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Destiny: The Tale of Kamakura

(Destiny: Kamakura Monogatari)
Naoki Sato
     
Año:   2017
Sello:   VAP
Edición:   Normal
Nº Tracks:   24
Duración:   45:27
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Juan Ramón Hernández

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1. Kamakura Monogatari -Main Title-
2. The Secret of the Store
3. Masazaku’s Hobby
4. Red Hand
5. Spiritual Investigation
6. Incident Resolution
7. Phantom Station
8. Kogaro Katori
9. Poor God
10. Ghost Application
11. Makai Reincarnation
12. Demon
13. Cup
14. Anger
15. Spirit Body
16. Farewell
17. Inari Shrine
18. Akiko
19. Amagi
20. Realm of the Dead
21. A Mansion
22. Resentment of Age
23. The Power of Imagination
24. Kamakura Story -End Title-

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“Kamakura Monogatari -Main Title-“

 

“Akiko”

 

“Ancient Resentment”

 

“The Power of Imagination”

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La riqueza orquestal de la banda sonora, así como el acierto de Sato a la hora de plasmar con su música la magia que desprende la película o los sentimientos de la pareja protagonista.

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Que joyas así pasen tan desapercibidas para el aficionado a la música de cine y los medios especializados.

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Diría que toda la banda sonora es “El momento” pero nos quedaremos con “Kamakura Monogatari -Main Title-”, “Realm of the Dead”, “Poor God”, “Resentment of Age” y “Power of Imagination”.

BSOSpirit opina

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Nota media: 62

Ángel Aylagas (8), Josep Manel Blanch (9), Fernando Fernández (10), Asier G. Senarriaga (9), Óscar Giménez (8), Juan Ramón Hernández (10), David Martínez (7), David Sáiz (8)

 

El poder del amor en un mundo mágico

Hablar de Takashi Yamazaki es hablar de uno de los grandes realizadores del cine japonés. Un todoterreno que a lo largo de su carrera ha demostrado manejarse como pez en el agua desde historias costumbristas como la fantástica Always: Sunset on Third Street (con la que arrasó cosechando premios dentro y fuera de su país) pasando por drama de época (Ballad), bélico (Eien no 0), animación (Friends y Stand by Me Doraemon), live action (Space Battleship Yamato y Parasyte) hasta el fantástico como es el caso de esta Destiny: The Tale of Kamakura que nos ocupa.

Basada en el manga homónimo de 1984 realizado por Ryohei Saigan, la película nos emplaza a cuando la joven Akiko (Mitsuki Takahata) se casa con el autor de novelas de misterio Masakazu Isshiki (Masato Sakai) y desde ese momento su vida cotidiana nunca será la misma. Su esposo no es solo un simple escritor, también es un detective para las personas y seres sobrenaturales que viven en Kamakura junto a los humanos. Incluso en su propia residencia habitan dichos seres como su criada Kin, de 130 años de edad. La vida de recién casada de Akiko no se va a parecer en nada a lo que la joven imaginaba. Su marido está más pendiente de los casos que tiene que atender que de ella, pero aún así encuentra fascinante todo este nuevo y desconocido mundo que aparece ante sus ojos.

Una mañana, Masakazu se despierta y descubre que Akiko ha desaparecido. El único rastro de ella es una carta dirigida a él, la cual dice que su esposa ha tenido un desafortunado accidente, a causa del cual falleció y partió hacia el inframundo. Al perder a su esposa, Masakazu se da cuenta por primera vez de cuánto la ama y, resuelto a devolverle la vida a Akiko, decide viajar al mismísimo inframundo.

Con esta interesante propuesta Yamazaki firma una película para toda la familia en la que no hay un solo altibajo, que tiene un gran ritmo y en la que destaca por encima de todo la maravillosa química que hay entre Mitsuki Takahata y Masato Sakai como la pareja protagonista. Sus cómplices miradas, sus divertidas interacciones, los momentos tiernos, los de acción… cada vez que comparten pantalla es un auténtico disfrute verlos. Otro de los elementos a destacar de la cinta es lo bien implementado que está el CGI, así como el magnífico trabajo en las marionetas, ofreciendo momentos realmente espectaculares y del que se beneficia muchísimo el amplio catálogo de Yōkai (seres sobrenaturales del folclore japonés) que aparecen en la historia, haciendo que estos luzcan muy reales a nuestros ojos. Y hablando de dichos seres, otro de los grandes aciertos del guion es darles a cada uno de ellos su momento de gloria y razón de ser; ninguno aparece como mero relleno en la historia. Aunque igualmente, tanto personaje es uno de los puntos débiles en el film, pues se salta muy rápido de uno a otro sin llegar a ahondar en el porqué de sus actos. Aunque esto último no es nada que haga no disfrutar de la historia, la cual tiene otro de sus puntos fuertes en su banda sonora.

Yamazaki-Sato; un binomio siempre ganador

Cualquiera de las películas que he mencionado al principio de la reseña tienen un punto en común, al margen de quien las dirige. Todas ellas cuentan con la música creada por un compositor que ya (espero que así sea tras hablaros tanto de él y sus trabajos) no necesita presentación para el aficionado a la música para el medio audiovisual: Naoki Sato, quien firma para el que escribe, de todas las que han caído en mis manos y podido escuchar en el recién acabado año, la mejor banda sonora de 2017. Y es que, para una historia que nos habla sobre un mundo mágico, el gran compositor nipón se ha imbuido de esa magia haciendo esta con su música.

