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Compositor: James Horner
Año: 2009
Distribuidora: Fox Music/Atlantic
Duración: 78:52

Excelente
Tracklist:
  1. "You Don't Dream In Cryo...." (06:09) *
  2. Jake Enters His Avatar World (05:24)
  3. Pure Spirits Of The Forest (08:49)
  4. The Bioluminescence Of The Night (03:37)
  5. Becoming One Of "The People", Becoming One With Neytiri (07:43)*
  6. Climbing Up “ Iknimaya - The Path To Heaven” (03:18) *
  7. Jake's First Flight (04:50) *
  8. Scorched Earth (03:32)
  9. Quaritch (05:01)*
  10. The Destruction Of Hometree (06:47)*
  11. Shutting Down Grace's Lab (02:47)
  12. Gathering All The Na'vi Clans For Battle (05:14)*
  13. War (11:21) *
  14. I See You (Theme From Avatar) (04:20) performed by Leona Lewis
* Los mejores temas

James Cameron, cuando la perseverancia, la ambición y el perfeccionismo definen la vida de un cineasta único

James CameronCuando se comenta la trayectoria de un hombre de cine como James Cameron, los epítetos megalomaníaco, excesivo, exorbitado, inmoderado, surgen con relativa asiduidad, incluso siendo pelín guasones, la palabra titánico, con connotaciones sarcásticas suele ver la luz el común de las veces. Sin embargo, debajo de la crítica que subyace a sus presupuestos inmensos, a su lucha por el desarrollo tecnológico en relación al mundo del cine, encontramos siempre, incluso sin la excepción irónica de sus más acérrimos críticos, admiración, fascinación y estupor difícil de ocultar, ante sus logros a lo largo de los años, desde los mismos inicios de su carrera. Bueno, tal vez obviaremos su primer film, Piranha 2 (Piraña 2: Los Vampiros del Mar), por razones obvias (film de productor, su ópera prima, presupuesto irrisorio, …, por no hablar de la carencia del más mínimo sentido del ridículo), pero tras comprobar que su primer proyecto personal, sacado adelante con tesón y fuerza de voluntad, partía de un guión propio que ha creado escuela, Terminator, no podemos sino admirar, y sin asomo de cinismo, la labor desde ese momento, de un director, nunca mejor dicho, hecho a si mismo.

Un hombre capaz de redefinir brillantemente una obra maestra como el Alien de Ridley Scott, cambiando de un bandazo de género, y mediante la acción desaforada, frenética, intensa, cuasi superar a su predecesor (aunque esto es cuestión de gustos personales), apoyar de su propio bolsillo el desarrollo de un nuevo tipo de cámaras submarinas que le ayudaran a plasmar su mundo sumergido colmado de criaturas de otros mundos, en The Abyss, mejorar lo aparentemente insuperable en Terminator 2: Judgment Day (Terminator 2: El Día del Juicio), al embarcarnos en una nueva montaña rusa antológica de disfrute continuo, que inició el despegue del mundo de los efectos especiales de ordenador (CGI) tal como lo conocemos actualmente; que reunió en un solo film dos de sus ambiciones de juventud, lograr en un film la perfecta comedia con su propia versión de una Bond movie, en la trepidante y desenfadada True Lies (Mentiras Arriesgadas), o para finalmente llevarnos a un histórico viaje a los restos reales del barco más famoso de la historia, y retrotraernos al pasado para narrarnos con, le pese a quien le pese, una pericia y un dominio escénico y de la integración de cientos de extras y miles de efectos físicos y digitales, una historia de amor emocionante y vital, más grande que la vida, a bordo de un trasatlántico llamado …

Titanic.

Y el resto, sencillamente, es ya, historia.

Hasta que llega a nuestro conocimiento, que Cameron tiene otro guión entre manos, creado antes incluso de que el monumental éxito del imbatible film más taquillero de todos los tiempos se hiciera realidad, y que necesitaba para su plasmación, un desarrollo tecnológico aún no existente.

Un desarrollo tecnológico, que él mismo se iba a encargar de impulsar, aunque le llevara más de una década. Y así fue…

… íbamos a conocer el mundo de los Na’vi, íbamos a visitar un planeta muy muy lejano llamado…

Pandora.

