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The Foreigner

(El extranjero)
Cliff Martinez
     
Año:   2017
Sello:   Sony Classical
Edición:   Normal
Nº Tracks:   15
Duración:   46:04
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Fernando Fernández

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1. Landscape Gardener (OMPS Edit) (2:53)
2. Spit It Out (3:02)
3. Wired to Blow (1:56)
4. He Jumped Off the Roof (3:00)
5. I Wouldn’t Count on It (SR Edit) (3:39)
6. Daughter’s Room (OMPS Edit) (2:14)
7. Another Bombing (1:37)
8. That’s Where I’d Be (2:40)
9. Your Mole is Hugh McGraw (2:10)
10. Three Second Wonder (SR Edit) (4:38)
11. Put Your Bag on the Table (OMPS Edit) (4:40)
12. She Used You (4:14)
13. X-Rays Down (1:50)
14. Clean Up Your Mess (OMPS Edit) (2:44)
15. Observe and Report (OMPS Edit) (4:53)

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“Daughter’s Room”

 

“Three Second Wonder”

 

“Observe and Report”

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El olvidarse de crear una simple ambientación atmosférica para componer una música agresiva, propulsiva, potente y participativa en el desarrollo de la película. No ser un mero espectador.

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La agresividad y dureza que desarrolla la banda sonora. Además, con la inclusión de múltiples capas, ritmos y texturas en todas y cada una de las piezas. Es una banda sonora que tiene mucha elaboración de cada uno de sus momentos, lo que la hace complicada para los aficionados no acostumbrados a este estilo.

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Cuando decide soltar los frenos y lanzarse a por los ritmos y la potencia. La acción, cargada de ritmos y fuerza en piezas como la parte final de “Three Second Wonder”.

BSOSpirit opina

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Nota media: 5,67

Ángel Aylagas (7), Fernando Fernández (8), Asier G. Senarriaga (2), Óscar Giménez (4), Antonio Miranda (7), David Sáiz (8)

 

Electrónica agresiva, cargada de acción

¡Oh! ¡El mundo del thriller de acción! Ese género que tanto disfrutamos los que nos gusta la “marcha” en el cine, incluso aunque nos sirvan historias poco originales. Pero que disfrutamos simplemente porque de vez en cuando nos gusta dejarnos llevar simplemente por el ritmo y la historia para pasar un buen rato de aventuras. Por lo menos para mí. Me encanta pasármelo bien con este tipo de historias a las que solo les pido que me entretengan con buen ritmo y cierto carisma en los personajes. Y para eso, qué mejor que recurrir a directores clásicos y con un gran sentido del ritmo y de la diversión. En esta ocasión Martin Campbell, todo un veterano del entretenimiento con el que disfrutamos a James Bond en Goldeneye y Casino Royale, o grandes aventuras como los capítulos del Zorro encarnado por Antonio Banderas, o la seriedad de Edge of Darkness. Algo desaparecido en la televisión tras el descalabro de su Green Lantern (que a mí me encanta), regresa seis años después volviendo a juntarse con su amigo Pierce Brosnan y un estupendo Jackie Chan, mejor aprovechado de lo que había sido hasta ahora en su periplo americano.

Y eso que la película, basada en una novela de Stephen Leather, tiene muchos puntos a su favor, excepto la originalidad. La ya clásica historia de padre que se embarca en una misión de venganza por la muerte de su hija, a la que se le añade un toque político con una entretenida trama de manipulación en las altas esferas encarnada en un estupendo Brosnan. El resultado es una magnífica película cargada de acción y muchísimo ritmo que se disfruta maravillosamente.

Musicalmente hablando, Campbell es un director con bastante buen gusto, aunque no suele trabajar con un compositor habitual. Probablemente James Horner y James Newton Howard sean los que más han repetido con él. Pero es un tipo con bastante buen gusto, aunque cuando ha recurrido a la electrónica los resultados han sido más que cuestionables. Desde luego, de Eric Serra y su participación en Goldeneye  casi mejor no hablar. Pero no podemos olvidar que también es responsable de una de las partituras electrónicas más denostadas por los aficionados del maestro Jerry Goldsmith: Criminal Law. Y en esta ocasión vuelve a caer en el terreno de la pura electrónica recurriendo a uno de los más destacados compositores del estilo: Cliff Martinez.

Vaya por delante una cosa. De las tres que he mencionado, el trabajo de Martinez es probablemente el mejor. Como mínimo, el más adecuado e interesante para el proyecto en que se enmarca. Pero buena parte de culpa la tiene el estilo del propio Martinez y la manera en que lo ha aplicado a la película. Principalmente porque es otro de sus trabajos donde no tiene problemas en proporcionar elementos y toques sintetizados muy clásicos, reverenciando tonos de los 70 y 80, pero de manera cuidada, puntual y nunca sonando anticuado o fuera de estilo. La música es moderna y sobre todo tremendamente agresiva, algo que para muchos aficionados puede echar atrás, incluso los que hayan disfrutado sus últimas colaboraciones con Nicolas Winding Refn, que son muchísimo más ambientales y atmosféricas, más cuidadosas a la hora de asaltarnos acústicamente. Pero aquí aprovecha el ritmo, la acción y la tensión de la trama para multiplicar aún más su alcance con la música. Tremendamente rítmica y muy potente, la partitura es complicada de disfrutar si no se tiene un paladar muy adquirido hacia este tipo de música.

