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Live by Night

(Vivir de noche)
Harry Gregson-Williams
     
Año:   2016
Sello:   WaterTower Music
Edición:   Normal
Nº Tracks:   20
Duración:   49;18
     
Ficha IMDB
Web del Compositor
 

 

Reseña por:
Óscar Giménez

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1. Joe Coughlin (2:59)
2. Albert’s Girl (2:45)
3. The Getaway (3:05)
4. Aftermath (2:55)
5. Ybor City (1:01)
6. Three Years, Four Months (2:57)
7. The Distillery (2:27)
8. Graciela (0:58)
9. Live Like Kings (1:16)
10. Loretta Figgis (3:43)
11. Uncovering the Klan (3:04)
12. Beatings, Bombings, and Murders (1:00)
13. One Day (1:08)
14. End of Prohibition (2:02)
15. One Final Stand (2:24)
16. How Cheap Is Your Virtue? (3:28)
17. Dion Takes Over (2:13)
18. I’m Free, Joseph (2:27)
19. This Is Heaven (3:56)
20. Moonshine (feat. Kacey Musgraves) (3:31)

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Tema principal en «Joe Coughlin»

 

Tema de Graciela en «One Day»

 

Tema de Loretta en «Loretta Figgis»

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Live by Night ofrece la posibilidad de escuchar a un Harry Gregson-Williams más orquestal y melódico de lo que nos ha tenido acostumbrado los últimos años.

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No es en absoluto una de las partituras más destacadas del compositor, aunque no desentona en una película algo decepcionante para lo que podría haber dado de sí la novela de Dennis Lehane.

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El tema principal, por ejemplo en “Joe Coughlin”, y algunos de los temas para las intérpretes femeninas, como son “Graciela” y Loretta, sobre todo en el corte final “This Is Heaven”.

BSOSpirit opina

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Nota media: 6,50

Ángel Aylagas (6), Fernando Fernández (7), Asier G. Senarriaga (7), Óscar Giménez (7), Juan Ramón Hernández (6), Antonio Miranda (5), Jordi Montaner (7), David Sáiz (7)

 

Expediente cubierto

Dennis Lehane es uno de los autores de novela negra que han sido llevado con más éxito al cine en los últimos años. Basta recordar Mystic River, dirigida por Clint Eastwood, o Shutter Island, por Martin Scorsese. Ben Affleck, que ha dirigido, escrito y protagonizado Live by Night, ya hizo lo mismo con Gone Baby Gone, otra novela de Lehane, en 2007, aunque en aquella ocasión relegó el protagonismo interpretativo a su hermano Casey. La crítica acogió muy bien aquel film, pero no ha sido así con esta nueva película.

Leí Vivir de noche –que así se tituló aquí la novela y se ha traducido el film- cuando se publicó en castellano hace unos años. Es una buena historia de gangsters, ambientada en la época de la Ley Seca, con personajes interesantes y un desarrollo que engancha bastante. Nos cuenta la historia de Joe Coughlin (Ben Affleck), un ladrón de Boston que acaba trabajando para uno de los capos locales, Albert White (Robert Glenister), pero que se juega el pellejo al enamorarse de la novia de este, Emma (Sienna Miller). Sin entrar en detalles, mencionaré que las cosas acaban relativamente mal y Joe pasa a formar parte del equipo rival, la banda del italiano Maso Pescatore (Remo Girone), quien le encarga irse a Florida para controlar el negoció del alcohol en la era de la prohibición. Joe Coughlin crece como gangster pero, tras años controlando la situación, todo acaba como el Rosario de la Aurora, como cabe esperar de toda novela mafiosa que se precie.

Exceptuando Argo, Affleck siempre ha encargado la banda sonora de las películas que ha dirigido a Harry Gregson-Williams. En Live by Night, el compositor se desmarca bastante del estilo electrónico, más cercano al diseño de sonido que a la música en sí, que ha predominado en muchos de sus últimos trabajos. ¿Dónde ha quedado aquel Gregson-Williams de Chicken Run, Simbad y Las crónicas de Narnia?