Sin duda alguna, una palabra iba a definir todo el proceso, una palabra que se aplica con determinación y contundencia a toda la carrera de Cameron, una palabra ante la que él mismo asentiría, como definición más ajustada de su propia vida, y esa palabra, no es otra sino…

…ambición.

Avatar imagen

La evolución del CGI, desde Total Recall, Parque Jurásico y Terminator 2, hasta Titanic y The Lord of the Rings,
el camino hasta AVATAR

Aún rememoro con nostalgia la ceremonia de los Premios de la Academia de marzo de 1989, un año en el que durante la misma, se preparó, al más puro estilo Hollywoodiense, un breve documental para acompañar la entrega de la distinción a los mejores efectos especiales del año. Lo cierto, es que no recuerdo quién obtuvo el galardón, ni siquiera los nominados, pero sí recuerdo esa pieza, y hasta hoy, me sigo viendo con la boca abierta ante aquel increíble montaje homenaje a los genios de los F/X.

Y desde el avance que supuso el morphing, empleado en Willow, pasando por la magia de encontrarse en Marte o sentir la fuerza de succión de la descompresión de una cúpula en el Planeta Rojo, la galería de extraterrestres de los Men in Black, la visita a Isla Nublar, o tras ello, el viaje a Isla Sorna, el total convencimiento de que el metal líquido existía en un futuro dominado por Skynet, y que un Terminator podía ser reprogramado para proteger a la única esperanza de la humanidad, que el hundimiento de un trasatlántico partido de Southampton pudiera ser creíble hasta lo impensable, que la Tierra Media pudiese nacer a la vida en una pantalla delante de nosotros, y que sus criaturas, personajes y epopeyas pudiesen emocionarnos hasta la médula como lo hicieron; hasta la actualidad, en la que todas esas vivencias en la pantalla grande, toda esa magia desplegada, sólo significaron el inicio de un viaje, un viaje al que aún le quedan multitud de estaciones, un viaje que en 2009, acaba de atravesar otro paso crucial, gracias al nuevo film de James Cameron.

Me dejo muchos grandes logros, muchos efectos visuales portentosos que merecerían ser nombrados en los últimos veinte años, muchos mundos creados verazmente, por ser recordados, pero sin duda, aún faltaba un paso por dar, un paso que llevó a un director a esperar doce años para mostrarnos un nuevo universo.

Hasta llegar a…

Avatar.

El universo 3·D ha llegado, punto de no retorno: Pandora.
You should see your faces!

Avatar imagenYa desde la puesta en marcha del rodaje de la fotografía principal de Avatar, allá por la primavera del 2007, el objetivo era hacer regresar el cine en 3·D a las salas de cine, que no fuera una moda pasajera como en el pasado, pero hacerlo esta vez, bien. Por ello, James Cameron ha desarrollado sobre la base de la tecnología “motion capture” (que recibió los impulsos iniciales del trabajo de Robert Zemeckis en The Polar Express en 2004, posteriormente ampliados en Beowulf en 2007, y este mismo año 2009 con Cuento de Navidad), la Fusion 3·D Experience, que emplea una nueva cámara, patentada por Cameron, con dos objetivos HD, logrando una perfecta integración de los elementos en plano con la profundidad de campo otorgada por las tres dimensiones, aportando una conjunción instantánea de hasta un 40% de imagen real y un 60% de imagen de síntesis.

El trabajo de vanguardia del director natural de Ontario, a la que sumar la creación de un mundo nuevo desde cero, con los Na’vi, el resto de la fauna y la flora, la conexión entre todas las criaturas, la morfología alienígena, las peculiaridades de un planeta como nunca antes vimos, hace que los espectadores empiecen a familiarizarse con el cine en 3·D de nuevo, y a desear experimentar estar en Pandora, una y otra vez.

Abran su mente a la evolución, déjense llevar por un espectáculo mayúsculo, deléitense con el sense of wonder de un universo fascinante, llega

un film que cambiará el mundo del cine,

tras Avatar

…ya nada será como antes.

You are not in Kansas anymore …
you are in Pandora!!!

