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  Argo

 
Alexandre Desplat
     
Año:   2012
Sello:   WaterTower Music
Edición:   Normal
Nº Tracks:   17
Duración:   58:38
     
Ficha IMDB
 
Web del Compositor
 
 

Reseña por:
Jordi Montaner

 
1. Argo (03:38)
2. A Spy in Tehran (04:18)
3. Scent of Death (03:26)
4. The Mission (02:07)
5. Hotel Messages (02:03)
6. Held Up By Guards (05:31)
7. The Business Card (02:55)
8. Breaking Through the Gates (03:50)
9. Tony Grills the Six (03:30)
10. The Six Are Missing (03:21)
11. Sweatshop (01:31)
12. Drive to the Airport (03:45)
13. Missing Home (03:00)
14. Istanbul and the Blue Mosque (02:18)
15. Bazaar (03:45)
16. Cleared Iranian Airspace (06:01)
17. Hace Tuto Guagua (03:39)
(performed by Familion)
 
 

“Argo”

“Cleared Iranian Space”

“Hace Tuto Guagua”

 


El repertorio de recursos étnicos puestos al servicio de la producción… Más que una banda sonora es un compendio de cultura planetaria. 


Abuso de la percusión, más propia de la música árabe africana que de la asiática (la trama ocurre en Irán, no en Etiopía).


“Hace Tuto Guagua”. Una tradicional canción de cuna indígena, de la Tierra del Fuego, adaptada por un grupo coral new age austriaco y que cierra el disco como un himno atómico… Evoca, por épica sencillez, la marcha del Puente sobre el río Kwai. 

 

 
Desplat planetario
     

altPor fin un Desplat íntegro, o casi… Un Desplat que ejerce tanto de Zimmer en Black Hawk Down como de Williams en JFK, y que remite igualmente a partituras anteriores del mismo compositor como Syriana.

Como productor, George Clooney se sirve siempre de la música de Desplat en sus thrillers políticos. Este último, coproducido con Ben Affleck (que también figura en Argo como director y protagonista), narra un suceso real aunque increíble. Cuando 52 estadounidenses fueron secuestrados en 1979 por la guardia revolucionaria iraní en la embajada de Teherán, el presidente Jimmy Carter pasó a la historia por llevar a cabo uno de los más fracasados planes de rescate, lo que luego le llevó a perder las elecciones frente a Reagan… Lo que muchos ignorábamos de aquel episodio es que seis rehenes estadounidenses lograron burlar a la guardia, escaparon de su embajada y buscaron refugio en la embajada de Canadá.

altTanto los gobiernos de Washington como de Ottawa sabían que la situación era insostenible y que, tarde o temprano, los guardias iraníes acabarían por entrar en la embajada de Canadá y recuperar a los rehenes “extraviados”… De perdidos al río, el pentágono decidió probar suerte con uno de los agentes de la CIA más estrafalarios, Tony Mendez, que se haría pasar por director de cine con el encargo de rodar una película de marcianos en Irán –Argo-, como tapadera, y salvar a los seis rehenes de la embajada canadiense.

¿Surrealista? Ningún guionista hubiera acertado a llevar a la gran pantalla una historia similar, salvo por el hecho de que se trata de un suceso real.

Desplat explorador

altPara Desplat el trabajo se apuntaba fácil. Se trataba, más o menos, de componer una segunda parte de Syriana; pero el compositor galo tenía otra idea en mente… La intriga de la historia exigía líneas de suspense, heroísmo y acción, para las que recurrió a clásicos ataques orquestales o stacattos con el sello de su ayudante orquestador Conrad Pope.

Pero la tensión tiene su origen en un clima hostil, en una cultura diametralmente opuesta a la occidental en cuanto a identidad, y nada mejor que un póquer de solistas orientales de renombre: Kudsi Erguner (flauta Ney) Derya Turkan (kemenche), Sussan Deyhim (voces), Jimmy Mahlis (laúdes) y Bijan Chemirani y Greg Ellis (percusiones étnicas).

altCon todo, Desplat no se sirve de la música étnica a modo de acompañamiento, sino que indaga en sus usos más expresivos, en su capacidad para transmitir emociones imposibles de transmitir de otro modo… De hecho, narra un thriller político que va de una peli de ciencia ficción, y necesita emociones tan surrealistas como el planteamiento argumental. Desplat, ni corto ni perezoso, recurre a los cánticos femeninos guturales de los Inuit (esquimales), conocidos con el nombre impronunciable de katajjaq, y, de un extremo a otro, se sirve del folclore nativo de la Tierra del Fuego (Chile)  para rescatar una nana que el grupo austriaco Familion adaptó en un disco de 1996 dedicado a canciones de cuna étnicas de todo el mundo.

La aventurada apuesta sale más que bien. La banda sonora no se resiente de anacronismos ni excentricidades, salvando tal vez un uso excesivo de las percusiones, y envuelve las distintas tramas de la película con corrección.

Ben Affleck, muy exigente en su estreno como realizador, pidió a Desplat un tema que pudiera adaptarse a muchas formas y tiempos, que pudiera transcurrir en un sentido y en el sentido opuesto. Desplat es un músico poco dado a los temas, pero brillante y eficaz a la hora de concretar atmósferas musicales.

No todo son músicas étnicas en su partitura. Desplat también recurre a una formación orquestal, no demasiado amplia, con sección de cuerdas, metales, percusión y flauta, destacando en esta vertiente temas como “The Mission” o “Cleared Iranian Airspace”.