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Night at the Museum

Night at the Museum


Título en español: Una Noche en el Museo
Compositor: Silvestri, Alan
Año: 2006
Distribuidora: Varese Sarabande
Duración: 53:22

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Bueno
Tracklist:
  1. Night At The Museum * (2:35)
  2. One Of Those Days (:49)
  3. An Ordinary Guy? (1:27) *
  4. Tour Of The Museum (2:35) *
  5. Civil War Soldiers (4:08) *
  6. Out Of Africa (1:07)
  7. Meet Dexter (1:27)
  8. Mayan Warriors (:57)
  9. Where's Rexy? (:48)
  10. West From Africa (1:49)
  11. The Iron Horse (1:06)
  12. Saved By Teddy (1:57)
  13. Tablet Of Akmenrah (:37)
  14. Tracking, Dear Boy (1:08)
  15. Some Men Are Born Great (:50) *
  16. Sunrise (:42) *
  17. Study Up On History (2:15) *
  18. Teddy Likes Sacagawea (1:53)
  19. Tearing Limbs (1:45)
  20. Caveman On Fire (:43)
  21. Outrun The Sun (:58)
  22. Show You What I Do (2:55)
  23. Tablet's Gone (2:45)
  24. Theodore Roosevelt At Your Service (1:11)
  25. This Is Your Moment (2:10) *
  26. Rally The Troops (1:07) *
  27. Tree Take Down (1:21)
  28. Cecil's Escape (1:26)
  29. Stage Coach (2:28) *
  30. Teddy In Two (1:18)
  31. Cab Ride (:50)
  32. Big Fan (1:03)
  33. Heroes Return (:54) *
  34. A Great Man (:57)
  35. Full House (1:21)
* Los mejores temas

Desde las partituras que compuso para los dos films de Stephen Sommers, El Regreso de La Momia y Van Helsing y en menor medida para Tomb Raider: La Cuna de la Vida de Jan De Bont, Alan Silvestri no había contado con otra oportunidad para regresar a los terrenos del gran aparato sinfónico, la épica, el heroísmo triunfante y la variedad temática. Recordemos que una vez contratado para componer la primera parte de Piratas del Caribe (La Maldición de la Perla Negra) fue despedido por el ínclito Jerry Bruckheimer, cuando éste observó una vez compuesto el trabajo, y ya en las sesiones de grabación, que el autor no iba a recurrir a los sintetizadores y los samplers en su música (¡Oh, gran pecado!), y había demasiados vientos de madera y violines entre los miembros de la orquesta. Verlo para creerlo.

Obviando la ceguera de ciertos miembros de la industria, a los que no negaremos su visión comercial y virtudes a la hora de percibir lo que pide la audiencia (aunque esto sea privarnos de una gran composición 100% orquestal sobre aventuras marinas, que ya tiene delito), Silvestri se reencontraba con las grandes orquestaciones, su habilidad para el leit-motif y los temas principales retentivos, en ésta su última obra, Noche En El Museo.

Flanqueado por el orquestador habitual de John Williams, Conrad Pope, y por dos de sus colaboradores habituales, David Slonaker y John Ashton-Thomas (esta vez no volvió a contar con el maestro William Ross), la partitura de Silvestri da vida gracias a una orquesta de más de 90 miembros (La Hollywood Studio Symphony) y coro mixto, a una composición variada, creativa e inspirada, digamos que en un 65%, y un tanto acomodaticia y banal en el restante 35%.

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Ben StillerEl director del film, Shawn Levy es lo que se conoce en la industria americana como un hábil artesano (qué bajo ha caído la acepción de esa palabra, ya se le aplica el término a cualquiera). Encargado de proyectos tales como los remakes de La Pantera Rosa o Doce En Casa, si algo no se le puede negar es su implicación con los trabajos que acomete y su éxito, circunscrito a los Estados Unidos, pero también en menor medida a lo largo del mundo.

Se trataba ésta de su primera colaboración con Alan Silvestri, y su petición para el compositor "sólo" fue: "dame magia". Y quizá fue ese ruego lo que sugirió la creación de un motivo central con una curiosa particularidad, la creación de Patrick Doyle para la cuarta entrega de Harry Potter estaba presente en él.

La melodía aplicada al joven mago en temas cono "Golden Egg", de la partitura del británico, se encuentra recogida en las primeras notas del tema central de Silvestri "Night At The Museum". En descarga del compositor diremos que su desarrollo posterior es muy diferente, recogiendo en forma de Suite los leit-motifs del film, desde la celesta, las cuerdas y los metales épicos del inicio a un despliegue de subtemas de la obra, como es el del propio Museo, el tema de los habitantes del mismo cobrando vida (en forma de vals) o el que llamaremos del faraón egipcio (culpable de que el Museo cobre vida) mediante ominosos voces masculinas, para culminar con una rendición coral al motivo principal, cerrando el tema con prestancia. Todo ello acompañando unos excelentes títulos de crédito iniciales con los textos integrados en creativas estampas de la ciudad de New York y del Museo de Historia Natural protagonista.

Night at the MuseumLa partitura prosigue con la presentación del motivo bufo del  personaje de Ben Stiller (en estado de gracia para la comedia) en los temas "One Of Those Days"o "An Ordinary Guy", el primero acompañado de esa percusión tan característica de Silvestri, el segundo con un cariz más intimista y sugerente gracias a un piano apoyado en unas tenues cuerdas y arpa, antes de regresar la celesta y a una nueva revisitación del tema principal, según el protagonista entra por primera vez al Museo.