Avatar imagenEl film nos presenta a un marine herido en combate, Jake Sully, actualmente parapléjico y en silla de ruedas (un carismático y excelente Sam Worthington), que se lanza a la aventura de su vida viajando a un planeta a cinco años de distancia estelar, Pandora, como consecuencia de ser el único ser humano compatible con el ADN de su hermano, científico fallecido poco antes de incorporarse al viaje, y parte indispensable en una misión de vital importancia en el citado planeta. Una vez allí se verá en un juego cruzado entre su pasado en el ejército, que el comandante de seguridad de la base del lugar, Quaritch (un Stephen Lang espléndido como siempre) utilizará para sus propios fines, infiltrarse entre los nativos, ganarse su confianza, y proporcionar información valiosa sobre sus debilidades y puntos flacos, y el equipo científico en Pandora, dirigido por la oficial científica Grace Augustine (una impecable y adorablemente irascible y malhumorada Sigourney Weaver). Jake inicialmente encantado de ser de utilidad, entra en el programa Avatar, gracias al que mediante una compleja operación muy sofisticada conectará su conciencia con un Na’vi criado por los humanos en tanques (mitad Pandoriano -3 metros de altura, con una larga cola y orejas en punta, y un pronunciado tono azulado en su piel, además de bioluminiscente- mitad humano, en una mezcla perfecta de ADN de las dos razas, el Avatar del título) para ser uno de ellos, un habitante de ese nuevo mundo.

Lo que resta por delante, nos narra como Sully, a través de su Avatar conoce a una princesa nativa, Neytiri (una maravillosa Zoe Saldanha, en el papel de su vida) que le salva la vida primero, y luego le introduce en su mundo, creándose una conexión espiritual poco a poco entre ellos, que llevará al humano a una encrucijada final, en la que decisiones deberán ser tomadas, y el futuro de los Na’vi y de la expedición humana, chocarán, abocando el desenlace a una guerra inevitable, y a un sacrificio, que sobrecogerá la platea.

Avatar imagenUn guión de James Cameron que recoge múltiples referencias a historias ya contadas, la llegada al Nuevo Mundo, y la historia de Pocahontas y John Smith, la concienciación de éste, que tomará partido por la chica dando la espalda a su gente, repetida en la obra maestra de Kevin Costner, Dances with Wolves (Bailando con Lobos), o en la también muy notable, The Last Samurai (El Último Samurai), de Edward Zwick. Junto a ellas, podemos encontrar ideas procedentes de fuentes de lo más diversas y/o aparentemente opuestas, como Star Wars, Silent Running (Naves Misteriosas), The Emerald Forest (La Selva Esmeralda), Farewell to the King (Adios al Rey), o Ferngully, en aspectos como el enfrentamiento de carácter épico, en un planeta lejano, entre dos mundos diferentes, pero posiblemente complementarios, la defensa de la naturaleza y el respeto por la espiritualidad de todos los habitantes de un lugar, incluyendo los árboles de los bosques, y todo tipo de criaturas, la presentación de un mundo natural diferente y de una belleza extasiante, e incluyo Final Fantasy The Spirits Within, la adaptación al cine de los famosos juegos de ordenador, en la que la propia mística y poder de la Tierra, o Gaia, sufría ante los embates humanos, que henchidos por la codicia, estaban acabando con ella.

Sin embargo, este cúmulo mastodóntico de referencias e ideas, está aglomerado por el director de manera exquisita, con un sentido del espectáculo y del buen entretenimiento encomiable, y una claridad expositiva irreprochable. Pero lo que sobre todo lo demás, convence a quienes, como es el caso de quien esto suscribe, entran por completo en la historia planteada por Cameron, es la emoción que va creciendo en el espectador ante lo que va aconteciendo en la historia, cómo los personajes nos van calando, cómo sentimos con ellos sus avatares (dicho en todos los sentidos posibles, vaya polisemia) y vivencias, nos afectan sus tragedias, y sufrimos el viaje iniciático, como si cada uno de nosotros fuésemos Jake Sully. Y al final, cuando la fiereza extrema de la madre de todas las batallas explota con furia, cuando los clanes se han reunido bajo el mando de Töruk Maakto, un estremecimiento nos recorre, estamos en esa guerra, y muy probablemente, no del bando humano. Y como Neytiri, al final de todas las cosas, diremos a quien más queremos, tras la película,

Te Veo”.

