Puntúa esta banda sonora
Imagen

ImagenImagenImagenImagen

Hail, Caesar!

(¡Ave, César!)
Carter Burwell
     
Año:   2016
Sello:   Back Lot Music
Edición:   Normal
Nº Tracks:   26
Duración:   42:43
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Jordi Montaner

Imagen

1. Fiat Lux (01:20)
2. 5 a.m. (00:58)
3. Hail, Caesar! (02:57)
4. Baird Hijacked (00:40)
5. Hobie and Whitey (00:53)
6. Jonah’s Daughter (02:55)
7. Comrades Convene (00:59)
8. Cattle Call (2:54)
9. Malibu Safe House (00:29)
10. No Dames! (04:25)
11. The Hands of Communists (00:37)
12. Little Eddie (00:41)
13. Our Father (02:06)
14. Lazy Old Moon Overture (00:33)
15. Lazy Old Moon (01:14)
16. Glory of Love (02:16)
17. Song of India (01:09)
18. In Pursuit of the Future (02:05)
19. Slavery and Suffering (04:15)
20. Soviet Man (01:02)
21. Denizens of the City (01:03)
22. Silverman Sax (00:42)
23. Faith God Damn It! (02:36)
24. Back to the Backlot (00:26)
25. Behold (00:53)
26. Echelon’s Song (03:03)

Imagen

«Fiat Lux»

 

«Hail, Caesar!»

 

«No Dames!»

Imagen
La ley del contrapunto musical. Una cínica, ácida y sarcástica crítica coeniana del Hollywood de los años 50 sirve a Burwell para rendir homenaje a Rosza o Rodgers y Hammerstein.

Imagen
Como en Bridge of Spies, los guiones de los Coen plantean un laberinto de subtramas y retóricos diálogos que casi aniquilan la atención del espectador hacia la música (y, en ocasiones, hacia la película en sí).

Imagen

“No Dames!”. No me tengo por fan de los musicales norteamericanos de la postguerra, pero fueron mi puerta de entrada a las bandas sonoras y a la música de cine… La escena de «No Dames!», escenografiada con música de Burwell, es la guinda dulce de un cóctel, por lo demás, fuerte y amargo.

BSOSpirit opina

ImagenImagenImagenImagen

Nota media:7,37

Ángel Aylagas (8), Fernando Fernández (5), Asier G. Senarriaga 8), Óscar Giménez (7),  Juan Ramón Hernández (7), Antonio Miranda (8), Jordi Montaner (8), David Sáiz (8)

 

La ley del contrapunto musical

hailcaesar-poster

Una película fuerte, sin duda alguna. Sin sexo ni violencia explícitos, con ínfulas de comedia descarnada, los Coen plantean una crítica materialista histórica, marxista, de los Estados Unidos, de Hollywood, de los fundamentos religiosos judeo-cristianos, del cine, la fe, el dinero, el amor, la familia, la salud, la ley… Todo.

Burwell, avezado a estas derivas, colaborador de los Coen desde tiempos inmemoriales, opta, en cambio, por no salirse ni pasarse de listo. La película roza la paranoia de un Wes Anderson, pero Burwell no es Desplat. No se desmelena. Sabe que el mejor servicio a las disparatadas situaciones del cine, desde la banda sonora, es una música firme, compacta, sobria, sin fisuras ni divertimentos. Uno escucha el disco sin haber visto la película y cae vencido por la nostalgia. Fargo asusta, Hail, Caesar! y The Big Lebowski sacralizan, y en sendos casos hablamos de la banda sonora de una comedia, de un cachondeo salpicado de autocrítica.

hailcaesar-clooney

Schifrin lo llamó la ley del contrapunto musical. Hay que andar muy ducho para ejercitarla con maestría, y pocos compositores andan hoy tan duchos en lides melocinematográficas como Carter Burwell. Como Desplat, aunque a su manera, Burwell puede con todo y con todas. Espabila partituras que no dejan a nadie indiferente y que ponen en solfa propuestas tan grandilocuentes como arriesgadas. Carter Burwell está «on fire», y vale la pena asomarse a sus llamas, su luz y su calor.

hailcaesar-brolin

Al contrario de lo que hizo en The Big Lebowski, Burwell no contrata aquí ningún seguro de terceros y rehúye toda música que no haya sido escrita por él mismo… Se atreve incluso con unos coros del Ejército Rojo («Fiat Lux»,»Echelon’s Song»). Se sirve de las voces de Channing Tatum y Willie Watson en «No Dames!» y «Lazy Ol’ Moon», recrea un sonido impecable de big band en «Song of India» y compone un atractivo solo de saxofón para «Silverman Sax».

hailcaesar-brolin-2

Eddie Mannix (Josh Brolin) existió. Como en Barton Fink, los Coen disfrazan la MGM de Capitol Studios para situar a este ambicioso productor de cine católico hasta la médula frente a un secuestro con reivindicación política y su propio futuro profesional. La suite musical de Burwell no se recrea en sus atolondradas peripecias, sino en su creciente pérdida de fe; Mannix pasa de creer absolutamente en todos a no creer en nadie más que en él (y su secretaria). Burwell pone música a su crisis de fe.

hailcaesar-marineros

Una espléndida orquestación a cargo de Sonny Kompanek permite a Burwell sonar como en Ben-Hur, revivir a viejos mitos como Hopalong Cassidy, Esther Williams y Xavier Cugat o Gene Kelly. Burwell se propuso grabar toda su música en los estudios Avatar de Nueva York; sin embargo, la compleja coreografía de algunas escenas le obligó a trasladarse finalmente a Los Angeles.

hailcaesar-scarlett

Para grabar los coros rusos, Burwell partió de un himno que, en realidad, tenía la letra en polaco. Tuvo que traducirla al ruso con ayuda de asesores. Asimismo, para «Jonah’s Daughter» (el ballet acuático con Scarlett Johansson), Burwell requirió la participación de dos voces operísticas, Jamie Chamberlin y Kasondra Kazanjian, para dar voz a una barcarolle de Offenbach perteneciente a sus «Cuentos de Hoffmann».

 

hailcaesar-clooney-hamaca

En una reciente masterclass que Burwell impartió en Nueva York con ocasión del Tribeca Film Festival, el compositor aclaró que Hail, Caesar! había sido el reto más complicado hasta la fecha en su carrera, con más de ochenta bandas sonoras ya en su haber. Para incluir en la partitura original canciones, ballets acuáticos y bailes de claqué, tuvo que apoyarse en colaboradores de Broadway como Henry Krieger o Willie Reale. La pista «Faith, God Damn It!» tal vez sea la que mejor retrotrae a las esencias del Burwell melódico, académico, clásico de Carol; un Burwell que, no obstante, no se muerde la lengua y critica la descalificación de Birdman en la selección de los Oscar del año pasado… «Hacemos arte, y el arte no puede cerrarse a ninguna corriente.»