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Lost

Lost


Título en español: Perdidos
Compositor: Giacchino, Michael
Año: 2006
Distribuidora: Varese Sarabande
Duración: 64:08

Compra este CD en Zona K
Muy Bueno
Tracklist:
  1. Main Title (00:16)
    Composed by J.J. Abrams
  2. The Eyeland (01:58)
  3. World’s Worst Beach Party (02:44)
  4. Credit Where Credit Is Due (02:23)
  5. Run Like, Um... Hell? (02:21)
  6. Hollywood and Vines (01:52)
  7. Just Die Already (01:51)
  8. Me And My Big Mouth (01:06)
  9. Crocodile Locke (01:49)
  10. Win One for the Reaper (02:38)
  11. Departing Sun (02:42)
  12. Charlie Hangs Around (03:17)
  13. Navel Gazing (03:24)
  14. Proper Motivation (02:00)
  15. Run Away! Run Away! (00:30)
  16. We're Friends (01:32)
  17. Getting Ethan (01:35)
  18. Thinking Clairely (01:04)
  19. Locke'd Out Again (03:30)
  20. Life and Death (03:39)
  21. Booneral (01:38)
  22. Shannonigans (02:25)
  23. Kate's Motel (02:07)
  24. I've Got A Plane To Catch (02:37)
  25. Monsters Are Such Innnteresting People (01:29)
  26. Parting Words (05:30)
  27. Oceanic 815 (06:11)

Una serie adictiva

En el descanso de la Superbowl del año 2006, la final de fútbol americano de la NFL, los norteamericanos pudieron ser espectadores de un videoclip ligeramente manipulado en el que la famosa canción de Robert Palmer "Addicted to Love" había sido transformada en "Addicted to Lost" y mezclaba imágenes del cantante y su "grupo" con escenas extraídas de la serie Perdidos, producida por el cada vez más en alza J.J. Abrams. Si todavía circula, podéis ver ese videoclip a continuación.

Los "adictos a Lost" eran en ese momento –mediada la segunda temporada- una marea creciente en todo el mundo (lo admito, yo también). El episodio de cada miércoles por la noche en Estados Unidos comenzaba a distribuirse por los sistemas peer-to-peer al cabo de poco tiempo de finalizado y los seguidores de cualquier país (incluso en pocas horas había subtítulos en múltiples idiomas) podían estar al día de la trama meses antes de que las televisiones nacionales emitieran la segunda temporada.

Perdidos ha sido una serie que ha creado seguidores en masa. La historia de un grupo de medio centenar de supervivientes de un accidente aéreo en una isla misteriosa del Pacífico, en la que suceden cosas de lo más extraño, ha sido capaz de enganchar a millones de televidentes.

El problema que va teniendo con el paso del tiempo es que abre cada vez más interrogantes y crea más misterios de los que parecen capaces de solucionar y mostrar los guionistas. Y a estas alturas –mediada la tercera temporada para el que esto escribe- uno no sabe si los "Perdidos" del título son los protagonistas de la serie, los espectadores o los propios guionistas.

Por todo eso y porque el ritmo y la sucesión de acontecimientos son en ocasiones lentos, algunos seguidores manifiestan cierta decepción desde hace tiempo. Pero, en cualquier caso, es previsible aventurar que sólo un mínimo porcentaje de los que han sido fieles hasta ahora la dejen de ver hasta su final, aunque sea para comprobar si todos los cabos que hay sueltos, que son muchísimos, acaban atados y bien atados.

El "Sonido Lost"

"De niño, solía jugar a escuchar desde otra habitación el programa de televisión que veían mis padres y tratar de adivinar qué estaban mirando sólo escuchando la música. Algunos programas eran fáciles de adivinar porque tenían una orquestación específica, mientras que en otros era muy difícil, porque sonaban igual que otros".

La frase es del propio Michael Giacchino, compositor que en cada serie televisiva para la que trabaja –explica- utiliza un tipo de orquesta distinta, con el fin de que cada encargo musical esté dotado de personalidad propia. "La orquesta para Alias –comentaba en una entrevista- es completamente diferente de la orquesta de Lost, y por lo tanto suenan distinto".