James HornerUn compositor que es ya historia de la música de cine, la maestría de James Horner

Cuando el nombre James Horner surge a colación de un nuevo score con su firma, siempre encontramos una cierta controversia entre los aficionados, si bien de la calidad del compositor como firme adalid de la música sinfónica y de su incuestionable talento como creador de soberbios temas, melodías inolvidables y una buena cantidad de obras maestras indiscutibles, incluso reconocidas por sus más firmes detractores, no hay ninguna duda, el estilo del músico, es muy dado a auto homenajes, o adaptaciones de pequeños fragmentos de otros scores en sus nuevas creaciones (famoso motivo trágico de las 4 notas como elemento más destacado).

Sin embargo, cuando se trata de ser objetivos y observar sus orquestaciones elegantes, su dirección impecable de la orquesta, a pesar de la inmensa complejidad de muchas de sus piezas, sus virtudes para llegar al corazón del oyente y emocionar son innegables:

-“For the love of a Princess”, de Braveheart, “Alfred,Tristan, The Colonel, The Legend”, de Legends of the Fall, su fuerza para hacer vibrar en los momentos épicos (“Gathering all the Na’vi Clans for Battle” o “War”, de Avatar, “The River Crossing to Stalingrad”, de Enemy at The Gates), pensar, en los evocadores (“An Ocean of Memories”, de Titanic, “The Place where Dreams come True” de Field of Dreams ), y estremecer en los románticos o trágicos (“First Tears”, de Cocoon, el arrebatador “Colwyn & Lisa”, de Krull, “Betrayal” de Enemy at the Gates de nuevo, “The Long Ride Home” de The Missing, o el extasiante “A Coward No Longer”, de The Four Feathers), magia al cine de animación (“Main Title” de An American Tail, “The Great Migration” de The Land Before Time, “Heritage of the Wolf” de Balto), o pasión por la aventura, llena de sentido de la maravilla, dejándonos la boca abierta con auténticos clásicos de nuestro tiempo como Rocketeer (imposible destacar un solo tema en uno de los scores de mi vida), también destacando grandes creaciones como The Mask of Zorro, A Far Off Place, Mighty Joe Young, Apollo XIII, Casper, Star Trek II: The Wrath of Khan, Battle Beyond the Stars, Beyond Borders, Willow, …

No podemos por menos que reconocer que en el compositor encontramos a uno de los creadores más brillantes, sobresalientes y competentes de la historia moderna de la música de cine. Aceptando con ello, sus puntos flacos, sus repeticiones motívicas, sus inspiraciones en obras clásicas del pasado (Holst, Katchaturian, Rachmaninoff, Prokofiev, Copland,..., en sus obras podemos encontrar detalles que nos remiten directamente a éstos, pero ello no es óbice para reseñar, que Horner lo lleva a cabo, no como pastiches dentro de su composición, sino integrándolos y haciendo que éstos pasen a constituir un todo con su obra, lo cual no es sino un síntoma de su exquisita preparación musical y su dominio de todos los ámbitos de la composición), y su tendencia a reciclar temas enteros en nuevas partituras, que le granjean críticas entre el aficionado común.

James HornerCuriosamente esta apreciación no se da entre los directores con los que colabora, que en ocasiones incluso le solicitan temas concretos de partituras anteriores, como es el caso del director de Bobby Jones Stroke of Genius, Rowdy Herrington, que quería a toda costa el tema de la libertad de Braveheart, en algún instante de su banda sonora, lo que James Horner se vio obligado a llevar a cabo, para luego verse acusado por ello por sus fans, o el caso famoso de los temas centrales cuasi idénticos de Bicentennial Man y A Beautiful Man, donde Ron Howard, le pidió integrara el primero en su composición del segundo, dándole un tono propio, lo cual él llevó a cabo.

Ante todo, el compositor es un gran profesional, de una brillantez inusitada en gran parte de su obra, capaz de crear composiciones antológicas, plenas de humanidad, sentimiento, belleza, emoción y fuerza a raudales.

De lo que no hay duda, es de que, como excelentemente señalan personas como, Lukas Kendall en el foro de FSM, o Douglas Fake en la web de Intrada Records (dos de los más respetados integrantes de la comunidad mundial de la música de cine), Horner mantiene vivo hoy en día, el arte de crear una partitura para el cine.