Completamente orquestal, la música de Destiny: The Tale of Kamakura gira alrededor de un bellísimo tema principal que nos es presentado en el primer corte “Kamakura Monogatari – Main Title -”, donde a modo de bellísimo vals, con protagonismo de las mágicas notas de la sección de viento madera y la celesta nos presentan la ancestral ciudad donde vive la pareja protagonista. Una línea musical ya utilizada por Sato en algún que otro trabajo suyo, como es el caso de la primera entrega de Rurouni Kenshin, donde el vals era el signo distintivo para retratar al villano Kanryuu Takeda, aunque ni por asomo dicha línea musical tiene tanto protagonismo en aquel score como en la banda sonora que nos ocupa.

Como decía, este tema principal es hilo conductor de la historia, siempre asociado tanto al mundo mágico como a Masakazu, y lo podemos apreciar en muchos temas, comenzando por “Masakazu’s Hobby”, en el que a modo de pizzicato las cuerdas nos dibujan tanto la parte misteriosa como divertida del mundo en el que se mueve el supuesto escritor y que por el momento su esposa desconoce. En “Kogaro Kotari” se transforma en una pausada y evocadora melodía que, a través de la sección de cuerdas, retrata el sentimiento de pérdida y soledad del protagonista, tornando en su parte final al cálido recuerdo del amor perdido y la posibilidad de recuperarlo.

Nuevamente con pizzicatos, aunque esta vez unidos a la sección de viento madera, el tema vuelve a su línea divertida y misteriosa con el track “Ghost Application”, acompañando las andanzas del protagonista y mostrando nuevamente sus dotes como detective del mundo mágico.

Sato muta el main theme una y otra vez, siempre con un estupendo sentido narrativo, y “Cup” es otra estupenda muestra de ello. Con un comienzo que nos recordará a ciertas piezas de música de un compositor italiano que todos conocemos, la ternura que despierta el recuerdo de su amada al ver un objeto muy querido para ella queda patente en esta hermosa pieza en la que una celestial arpa es acompañada por las cuerdas para finalmente ser acompañada por las florituras de los vientos madera asociándose al amor de la pareja protagonista.

Con “Realm of the Dead” el compositor vuelve a dar una vuelta de tuerca y nos presenta un tema que, aunque breve, está perfectamente escrito para la secuencia que acompaña y escucharemos cómo la luminosidad del vals alcanza su cénit para contrastar con la oscuridad del Reino de Hades, representado por los metales acompañando a Masakazu en sus definitivos pasos para traer de vuelta a su amada.

Cerrará el protagonismo del tema principal en el score “Kamakura Story  -End Title-” pequeña y delicada variación del main title que pone broche al emotivo y precioso final de la película mientras la cámara se aleja lentamente.

Evidentemente no toda la partitura bebe de este tema y también encontraremos en ella otros grandes temas a destacar, comenzando con el misterio que desprende “The Secret of the Store” gracias al uso de los vientos madera junto a las cuerdas, continuando con “Red Hand” y “Spiritual Investigation”, en donde el uso de la celesta es total protagonista para reflejar la magia del mundo en el que se maneja Masakazu y que muy pronto descubrirá Akiko.

Igualmente destacable es el emotivo “Farewell”, corte en el que todos los sentimientos de la pareja protagonista son palpables para el espectador a través del sonido de la sección de cuerdas. Un tema que compagina de maravilla con una preciosidad como “Akiko”, tema dedicado a la joven protagonista para mostrar toda su dulzura, bondad y el amor que siente por su esposo, siendo nuevamente la celesta la acompañante perfecta a la sección de cuerda para que afloren todos esos sentimientos en pantalla y en los ojos de la chica.

No quiero dejar tampoco en el tintero temas como “Poor God” o “Demon” como una muestra más de lo bien que funciona en la película la música de Sato a la hora de “dibujar” personajes. El primero con una percusión que recuerda mucho a las utilizadas por Masaru Sato (ningún parentesco con el compositor que nos ocupa en esta reseña) en las películas de Akira Kurosawa, donde entre lo cómico y lo burlesco retrataba a la perfección muchos de los antihéroes de sus películas. El segundo, otro bello vals con tintes también burlescos que Sato se saca de la manga para dar cuerpo a uno de los Yōkai que se cruzan en el camino del detective.

Para finalizar, destacar los tremendos “Resentment of Age y “Power of Imagination”, donde percusión, poderosos metales y cuerdas desenfrenadas junto a campanas tubulares nos acompañan durante el acto final que acomete Masakazu para salir victorioso en su misión. Otros dos temazos entre tantos otros que nos regala este genio japonés en la que, como podréis comprobar cuando la escuchéis, es sin duda una de las bandas sonoras del pasado año. Si miráis nuestra sección BSOSpirit Opina veréis que está en el top 5 del ranking de 2017, y que sólo una décima la separa de entrar en el podio, lo que deja muy a las claras la calidad de esta composición. Así que sólo me queda volver a decir que es de obligada escucha para todo aquel que guste de escuchar música de quilates.