Año:   2012
Sello:   Sony Classical
Edición:   Normal
Nº Tracks:   17
Duración:   58:33
     
Ficha IMDB
 
Web del Compositor
 
 

Reseña por:
Ángel Aylagas

 
1. The People’s House (03:41)
2. The Purpose of the Amendment (03:06)
3. Getting Out the Vote (02:48)
4. The American Process (03:56)
5. The Blue and Grey (02:59)
6. «With Malice Toward None» (01:50)
7. Call to Muster and Battle Cry of Freedom (02:17)
8. The Southern Delegation and the Dream (04:43)
9. Father and Son (01:42)
10. The Race to the House (02:41)
11. Equality under the Law (03:11)
12. Freedom’s Call (06:06)
13. Elegy (02:34)
14. Remembering Willie (01:51)
15. Appomattox – April 9, 1865 (02:36)
16. The Peterson House and Finale (11:01)
17. «With Malice Toward None» (Piano Solo) (01:31)
 
 

«The People’s House»

«With Malice Towards None»

«The Peterson House and Finale»

 


La magnífica concordancia entre los diferentes temas dramáticos a lo largo de la audición. Funcionan muy bien de forma individual, pero todavía mejor cuando se escucha el disco completo.


Absolutamente nada.


El corte “The Petterson Hourse and Finale”, un recorrido por los diferentes temas del score magistralmente ejecutado.

BSOSpirit opina

Nota media: 8,80
 
Ángel Aylagas (10), David Doncel (9), Fernando Fernández (9), Asier G. Senarriaga (9), Óscar Giménez (9), Ignacio Granda (10), David Martínez (8), Jordi Montaner (8), Sergio Rivas (9), David Saiz (7)
 

 
Sin malicia para nadie
 

altEl pasado 1 de enero se cumplió el 150 aniversario de la entrada en vigor de la Proclamación de Emancipación, que abolía la esclavitud en los Estados Confederados de América y que acabaría suprimiéndola en los Estados Unidos al completo.

El propulsor de esta iniciativa, que llevaría a la joven nación estadounidense a una guerra civil, fue Abraham Lincoln, un personaje histórico sobre quien, según escuché recientemente en un programa de radio, se han escrito 14.000 libros.

Tan ilustre personaje histórico, bien merece una reseña con motivo del estreno de la película que Steven Spielberg ha dirigido sobre su persona, pero antes de meternos de lleno en lo referente a lo cinematográfico, vamos a dar un pequeño repaso a su vida y obra.

Abraham Lincoln, breve biografía

altAbraham Lincoln nació el 12 de febrero de 1809, en una cabaña a 5 km de la ciudad de Hodgenville, en el actual condado de LaRue del estado de Kentucky.

Siendo niño, su familia trasladó su domicilio en varias ocasiones en busca de una mejor vida. Cuando Abraham contaba con 9 años, su madre falleció. Al cabo de un año su padre se casó de nuevo; Abraham acabó teniendo una magnífica relación con su madrastra, incluso mejor que la que tenía con su padre. Su madrastra era una persona culta y llevaba muchos libros a casa, que su hijastro devoraba sin cesar.

Abraham Lincoln fue autodidacta: aprendió por sí mismo a leer y algunas nociones de matemáticas y, a base de leer los libros que le proporcionaba su madrastra, se fue instruyendo y culturizando.

Ann Rutledge fue el primer amor del joven Lincoln. Mantuvieron una corta relación, ya que, desgraciadamente, la joven Ann falleció al poco tiempo.

altDecidió estudiar Derecho, profesión que acabó ejerciendo con enorme éxito y fama. Se casó con Mary Todd, quien estuvo a su lado hasta el fin de sus días.

Con sólo 23 años empezó su carrera política. Lincoln tenía facilidad para el discurso, cualidad que le hizo muy popular y le ayudó a simpatizar con la gente (es autor de un gran número de discursos considerados míticos, de los cuales el más recordado es el de Gettysburg, en plena Guerra de Secesión). Fue representante del Congreso de los Estados Unidos por Illinois, y participó en la fundación del Partido Republicano (con miembros descontentos del antiguo Partido Whig, del que formaba parte, y del Partido Demócrata) por el que acabó siendo candidato, primero a vicepresidente y finalmente a presidente. Ganó las elecciones presidenciales en 1860.