En cualquier caso, su banda sonora para esta nueva película es correcta, pero tampoco para tirar cohetes. El compositor ha creado un tapiz sonoro que combina lo acústico con lo electrónico, pero con un predominio de sonoridades graves y dramáticas en la mayor parte del metraje. El ejemplo lo tenemos en el tema principal, el leitmotiv asociado a Joe que escuchamos en “Joe Coughlin”, el prólogo del film donde el protagonista nos relata en voz en off cómo después de combatir en la Primera Guerra Mundial se convirtió en delincuente. Ese tema principal suele interpretarse con contrabajos y violonchelos –aunque hay excepciones-, que le dotan de un cariz serio y oscuro, retratando muy bien al personaje. El hieratismo expresivo del propio Affleck, con su típica cara de palo, queda bien retratado musicalmente, a pesar de que no parece favorecer mucho a la película, a juicio de la crítica.

El tema principal aparece en unos cuantos cortes más con distintas variaciones, como es el caso de “Albert’s Girl”, “Aftermath”, “How Cheap Is Your Virtue?”, “Dion Takes Over” o “I’m Free, Joseph”.

El contraste con la seriedad musical asociada al protagonista lo ponen los temas creados para las tres mujeres de la historia, bastante más luminosos. En primer lugar, Emma Gould, la chica del mafioso Albert White que se lía con Joe. De hecho, esa historia de amor se acompaña del propio tema principal, pero con un tono más diáfano y romántico, tal como lo podemos escuchar en la segunda mitad de “Albert’s Girl” y en “I’m Free, Joseph”.

La segunda mujer de la trama es Graciela (Zoe Saldana), la mulata cubana que se convierte en el nuevo amor de Joe cuando ya está en Florida. El idilio se acompaña de un tema tierno y romántico que encontramos en dos exposiciones breves en el CD: “Graciela” para la escena de amor con protagonismo del piano, y “One Day”, con guitarra mientras vemos a la pareja paseando por la playa.

La tercera en discordia es Loretta Figgis (Elle Fanning). Es la hija del jefe policía local (Chris Cooper) quien, tras viajar a Los Angeles con la ilusión de convertirse en una estrella, acaba como chica descarriada y, de regreso al hogar, se transforma en una reconocida predicadora que no hace más que poner palos en las ruedas a los negocios de Joe, aunque eso no evita que entre ambos se cree una relación de compasión y empatía que no resultará positiva para casi nadie.

El tema de Loretta que escuchamos en “Loretta Figgis” tiene una armonía y melodía parecida del tema de Graciela -tal vez podría decirse que son dos variantes distintas del mismo leitmotiv-, aunque la orquestación varía para que suene más como un himno religioso que como un tema de amor –lo cual le viene al pelo- y al piano incorpora una voz femenina que no hace más que acrecentar el carácter místico de la música. Suena varias veces en el film, cuando ella está presente y cuando se alude a su personaje sin que lo esté, y de manera especial es el que concluye la cinta en “This Is Heaven”, interpretada la melodía con piano y voz femenina, y después con la sección de cuerda de manera evocadora y brillante.

El resto de la partitura tiene mucho de ambiental, con muchos cortes donde predominan las tonalidades oscuras y opresivas, que evidentemente sirven muy bien a lo que nos cuentan, con mucho diálogo cargado de amenazas. Entre las excepciones encontramos un correcto tema de acción, “The Getaway”, para una persecución tras un atraco a un banco; “Three Years, Four Months”, pieza delicada que acompaña la estancia de Joe en la cárcel y la muerte de su padre (Brendan Gleeson); y un buen tema melódico de corte dramático y un punto optimista, “Dion Takes Over”, para la escena en que Joe decide retirarse de su mundo de delincuencia y dejar el trono a su mano derecha.

Lo dicho, se trata de un trabajo de Harry Gregson-Williams con el que cubre el expediente de forma correcta, con un adecuado tema principal y mejores temas para las mujeres de la historia. No obstante, no deja de ser algo convencional en su planteamiento y no creo que quede entre lo más recordado de su trayectoria, lo mismo que la discreta dirección de Affleck para una novela que daba para algo más y que, por cierto, tiene continuación titulada Ese mundo desaparecido, por si a alguien le interesa.