Procedemos a extraer, esperamos no le moleste que así lo hagamos, desde la más profunda admiración y el respeto, los comentarios de Mr. Fake:

Why I think AVATAR is the best score of the year. Quite simply, it keeps alive the "art" of film scoring (…)

(…)Rare is it that a composer isn't asked to simply imitate the sound of another composer's recent success. Keep themes to a minimum, don't comment on the action, don't be emotional and never - absolutely never - assume the role of storyteller. Just keep the music going at all times. If a tune emerges, just mix it out and let the drum parts go it alone. Audiences get the same score no matter who writes it. Audiences get the same score no matter what the genre.

Then we have AVATAR.

James Horner hasn't written the finest work of all time. But he's written great music. Emotional music. Complex music with multiple layers of color. It's dense, it's textured. It's melodic, it's exciting. It reminds me that scoring films was once an art form.

James HornerHorner is one of the very very few composers today that can write for the orchestra. I mean, actually write for it. You could ask him to compose a trio in sonata form for violin, viola and French horn. He wouldn't need to research just what the comfortable register of the horn is, nor would he need to study the sonata form. And he can write out the viola part in the alto clef without a computer program.

Perhaps that's really what's dwindling. Composers who themselves treat music like an art. Composers who study music and analyze it and sort out what works with what doesn't. Composers who really do know how to write music, be it emotional, complex, atmospheric, riveting, you name it.

Bring in a generation of film makers that actually want music to be a part of all this and perhaps the cycle will come back.

How wonderful it was that James Cameron asked his composer to be an integral part of his movie. And how equally wonderful it was that James Horner was up for the challenge.

Two artists at work, giving us AVATAR the movie and AVATAR the music”.

(Extract from Doug’s Corner, Intrada Records web page)

“Porqué pienso que Avatar es la mejor partitura del año. Es bastante sencillo, mantiene vivo el arte de componer música de cine (...)

James Horner(…)Raro es el compositor al que hoy en día no le piden simplemente imitar el sonido de un éxito reciente de otro compositor. Mantener los temas al mínimo, no comentar la acción, no ser emocional, y nunca –absolutamente nunca-, asumir el rol de narrador de la historia. Sólo haz que haya música todo el tiempo, si una melodía surge, sácala en la mezcla, y deja que las partes de percusión vayan solas. Las audiencias obtienen el mismo score una y otra vez sin importar quién lo escriba, las audiencias obtienen el mismo score no importa el género al que pertenezca el film.

Entonces tenemos a Avatar.

James Horner no ha escrito el más brillante trabajo de la historia. Pero ha escrito gran música. Música llena de emoción. Música compleja con muchas capas de color orquestal. Es densa, está llena de texturas. Es melódica, es excitante. Me recuerda que crear música para el cine fue una vez, una forma de arte.

Horner es uno de los muy muy pocos compositores hoy en día que puede escribir para la orquesta. Con esto me refiero a, realmente escribir para ella. Tú podrías pedirle que compusiera una sonata para trío de violín, viola y corno francés. Él no necesitaría investigar para saber cuál es el registro más cómodo para el corno, ni tampoco necesitaría estudiar cómo crear una sonata. Y puede escribir la parte para la viola en la clave más alta sin un programa informático.

Quizá eso es realmente lo que va desapareciendo. Compositores que, ellos mismos, traten la música como un arte. Compositores que estudian música y la analizan, y extraen lo que funciona y lo separan de lo que no lo hace. Compositores que realmente saben cómo escribir música, ser emocionales, complejos, atmosféricos, fascinantes, nombra lo que desees según el caso.

Consigue una generación de cineastas que realmente quieran música para ser parte de todo esto, y quizá el ciclo se regenere.

Qué maravilloso fue que James Cameron pidiera a su compositor ser una parte integral de su película. Y qué igualmente maravilloso fue que James Horner estuviera ahí para aceptar el reto.

Cartel AvatarDos artistas colaborando, para regalarnos Avatar, la película, y Avatar, la música”.

(Extraído del Rincón de Doug, desde la web Intrada Records).

Una partitura que nació en otro mundo, Pandora y su música

Cuando por fin daba comienzo el proceso de pre-producción de Avatar, tras más de diez años desde la escritura del primer borrador del guión, cuando el punto de no retorno estaba a punto de ser trasvasado, y los millones empezaban a salir de las cuentas de la Twentieth Century Fox, se dio una noticia que ilusionaría y llenaría de expectativas y esperanzas a multitud de aficionados y amantes de la música de cine a lo largo del mundo, James Horner y James Cameron iban a formar equipo de nuevo.