El tema de la esclavitud siempre estuvo presente en el discurso de Lincoln y, ya desde que era candidato a la Presidencia, en Estados Unidos crecía el malestar producido por este polémico tema y el peligro de que estallara una guerra civil.

altUna vez ganó las elecciones, varios estados del sur se declararon en secesión del resto. Los estados del sur veían la política de Lincoln como un peligro para su economía. El norte era próspero e industrial; en el sur basaban su economía en el campo y la recolección (famosas son sus plantaciones de algodón) y la política de Lincoln les perjudicaba (no solo en el aspecto del abolicionismo de la esclavitud, sino también en el económico). Los Estados Confederados de América escogieron a Jefferson Davis como su presidente y, en abril de 1861, atacaron al ejército unionista, motivo por el que dio inicio a la Guerra de Secesión.

Lincoln se mantuvo siempre en su ideal político, defendiendo el abolicionismo y la unión, y así aguantó cuatro años de cruenta guerra que acabó ganando, no sin antes conseguir que se aprobase la decimotercera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América, con la cual se abolía la esclavitud en todo el territorio estadounidense.

Durante la Guerra de Secesión, Lincoln fue protagonista de un hecho inusual: fue reelegido en su cargo como presidente. Le quedaban cuatro años más por delante al mando de los Estados Unidos, pero el 14 de abril de 1865 fue asesinado por un actor venido a menos, partidario de los Estados Confederados.

Su cuerpo fue trasladado a una casa cercana a los hechos y es allí donde se certificó su fallecimiento el 15 de abril a las 7:22 horas de la mañana.

Abraham Lincoln según el cine

Está claro que un personaje como Abraham Lincoln iba a acabar teniendo un papel importante en el mundo del cine. Su persona ha aparecido en multitud de películas, series, programas de humor, documentales… Vamos a mencionar algunas de sus más importantes y variadas apariciones.

altAbraham Lincoln apareció en varias películas mudas, pero podríamos considerar como la primera película importante en la que apareció a El nacimiento de una nación (1915), una superproducción de David Wark Griffith ambientada en la Guerra de Secesión, que explica la historia de dos familias amigas que acaban enfrentadas y divididas por la guerra al pertenecer a bandos contrarios. Lincoln aparece en cuatro secuencias, la última de ellas es una escenificación de su asesinato. La película presenta una contradicción en lo referente al presidente: por un lado, es alabado cuando se refieren directamente a él; pero por otro lado, el film desprende un aire racista, contrario a la idea del abolicionismo que defendía Lincoln, que puede resultar incluso molesto. Seguramente, si se aguanta hasta el final de las tres horas y cuarto de metraje será para disfrutar del trabajo de montaje revolucionario (en su momento) de Griffith.

altEn 1924 John Ford dirigió El caballo de hierro, film que centra su historia en la construcción del primer ferrocarril transcontinental. Lincoln aparece brevemente en dos ocasiones: cuando todavía no es presidente y convive con un hombre interesado en emprender tan importante empresa; y cuando ya es presidente y se encuentra con la tesitura de decidir si invertir el capital necesario para la construcción del transcontinental o reservarlo para la Guerra Civil que está sufriendo la nación, tal y como parece pensar parte de la población.

altGriffith llevaría de nuevo a Lincoln a la pantalla en 1930, en esta ocasión dedicándole la película al completo; el título ya nos informa de ello: Abraham Lincoln. El film da un repaso a la vida del presidente: su nacimiento, su juventud y relación con Ann Rutledge, su relación y matrimonio con Mary Todd, y su época como presidente. Esta última parte es la más larga, centrándose en el trabajo de Lincoln para gestionar la guerra. El papel del presidente está interpretado por Walter Huston, que hace un espléndido trabajo, además de mostrar, después de pasar por la sala de maquillaje, un asombroso parecido con el Lincoln real, especialmente en la parte dedicada a su época como presidente.

altNueve años después fue John Ford quien repetiría con Lincoln, y también dedicándole la película entera. El joven Lincoln trata, como su propio título indica, sobre la juventud del que acabaría siendo presidente, centrándose en un caso real que Lincoln defendió como abogado, y que le hizo ganar popularidad por el modo en que lo resolvió (guardamos el secreto por si todavía no habéis disfrutado de esta pequeña joya del cine). Es especialmente recordada la interpretación del joven presidente que realizó para la ocasión Henry Fonda.

altDando un salto bastante grande, nos plantamos en 2010 con La conspiración, película dirigida por Robert Redford sobre el juicio posterior a la muerte del presidente, en el que fue juzgada la mujer propietaria de la posada donde tuvieron lugar las reuniones para preparar el atentado, interpretada por Robin Wright. Su abogado, un joven que luchó en la Guerra de Secesión y que acaba metido en el caso casi sin quererlo, intentará por todos los medios exculpar a la mujer, aunque en un principio no confiaba en la palabra de la procesada. El resultado es una película interesante con la otra cara del magnicidio que casi no se ha tratado en el cine. Cabe destacar también la magnífica partitura a cargo de Mark Isham.