La banda sonora tiene momentos clásicos de suspense y tensión atmosféricos. Tal vez el sonido mas habitual que podemos encontrar actualmente en este tipo de películas. Pero en esta ocasión 100% electrónico y bastante elaborado. Desde la amenazante “Spit it Out” y ese ritmo repetitivo y machacón que va apareciendo y desapareciendo, sobre las diferentes lineas de capas sintetizadas, podemos apreciar que incluso las piezas electrónicas más ambientales están tremendamente elaboradas. Con diversas texturas que van incorporándose, creando las variaciones en sonido de cada pieza. “That’s Where I’d Be”, “Your Mole is Hugh McGrath” o “She Used You” se mueven en este estilo, pero cada una de ellas aporta momentos y variaciones muy diversas a la partitura. E incluso estos momentos ambientales incorporan una fuerte sensación de tensión con propósito. Estamos esperando a algo y la intensidad y ritmo de las mismas nos va moviendo hacia esa resolución. Es algo muy evidente, por ejemplo, en el final de “She Used You”, donde los diversos pulsos, beats y ritmos van creando ese aumento de expectación. Y con ese cierto sonido ochentero que mencionaba al inicio.

El tono agresivo de la banda sonora queda algo más olvidado en los breves instantes en que la música también recurre a pequeños toques evocadores en el desarrollo de alguna de sus piezas. No podemos olvidar que estamos siendo espectadores de la reacción de un padre destrozado por la pérdida de su hija en un ataque terrorista. Y esos momentos Martinez los incorpora, pero sin entrar en sonoridades delicadas o emocionales. Lo que hace es recurrir a otros elementos de desarrollo algo más melódicos, que incorporan ese cierto tono más cercano. En “Landscape Gardener” podemos escuchar cómo el compositor no reduce la intensidad ni el ritmo de la pieza inicial. Pero a mitad de su desarrollo incorpora una brillante guitarra eléctrica, que junto a ciertas texturas más delicadas bajo los fuertes ritmos de la pieza, crean esa sensación de llamada, a lo canto de sirena, que nos proporciona ese tono. Dicho tono es mucho más evidente y cuidado, casi sin ritmo de ningún tipo, en “Daughter’s Room”, en la que deja que sea la propia atmósfera la que cree esa sensación, y proporcionándole un tono mucho más melancólico. Aunque si queremos apreciar mucho más claramente ese toque de Martinez, “Wired to Blow” sirve de muestra. Con ese ligero toque evocador inicial, que de repente se convierte en puro ritmo y tensión, con crecientes estallidos de intensidad.

Pero tal vez el único momento en que esa electrónica evocadora se permite dirigirnos hacia cierto brillo y realización es en la final “Observe and Report”. Es una pieza que adquiere un muy evidente tono setentero, especialmente cuando los ritmos hacen su aparición y empiezan a recorrer nuestro cerebro de un lado a otro de la cabeza a través de los auriculares. Pero los tonos y los ritmos, junto con una brillante melodía de sintetizadores y guitarras, construye un tema que sirve de desahogo final. Y en el que las lineas y texturas evocadoras también aprovechan para permitirnos desahogar nuestras emociones.

Sin embargo, donde la banda sonora se convierte en atractiva y realmente interesante es cuando Martinez se lanza a por todas con momentos cargados de ritmos y acción. Desde “He Jumped Off the Roof”, con esa creciente tensión reforzada por una multitud de ritmos y beats que no dejan de asaltarnos por todos lados, pasando por la tensión y esa electrónica afilada de “Another Bombing”, que nos va proporcionando elementos de ritmo y eco continuamente, y continuando por el ataque auditivo que es “Three Seconds Wonder” y su percusión contundente y agresiva, o “Put Your Bag On the Table”, “X-Rays Down” y “Clean Up Your Mess”. Estas son las piezas que marcan el estilo y tono central de la banda sonora. Y probablemente las que puedan ser más interesantes y atractivas de la misma. Principalmente porque lo que habitualmente suele convertirse en un continuo tono atmosférico en las películas de este tipo en el actualidad, aquí tiende más a convertirse en una generación de creciente intensidad que estalla con ritmos y continuos golpes de percusión.

Una banda sonora que no es en absoluto para cualquiera. Mucho menos si no se es un aficionado a la electrónica. Y cuya agresividad e intensidad no la convierten precisamente en la partitura adecuada para iniciarse en dicho estilo. Su escucha aislada si que le aportará mucho a los amantes del género. E incluso para aquellos que no lo son, la banda sonora aporta mucho más que simple ambiente y atmósfera. Es bueno ver a Cliff Martinez de vuelta y con una banda sonora tan potente y activa. Con ciertos detalles que la acercan a referentes de los años setenta, pero jugando con un sonido y una interpretación claramente modernas. Toda una muestra de la agresiva que puede ser la electrónica, aunque no favorece en absoluto su escucha aislada a menos que se sea un gran aficionado a este sonido. Pero demostrando que Cliff Martinez es, probablemente, uno de los mejores  compositores en este estilo, por su clase y variedad a la hora de acompañar una película. En este caso lleno de fuerza y vitalidad.