A partir de ese momento el compositor comienza su orgía de música descriptiva, pasando de la originalidad de la orquestación, a base de solos de instrumentos y coros en "Tour Of The Museum", al misterio y suspense que va abriéndose a la épica de "Civil War Soldiers" (con reminiscencias de Regreso Al Futuro y X-Men 2 en su desarrollo), y a la percusión de timbales y tambores y la flauta étnica de "Out Of Africa", donde comienza ya el mickey mousing musical  contínuo en el film.

Night at the MuseumNo se muestra muy original ni inspirado el compositor cuando se ve obligado a circunscribirse a acompañar golpetazos, jugarretas o colisiones del protagonista, sirva de ejemplo "Meet Dexter", "West From Africa" (un tanto simplistas), "The Iron Horse" (muy funcional, pero donde sin embargo introduce música de western para indios y vaqueros en sólo un minuto), "Tearing Limbs", o "Tire Take Down" (donde se permite la libertad de introducir elementos techno, e incluso scratch junto a la orquesta, quedando un tanto extraño el efecto dentro del conjunto, salvado quizá por la aparición épica del motivo central).

Donde Silvestri da lo mejor de sí es en los momentos intimistas, de emoción y comedia y en el heroísmo y la acción reflejadas por la música. Dentro del primer grupo encontramos el bello y conmovedor "Some Men Are Born Great", la épica musical de "Sunrise" (excelente versión contenida del tema central), o el crescendo descriptivo del aprendizaje del guarda en "Study Up On History" que va ganando intensidad y prestancia conforme avanza, hasta desplegar otro homenaje al motivo del Museo, el romántico "Teddy Likes Sacagawea" para el Teddy Roosevelt encarnado por Robin Williams, y su amor por la exploradora india del mismo nombre, o la fuerza y potencia de "Show You What To Do", apoyado en unos líricos violines primero y luego en la trompeta y celesta.

El misterio que define al Faraón Egipcio y la Tabla que da vida a los habitantes de tan peculiar lugar también obtiene su tema, que nos es mostrado en "Tablet Of Akmenrah" (un motivo  puramente Silvestri) y "Tablet Gone" con protagonismo de coros a partir del 1:25 y un gran desarrollo a las cuerdas con el apoyo de la flauta.

Sin embargo donde el compositor alcanza su momentum, la piece de resistence de la partitura, es en el tramo final, cuando la comedia cede el paso a la aventura y el sentido de la maravilla se nos despliega a través de suntuosos movimientos de cámara y planificación cinematográfica, a través de un Central Park nevado. Comenzando en "This Is Your Moment" con la base del motivo del Museo, el lirismo y emoción del "Rally The Troops" dan paso a la música heroica sin ambages, en el apoteósico "Stage Coach", donde Silvestri  se ve libre de descriptivismo, mickey mousing y comedia, para dar fuerza, triunfalismo orquestal, sinfonismo de la vieja escuela, ritmo, potencia y un crescendo emocional maestro, que nos conduce en bandeja de plata a la solemnidad de la conclusión. Uno de los momentos más inspirados de la obra sin duda.

Night at the MuseumRecurriendo a la comedia de nuevo en "Teddy In Two" y "Cab Ride", y tras la emocional rendición al subtema de Sacagawea mezclado con el del Museo en "Big Fan" el instante más heroico y heráldico de la composición nos deja literalmente apabullados en la interpretación a plena orquesta y coros mixtos del extasiante "Heroes Return", en la versión del "Night At The Museum" más impresionante del disco (lástima su corta duración, 54 segundos).

La obra concluye con la constatación de la valía del personaje del guarda en tonos crepusculares y líricos, "A Great Man", y la moralina final de que todo hombre puede y debe mostrar de lo que es capaz, por si mismo y por los suyos, que todo hombre nace grande, y sólo debe demostrarlo, "Full House".

No estamos ante una de las obras de referencia del compositor en su ya larga carrera, pero Silvestri ha demostrado una vez más su profesionalidad ante un trabajo exigente, que le requería gran variedad temática, mezcla de recursos (pasando de la comedia a la épica o el misterio en un solo tema) y un gran eclecticismo. El compositor ha cumplido, esperemos que nos sirva en el futuro para evitar casos como el anteriormente señalado con Bruckheimer, y se le den las oportunidades que merece. Y que, por favor, no sean Night At The Museum 2 y 3, este creador está a otro nivel.

Lo mejor: El sentido de la maravilla que Silvestri consigue recrear en muchos momentos de la composición, sirvan de ejemplos “Night At The Museum”, “Sunrise”, “Stage Coach” o “Heroes Return” (estos dos últimos, realmente apoteósicos) y sus dotes innatas para la comedia, (“One Of Those Days”, “An Ordinary Guy”).

Lo peor: Que sea excesivamente descriptiva en muchos pasajes donde no arriesga, al más puro estilo “Mickey Mousing” pero carentes de inspiración, en lugar de dar puro sinfonismo y magia melódica a la platea, como sí hace en los temas más logrados de la obra (lo que hubiera añadido a la partitura un punto más de valoración). El parecido evidente entre los primeros compases de su tema principal y el Harry Potter de Patrick Doyle.

El momento: Tres, el acompañamiento musical de los títulos de crédito iniciales a modo de sinfónica obertura (“Night At The Museum”), la épica desbordada de “Stage Coach”, en una desaforada interacción de la música con los espectaculares movimientos de cámara por un Central Park nevado, y el clímax musical emotivo y triunfante, en “Heroes Return”. Estos sí, impecables.

Asier G. Senarriaga

 
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