altVamos a finalizar este repaso de Lincoln en el cine con una película totalmente diferente a las que hemos mencionado hasta ahora: Abraham Lincoln: Cazador de vampiros. Una auténtica pero simpática bizarrada a cargo de Timur Bekmambetov. El film sigue los momentos claves en la vida de Lincoln pero lo adorna con una historia paralela en el que el presidente es un cazador de vampiros, capitaneados por un malvado Rufus Sewell. Se hace especialmente interesante al ver cómo encaja las dos historias siendo lo más fiel posible a la historia real de Lincoln.

Spielberg ha reconocido no haber visto la película para no tener que comentarla durante la presentación de la suya; ha sido realmente inteligente al hacerlo así, porque habría sido toda una papeleta intentar comparar ambas películas.

Abraham Lincoln según Steven Spielberg

altComenta Spielberg que lleva interesado en Lincoln desde que tenía 6 años. Siempre ha sentido atracción por esa persona tan importante e influyente en la historia de su país.

Nos presenta ahora una película que habla de Lincoln, un proyecto en el que ha trabajado durante 12 años, por el que han pasado varios guionistas y actores, hasta que Spielberg decidió que tenía el guión que quería y el actor que más le entusiasmaba para el film.

Lincoln se centra en los cuatro últimos meses de vida del presidente, más concretamente en el mes de enero de 1865, cuando Lincoln intentaba por todos los medios que se aprobara la decimotercera enmienda. Nos enseña las triquiñuelas legales de las que hace uso para conseguir esos 20 votos que necesita para que la enmienda salga adelante.

altLa película nos muestra un Abraham Lincoln cansado, afectado enormemente por la guerra, tanto a nivel personal como político; prácticamente no duerme, ocupándose de todo lo posible en la organización de la guerra. Todos estos problemas le pasan factura, y le vemos desmejorado, más anciano de lo que debería para su edad. Pero, al mismo tiempo, despierta una agradable simpatía, desprendiendo bastante sentido del humor al hablar con los demás, y siempre dispuesto a contar anécdotas a sus interlocutores, esperando arrancar carcajadas varias, aunque a veces no lo consiga.

altUn personaje tan complejo (centrado especialmente en esos días tan crudos) que tenía que luchar tanto contra medio país, así como contra su propia familia (una mujer con altibajos emocionales y un hijo que quiere por todos los medios alistarse en el ejército, por lo que no duda enfrentarse a él) requería de un actor con mucho potencial, y Spielberg lo ha conseguido con creces.

La actuación de Daniel Day-Lewis es portentosa. Ha sabido dotar su interpretación con una serie de gestos, matices en la voz, miradas perdidas, etc., que la convierten en única. El conjunto de todos estos matices consiguen una credibilidad en su actuación de esas que se ven cada mucho tiempo. El propio Spielberg llegó a decir que si no era con Daniel Day-Lewis no hacía la película, y a la vista está que sus motivos tenía.

altEl resto de actores que acompañan a Day-Lewis cumplen perfectamente su cometido: Sally Field en el papel de Mary Todd Lincoln; Joseph Gordon-Levitt interpretando al hijo mayor del presidente; Tommy Lee Jones en la piel de un miembro de la Cámara de Representantes dispuesto a cambiar de discurso para que se apruebe la enmienda…

En el aspecto narrativo, Lincoln es una película «made in Spielberg» al 100%. Vemos los trazos de su cine en prácticamente todo momento: juegos de luces y sombras en las partes más dramáticas y planos muy efectistas a lo largo de un metraje con un ritmo bastante ligero. Si algo puede hacer tediosa la película es el argumento: tanto nombre y matices sobre la historia americana puede despistar a más de uno y hacer que la película se convierta en algo aburrido (no en el continente, sino en el contenido).

altSpielberg intenta ser especialmente elegante en esta película, y eso lo lleva a la máxima expresión a la hora de abordar el asesinato del presidente cuando, después de salir de la Casa Blanca para acudir al teatro, vemos un escenario en el que se representa una función y pensamos que vamos a ver el magnicidio, pero no es así. Estamos realmente en otra obra a la que ha acudido su hijo menor y que es interrumpida para comunicar al público lo sucedido en el Teatro Ford. Lo siguiente que vemos es a Lincoln yaciendo en la cama de una casa vecina al teatro, y un médico certificando su muerte. Spielberg evita cualquier morbo que pueda rodear al presidente, prefiere quedarse con la elegancia que desprende el personaje hasta el último momento, para bien y para mal.