La dupla que colaboró para conseguir la película más taquillera de la historia, y el disco de música de cine más vendido de todos los tiempos, con Titanic, y que se peleó lo que no está escrito para conseguir la memorable, a todos los niveles, Aliens, entraba en juego de nuevo. Avatar los reuniría una vez más, y una vez conocidos los resultados tras ver el film, y escuchar su score, no podemos hacer otra cosa, convenza más o menos, transmita más o menos, sino sentirnos afortunados, ya que gracias a esta nueva composición, la ilusión del aficionado se ha visto renovada tras unos cuantos años en la apatía más absoluta. Ahora bien, si las expectativas eran muy elevadas, los resultados han dado lugar a la polémica, encontrándose situaciones opuestas, entre los que adoran esta nueva creación, los que no perdonan a Horner sus referencias y auto homenajes, y los que directamente, ven un más de lo mismo de nuevo. Pero Avatar, podemos señalar desde nuestra humilde opinión, es todo esto, y mucho, muchísimo más, porque si de algo está sobrada esta composición sobre todas las cosas, es de ganas de servir al film, como siempre debe ser por otro lado, consiguiendo una por una, hacer centellear todas las virtudes y la maestría al frente de una orquesta sinfónica de su compositor. Si por el camino, Horner reutiliza una pequeña porción de su propio material anterior, y éste sirve como un guante al film, el objetivo está logrado con creces.

Y sin duda, James Horner es un compositor que sabe cómo manejar una orquesta, por muy compleja que sea la composición, por muchas dificultades que se le pongan por delante (multitud de partes corales, voces mixtas, solos vocales, voces blancas, diferentes grados de percusión por secciones, grabados por separado, una orquesta de más de 100 piezas, sintetizador que debe ajustarse a la orquesta al milímetro, piezas de más de 10 minutos de duración mezclando todos los elementos anteriores, creaciones de nuevos instrumentos exclusivamente para el Score de Avatar , …), como mínimo la profesionalidad está asegurada, y junto a un equipo técnico en el que se encuentran los mejores, todo está en sus manos para lograr la meta de conseguir la mejor música posible, que sirva al film y lo ensalce, que aumente la intensidad donde lo requiera, que emocione cuando lo necesite, y que nos haga vibrar en todo momento. Y todo ello, es algo que este score logra en su conjunción con el film.

Imagen AvatarProcedamos a situar las pegas, los peros, y las quejas que podemos ponerle a esta partitura, y aunque en mi caso no son un problema, sí es de justicia reconocer que durante el transcurso de la composición muchos momentos de otros scores y obras Hornerianas son reconocibles, incluso nota por nota. Lo que ocurre, es que la calidad de lo escrito y su conjunción e integración con las imágenes es tan perfecta, y ese, no lo olvidemos es el único objetivo, que personalmente yo lo paso totalmente por alto, porque incluso disfruto esas revisitaciones a obras anteriores que sencillamente, me encantan. Éstos son los casos, de:

- una originalidad vocal de Apocalypto, en la que desde el fondo de la garganta del solista se produce el sonido “Pah”, con contundencia y gravedad. El recurso es empleado por Horner ya desde el primer tema, y aparece una media docena de veces en la película, aunque en la mayoría de ocasiones es más bien subliminal y se percibe casi solamente como una llamada de atención del compositor a algo que sucede o va a suceder inmediatamente en pantalla. En referencia a este film, también podríamos situar la percusión atávica y orgánica (a base de choques de piedras y huesos, que se encuentran en los momentos de los primeros vuelos del protagonista a lomos del Bangee por ejemplo), que empleara para definir a los mayas, aunque en esta ocasión, busque un mayor poder sonoro y melódico, en oposición a la mayor dureza y atonalidad de la citada.

- Un fraseo melódico que conforma el tema del pueblo Na’vi, su nobleza y caballerosidad, que está extraído del tema central de The Four Feathers (Las Cuatro Plumas), y que alcanza sus representaciones más brillantes en la épica de la parte final del film, previa a la entrada de las percusiones y los coros, interpretada por los metales y la sección de cuerdas al completo, en por ejemplo, “Gathering all the Na’vi Clans for Battle”, o “War”, aunque también puede encontrarse en su variante m&aacut