Y, en efecto, la música de Perdidos cuenta con unas sonoridades muy suyas, perfectamente identificables. La verdad es que el compositor es posiblemente el menos "lost" de todos. En concreto, esa orquesta está formada por la sección de cuerda, arpas, piano, trombón, sonidos electrónicos y percusiones diversas, algunas de ellas con instrumentos fabricados con materiales del avión roto que sirvió como decorado de la serie. También hay alguna guitarra de vez en cuando. El sonido conseguido con ellas es muy particular, tal como cualquier oyente advierte en los temas de acción y misterio, en los que esas percusiones extrañas se combinan con trémolos de violines para crear atmósferas opresivas y densas.

Por el contrario, los temas dramáticos tienden a ser lentos, con piano y cuerdas como protagonistas, y caracterizados por acordes largos que transmiten una gran emotividad.

La música del CD

El CD editado con música de la primera temporada arranca con el "Main Title", idea del propio productor J.J. Abrams. Dieciséis segundos de disonancias electrónicas conforman la carátula de serie televisiva más minimalista de la historia, acompañando a esas cuatro letras que giran sobre un fondo negro (ocho letras en la versión hispana). Como composición musical es poco más que nada, pero como idea conceptual, está lograda (escuchar). Nos viene a decir: "Estás ante una serie de misterio y no queremos darte más pistas. Lo tomas o lo dejas".

Tras esa anecdótica introducción, entramos en la música de Giacchino, que nos transporta por los 26 tracks restantes, moviéndose entre la intriga, la acción desenfrenada y el drama.

Y comienza con "The Eyeland", un título que alude al hecho de que muchos episodios comienzan con la imagen de un ojo. Lo cierto es que buena parte de los títulos de los cortes del disco son divertidos juegos de palabras a partir de los nombres de los personajes y las situaciones a las que acompaña cada fragmento musical. Es el caso, por ejemplo, de "Departing Sun", "Thinking Clairely", "Locke’d Out Again", "Booneral" o "Shannonigans".

Bien..., pues en ese "The Eyeland", Giacchino nos presenta uno de los temas de la serie, consistente en un ostinato que repite cinco notas y que en muchos momentos insiste en la presencia inmediata de algo peligroso y desconocido (escuchar). Además, algunos de los cortes lo presentan en sus segundos finales, justo antes de la aparición de un trombón con sonido descendente y un golpe de percusión que acaban siendo un elemento "marca de la casa" para finalizar tracks. Es el caso del final del CD, en el corte "Oceanic 815" (escuchar).

Otro de los elementos que hacen de la música de Lost algo fácilmente identificable son los trémolos y glissandos de las cuerdas, con motivos que recuerdan el sonido de un enjambre, y que aparecen muy a menudo en los temas de acción y de suspense. En "World's Worst Beach Party", corte abundante en percusiones de apariencia tribal, encontramos un claro ejemplo, así como en "Proper Motivation" (escuchar).

Los temas de acción suelen ser atonales y disonantes, pero muy efectivos en su función y algunos realmente interesantes. "Run Like, Um... Hell?", "Me And My Big Mouth", "Charlie Hangs Around" –en el que se presenta con claridad ese "ostinanto del peligro"-, el breve pero intensísimo "Run Away! Run Away!"(escuchar), "Getting Ethan" y "Monsters Are Such Innnteresting People" son perfectos ejemplos para hacerse una idea del sonido de acción de esta serie.

En algún que otro corte queda espacio para la intriga pura y dura, aunque este tipo de sonido abunda más en el CD de la segunda temporada. Se trata sonoridades atmosféricas densas y agobiantes, del estilo que escuchamos en la primera mitad de "Hollywood and Vines" o en el ya mencionado "The Eyeland".

Sin embargo, para mi gusto, la excelencia del score reside en los temas dramáticos. Lo que podríamos llamar "tema principal" aparece por primera vez en "Credit Where Credit Is Due", y consiste en una melancólica sucesión de series de tres notas que va desarrollando la sección de cuerda. Tiene un tono triste general que las cuerdas van desgarrando durante toda la pieza (escuchar) y lo encontramos en unos cuantos tracks más del disco, como en "Just Die Already", "Locke’d Out Again", "Booneral" o en "Departing Sun", aunque en este último con cierto toque oriental, en referencia al matrimonio formado por los coreanos Sun y Jin.