El conjunto de los apartados técnicos y artísticos conceden a Lincoln todas las características necesarias para acabarse convirtiendo en una obra maestra, si no consigue que se la considere así ya desde su estreno.

Abraham Lincoln según John Williams

altJohn Williams lleva aportando magníficas partituras al mundo de la música de cine desde hace décadas, pero si algo llama la atención es que a sus más de 80 años no ha perdido un ápice de talento y nos vuelve a ofrecer una auténtica maravilla.

La partitura de Lincoln va a recordar al Williams más dramático y patriótico. Es inevitable, al escuchar el disco, acordarse de Salvar al soldado Ryan, ya que los tiros van un poco por ahí.

altVarios solos de la sección de viento van a darle ese toque patriótico a la vez que poético, acompañándose de la sección de cuerda para añadirle melancolía y tristeza.

Las melodías creadas por Williams para la ocasión son deliciosas, delicadas y llenas de sentimiento.

El tema principal de la película lo escuchamos nada más empezar el disco en el corte The People’s House. Lo inicia un oboe y lo acaba acompañando toda la orquesta, dotando la interpretación de ese dramatismo y patriotismo antes mencionado.
 

altOtro tema a tener en cuenta es el que Williams compone para transmitir el horror de la guerra que está presente en toda la película, aunque prácticamente no la vemos (solo en la secuencia que abre el film, donde presenciamos una batalla, y hacia el final, cuando Lincoln visita un campo de batalla cuando viendo los cadáveres de los soldados por todos lados). Es un tema especialmente melancólico y triste, e incluso se utiliza cuando Mary Todd y Abraham recuerdan a su hijo muerto tres años atrás. Lo consideran otra víctima de la guerra, ya que, debido a las obligaciones que requería gestionar el conflicto bélico, no pudieron prestarle toda la atención que necesitaba cuando enfermó. Este tema suena en varios cortes de la partitura, pero el momento del recuerdo del hijo perdido queda reflejado en el corte “Remembering Willie”.
 

La enmienda que tanto se debate en la película también tiene su propia melodía, que podemos escuchar en el corte “The Purpose of the Amendment”. Un tema especialmente noble que marca los momentos clave en la negociación y votación de la decimotercera enmienda; una bella melodía de esas en las que Williams es un verdadero experto.
 

alt“With Malice Toward None” acompaña la secuencia final de la película, cuando Lincoln da su discurso en la toma de posesión de su segundo mandato. De nuevo tenemos un tema noble y dramático, y es especialmente efectivo por el hecho de que esa secuencia la vemos una vez que el presidente ha sido asesinado y se nos muestran las intenciones de unión y buena voluntad que tenía, quedando  reflejado en el título del corte, una frase de ese discurso, “sin malicia para nadie”.
 

El disco incluye un par de cortes con un tono diferente al resto. Se trata de “Getting Out the Vote” y “The Race to the House”, que acompañan las secuencias protagonizadas por tres hombres que son contratados por el gabinete del presidente para conseguir esos 20 votos que les faltan. Esas secuencias están montadas con un ritmo más “cómico” (los personajes, sin llegar a ser cómicos del todo, se prestan a ello) y la música al estilo folk de la época ayuda a conseguir ese resultado final. El violín solista se desata con ritmos alegres y movidos durante la búsqueda de votos o la carrera hacia la Casa Blanca que tienen que darse al final del film para que Lincoln salga de un pequeño embrollo en el que se ha visto metido durante la votación de la enmienda.
 

La partitura incluye una canción popular de la Guerra Civil titulada “Battle Cry of Freedom”, compuesta por George Frederick Root, y que en la película suena cuando la enmienda es aprobada, al ser una canción que apoyaba la causa de la Unión. De hecho, en ese momento suena como música diegética, ya que la cantan los partidarios de la enmienda en la Cámara de Representantes, para después pasar a ser música incidental justo en la siguiente secuencia.
 

altVale mucho la pena destacar el corte titulado “The Peterson House and Finale”, un corte de 11 minutos de duración que abarca las secuencias de la votación de la enmienda y del asesinato del presidente y que bien puede pasar por una suite del score. Contiene los temas más destacados de la partitura y es una auténtica delicia para el oído.
 

Lincoln es, simple y llanamente, una obra maestra, con un John Williams entregado, ofreciendo exquisitas melodías en magníficos temas dramáticos, rítmicos y melancólicos, es una de esas partituras que siempre acaba apeteciendo volver a escuchar cuando llevas un tiempo sin hacerlo.