Otro tema melódico, quizás el más representativo de la serie, es el que llamaremos "de la vida y la muerte", un precioso motivo interpretado a veces por las cuerdas acompañadas del piano o viceversa que alude con tristeza a la necesidad de supervivencia o a los momentos más trágicos en la isla. Lo encontramos por primera vez en "Win One for the Reaper" (escuchar), que arranca con unos acordes largos del piano para comenzar al poco tiempo a presentarnos la melodía con acompañamiento de guitarra. Su magnífica interpretación en "Life and Death" –referido a la muerte de uno de los personajes protagonistas, pero también al nacimiento del hijo de Claire- se inicia con el chelo sobre los acordes del piano para que éste toque luego la melodía acompañado de las cuerdas, que más tarde ejecuta un violín solista (escuchar).

Otros temas dramáticos de interés son "Thinking Clairly", también con piano y cuerdas, sobre la incipiente relación entre Charlie y la embarazada Claire; otro que se desarrolla en parte de "Locke’d Out Again", con un estupendo crescendo final que añade variaciones sobre el tema principal o en fragmentos de los desagarradores "Booneral" y "Shannonigans".

En ese conjunto, uno de los más conseguidos es "Kate's Motel", con juegos de cuerdas muy propios de Bernanrd Herrmann.

Queda un pequeño grupo de pistas o fragmentos desvinculados del conjunto. Un caso es "Crocodile Locke", que contiene una música percusiva y selvática, dedicada al personaje que se convierte en cazador para el grupo de supervivientes. Otro lo encontramos en la segunda mitad de "Hollywood and Vines", así como en "Navel Gazing", un tema para cuerdas lento y emotivo en el que entran guitarras, marimbas o otros instrumentos para acabar dándole un aire tropical sobre los acordes del tema principal.

Pero la excepción a todas las reglas es aquí "I've Got a Plane to Cratch", un desenfadado corte con guitarra y percusiones, dinámico y divertido, con toques de piano, maderas, acordeón y melódica que, sin embargo, queda en el conjunto del CD bastante fuera de contexto, y corresponde a las carreras que se da Hurley por el aeropuerto de Sydney para llegar a tiempo a la puerta de embarque en el flashback de este personaje (escuchar).

Y me dejo para el final las dos "joyas de la corona", los dos tracks que cierran el disco. El primero, "Parting Words", bellísima pieza con cuerdas y piano que empieza como variante del tema de la vida y la muerte para desarrollar un nuevo motivo –emparentado por momentos con el principal- que crece en sentimiento e intensidad a lo largo de más de cinco minutos (escuchar). Corresponde a la despedida del pequeño grupo de protagonistas –Michael, Sawyer, Jin y Walt- que parten en una balsa hacia el océano en busca de un improbable rescate. Sin lugar a dudas, un "temazo".

Pero no lo es menos el último "Oceanic 815". Este tema comienza referenciando el tema principal con un tono lánguido de cuerdas. Luego entran los acordes de piano, acompañados por un solitario violín, para interpretar el tema de la vida y la muerte, muy lento a piano, que luego se combina con el tema principal interpretado por las cuerdas. El final, como ya hemos dicho antes, con tema del peligro incluido, trombón e impacto de percusión final, deja al oyente tan desconcertado como el final de temporada de la serie televisiva.

Por otro lado, en la serie es habitual la inclusión de canciones de distintos cantantes y grupos –Willie Nelson, Blind Boys of Alabama, Damien Rice, Joe Purdy, entre otros-, pero ninguna aparece en este CD de Varese. De todos modos, eran canciones preexistentes y, en todo caso, la única que realmente tiene importancia en la historia es el éxito de Driveshaft, el ficticio grupo fundado por Charlie, el personaje de Dominic Monaghan, titulado "You All Everybody" (escuchar), tampoco incluido en el disco.

Recordemos que la banda sonora de Perdidos ganó el Goldspirit 2005 a la Mejor Banda Sonora de Otro Medio (televisión o videojuegos), con el mérito añadido de que la votación se realizó antes de que el CD de la primera temporada saliera al mercado en marzo del 2006, toda una demostración del atractivo que despertó esta música entre los aficionados amigos de BSOSpirit.

Lo mejor: La coherencia del conjunto para dotar a toda la serie de un sonido propio, en el que destacan especialmente los temas dramáticos –el de la vida y la muerte es precioso- y la originalidad de los momentos de acción.

Lo peor: Algunos pasajes atmosféricos, aunque lo cierto es que no se abusa excesivamente de ellos en este CD de la primera temporada.

El momento:"Parting Words" y "Oceanic 815".

Óscar Giménez

 
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